Víctor Bahena y el oráculo breve
No sé si usted, lector, lectora, se haya percatado del auge del aforismo en nuestro país y en el mundo hispanoamericano

No sé si usted, lector, lectora, se haya percatado del auge del aforismo en nuestro país y en el mundo hispanoamericano. En los últimos años, gente como Hiram Barrios, Javier Perucho y muchos otros y otras han tomado el camino de la brevedad conceptual, de la mínima resolución para escribir sentencias que definen el mundo al mismo tiempo que se definen frente a la vida en sus percances y paradojas. Muchos han escrito libros de aforismos y otros muchos los han difundido en las redes sociales.
Hace un par de años apareció, para confirmarlo, Oráculo del tedio, un libro publicado por Ediciones Palíndromus, en el puerto de Maracaibo, Venezuela. Su autor, Víctor Bahena, nacido en la ciudad de México en 1993, es un escritor que, a sus poco más de treinta años de edad, ya cuenta con una docena de libros en su haber, donde los que destacan son los de aforismos, publicados nacional e internacionalmente, pero Bahena también es un practicante del ensayo, la poesía y el relato igualmente breve.
Como poeta su obra también es concisa y trascendente, utilizando el haikú como su caballito de batalla. Es licenciado en Lengua y Literaturas Hispánicas por la Universidad Nacional Autónoma de México y se ha dedicado a dar talleres literarios de escritura creativa y a ser editor. Su editorial Libros del Fresno es un proyecto para dar espacio a los géneros menos atendidos por otras editoriales mexicanas.
Ahora Víctor acaba de sacar a la luz Oráculo del tedio, una colección de aforismos donde este autor nos muestra su capacidad de síntesis verbal, sus reflexiones puntillosas, su análisis al filo de la ironía. En un país como el nuestro, el aforismo es un género que funciona perfectamente para revelar los pormenores del alma nacional, como decían los poetas de hace un siglo. En este libro podemos ver la fermentación de las sentencias y pensamientos que hacen de Bahena uno de nuestros mejores aforistas en nuestro medio. Veamos unos cuantos ejemplos de la lucidez que fundamenta su nueva publicación, de la honestidad de sus reflexiones: “Algunas eminencias de la burocracia literaria actúan como aduanas para decidir quién pasa o no a sus territorios. Cuando se vuelven demasiado excluyentes pierde relevancia su papel cultural ya que quienes quedan fuera deciden fundar sus propios gremios restándoles importancia a ellos. Con tal de no perder su autoridad en ocasiones se fingen generosos y permiten la entrada a todo aquel que pueda ser institucionalizado. Normalizar la desigualdad y quedarse con el mayor trozo del pastel es su verdadero oficio”.
Creo que un escritor que se llame crítico de su entorno debe empezar ejerciendo su crítica con su propio gremio creativo. Y Víctor lo hace sin medias tintas. Pero Oráculo del tedio no se circunscribe a la diatriba bien argumentada sino que va más allá. Se atreve a postular sus ideas como prédica, arenga, charla, exhorto o reprimenda. Todo le sirve para edificar su discurso brevísimo pero pertinente para quien lo lee con aprecio por lo que dice de viva voz, sin eufemismos, sin adornos. En este libro podemos encontrar a un pensador profundo que no requiere de tratados ni de monografías para exponer lo que piensa, para exhibir lo que siente acerca de la condición humana, acerca de la situación del mundo que vive a su real entender.
Como un aforista consumado, Bahena ha sabido decir las cosas por su nombre, ha elegido la claridad, la lucidez, el ánimo crítico para defender su parcela de verdades desengañadas ante las grandes maquinarias que trituran nuestro tiempo, que se han adueñado de nuestra civilización y nuestra cultura.
Con el doble escudo de la imaginación y la razón ha construido un ideario donde no hay cabos sueltos, donde la mentira y la impostura saltan bajo el luminoso escrutinio de sus descubrimientos, con la brevedad del venablo que da en el blanco, con el humor que defiende la preciosa certidumbre que ha hecho suya.
Por último, hay que considerar que Oráculo del tedio provoca en los lectores todo menos tedio. En este libro se lee de una sentada: en cada sentencia ofrece su complicidad, a cada paso nos otorga un retrato de cuerpo entero de su autor. De ese creador de aforismos que puede decirnos, con la perfecta honestidad de quien hace de su escritura una expresión personal, un manifiesto público: “Las ideas se refutan. Los disparates se ignoran. Los aforismos se sufren”.
*- El autor es escritor, miembro de la Academia Mexicana de La Lengua.
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