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Tsunami

Inicio con algo que leí: “Una ola no solo arrastra; también revela lo que estaba debajo.

Miguel Ángel Lino

Inicio con algo que leí: “Una ola no solo arrastra; también revela lo que estaba debajo: viejos pecados, heridas no sanadas, verdades ignoradas. En una novela, el tsunami no solo destruye; también revela la profunda naturaleza de los personajes y el mundo en el que habitan” …

Nunca he estado presente cuando sucede uno y de plano no me gustaría estar por el daño que pudiera ocasionar. Aun cuando los tsunamis sean fenómenos naturales espectaculares; a la vez son muy peligrosos y llegan a ser extraordinariamente dañinos en zonas urbanas y otros núcleos de población; como el que sucedió en Japón el 11 de marzo de 2011, causando la muerte de 15,900 personas y destruyendo miles de viviendas.

Los tsunamis han sucedido desde siempre siendo imparables e imprevisibles. El primero del que se tiene registro ocurrió en 1628 a.C., causado por una erupción volcánica en el Mar Egeo cerca de Santorini. Del que se afirma que liberó energía equivalente a la de un par de bombas nucleares, expulsando rocas al aire y toneladas de ceniza. Suceso que afectó gravemente las comunidades costeras del Mediterráneo, provocando miles de muertos, destruyendo construcciones, arrasando cultivos y dejando un temor constante entre los lugareños que esquivaron tan trágico episodio.

Apenas el año pasado, el 30 de julio de 2025 en la península rusa de Kamchatka sucedió un mega terremoto de magnitud 8.8 en la escala de Richter, con olas que rebasaron los 6 metros de altura, siendo el sexto más fuerte que ha sucedido, lo que disparó las alarmas de tsunamis en varios lugares del Océano Pacífico, ¡incluyendo nuestro país!

¡Claro! Porque nos estamos exentos, en los últimos 600 años en México han sucedido cerca de 60 tsunamis principalmente en sus costas del Pacífico; siendo el más devastador -sin duda- el que aconteció en Oaxaca y Guerrero en 1787, provocado por un sismo de magnitud estimada entre 8.4 y 8.6, con olas que alcanzaron más de los ocho metros de altura, ingresando en sus territorios 6 u 8 kilómetros, provocando la muerte y destruyendo comunidades enteras a su violento paso. ¡Una catástrofe sin par!

Hace algunos días, el 17 de julio, el Sistema Sismológico Nacional de la UNAM captó un movimiento telúrico de 7.4 en las costas de Chiapas en donde chocan placas teutónicas que acumulan energía que de repente podría suscitar un devastador tsunami.

LA PALABRA DE HOY: TSUNAMI

Desplazamientos de tierra, erupciones volcánicas o terremotos submarinos son los que provocan los tsunamis, que es un vocablo de origen japonés compuesto por tsu que significa “puerto” o “bahía” y nami que es igual a “ola”. Término que se originó a finales del siglo XIX -allá por 1890- para nombrar la sucesión de olas de gran tamaño e impacto devastador que se presentaron en varias ocasiones en Japón.

¡Pero cuidado!, póngase trucha y no se deje engañar: No existe técnica científica -ni aquí, allá o acullá- que pueda determinar con exactitud cuándo ocurrirá un terremoto y menos un trágico tsunami.

*- El autor es profesor de Redacción Creativa en Cetys Universidad.

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