El Imparcial / Columnas /

Capicúa

Cuando un número se puede leer igual de izquierda a derecha que de derecha a izquierda.

Miguel Ángel Lino

Cuando un número se puede leer igual de izquierda a derecha que de derecha a izquierda, como 1551, podemos exclamar ¡Capicúa! Durante muchos tiempo jugué al Melate con el número capicúa 505505 que fue mi favorito. Pero, dejé de apostar porque nunca me saqué un premio de consideración dándome cuenta de que ni atinándole al primer lugar alcanzaría a recuperar todo lo que inútilmente me había gastado durante años...

Mejor me puse a buscar palíndromos con palabras, expresiones y hasta poemas que también se pueden leer al derecho y al revés diciendo lo mismo. Desde muy sencillos, como el nombre Ana o el verbo reconocer; hasta expresiones más nutridas, como: “Roma ni se conoce sin oro; ni se conoce sin amor”. Compruébelo y verá que no le miento.

Y también le cuento que los palíndromos no solo es cosa de ilustres desconocidos como un servidor. ¡No, para nada! El famoso escritor Julio Cortázar fue muy aficionado a ellos y su libro de cuentos “Atar a la rata” es un increíble prodigio lingüístico escrito a través de ingeniosos palíndromos.

Agregando que en la cultura popular abundan sensacionales ejemplos, como: “Dábale arroz a la zorra el abad”. Ande, léalo al revés, acá lo espero.

Aquí van siete que a mí me gustan mucho, espero que a usted también. Uno muy higiénico: “Anita lava la tina”. Otro de Julio Cortázar: “Anás usó tu auto, Susana”. Con una palabra afín a la hierba: “Arde ya la yerba”. Del maestro de un mítico y valeroso caballero: “Di clases al Cid”. Del camino más conveniente: “La ruta natural”. Uno luminoso: “Luz azul” y de Guillermo Cabrera Infante: “Nada, yo soy Adán”...

Del poeta y matemático Pedro Poitevin es el siguiente: “Eco da eco de doce a doce”. De Rubén Bonifaz Nuño es este otro musical: “Atonal trazó Mozart la nota”. Otro largo y algo difícil: “A mamá Roma le aviva el amor a papá y a papá Roma le aviva el amor a mamá”. Uno muy creativo y sencillo: “¿Acaso hubo búhos acá?”. Y, finalmente: “Yo hago yoga hoy”

La palindromía no solo es entretenída; además reporta profundos beneficios cerebrales y psicológicos. Porque al leer las palabras y los textos al revés se va desarrollando una mayor habilidad fonética, se estimula la memoria y se contribuye a la salud mental y cognitiva. Ello, porque al escribir y leer palíndromos se obliga al cerebro a recordar lo que se va escribiendo y leyendo en forma más profunda. Habilidades que enriquecen la comunicación y mejoran las habilidades lingüísticas de las personas.

LA PALABRA DE HOY: CAPICÚA

Vocablo que es sinónimo de palíndromo, el cual proviene de las expresiones catalanas “cap y cua” que significan “cabeza y cola”. Y, como ya lo señalé, cuando una cantidad se puede leer igual de izquierda a derecha y viceversa, como 3443 o se presenta en operaciones matemáticas, tales como 11 X 11 = 121 las que también se conocen como palíndromos numéricos los celebramos gritando ¡Ajua capicúa!

*- El autor es profesor de Redacción Creativa en Cetys Universidad.

Sigue nuestro canal de WhatsApp

Recibe las noticias más importantes del día. Da click aquí