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De temas varios, de asuntos diversos

La vida actual se vive fragmentariamente, de un sitio de internet al otro, de una aplicación o videojuego al siguiente nivel.

Gabriel  Trujillo

La vida actual se vive fragmentariamente, de un sitio de internet al otro, de una aplicación o videojuego al siguiente nivel. En nuestra incierta atención, a pocas cosas le dedicamos el tiempo suficiente más allá de un vistazo, de un me gusta o no me gusta. Veamos algunos temas sueltos que me interesa compartir con ustedes, los lectores.

Desde que recuerdo, dos factores hacían sentirse orgullosos a los mexicalenses: ser fronterizos y resistir el calor del verano por estas tierras desérticas. Ser cachanilla era soportar las jornadas de altas temperaturas bajo un sol abrasador. Pero desde que la Organización de las Naciones Unidas, la famosa ONU que dice servir para todo y en verdad poco arregla en el mundo, anunciara que ya pasamos de la era del calentamiento global a la era de la ebullición global, pues que ahora todas las poblaciones de nuestro planeta disfrutan las altísimas temperaturas que los mexicalenses hemos disfrutado desde que nuestros pioneros decidieron residir en esta región del mundo. Y entonces me topé con un episodio de aquel programa legendario de la televisión estadounidense de los años sesenta: The Twilight Zone, que en nuestro país le pusieron el título de La dimensión desconocida. Es un programa llamado “Sol de medianoche” y aparece en la tercera temporada, la de 1961, en la que se habla de que la Tierra se ha salido de su eje, de su órbita, y ahora se va acercando más y más al sol. Por lo tanto, las temperaturas van subiendo y la gente sabe que el final está a la vista. La historia se centra en dos mujeres en un edificio abandonado que tienen que lidiar con tiendas vacías, falta de agua, la ciudad sin electricidad, las personas actúan como animales peleando por las últimas bebidas. La gente se desespera, desvaría, enloquece por el calor y al final fallecen sin que nadie los atienda en su agonía. Como lo dice una de las protagonistas: lo único que quiere es volver a sentirse fresca.

Por cierto, en ese futuro apocalíptico, las temperaturas alcanzan apenas los 47 grados. En ese sentido, Mexicali aún rifa, ya es el futuro que a otros les espera. En el verano del 2024, por ejemplo, llegamos a casi 53 grados. Como masoquistas que somos, eso nos enorgullece, nos da identidad, nos hace únicos.

Hace poco descubrí, gracias a la labor investigativa del narrador y ensayista José Salvador Ruiz, a un autor de novela negra que nunca ha sido considerado uno de los grandes de esta literatura, pero que es innegablemente un narrador muy disfrutable. Me refiero a D. L. Champion (1902-1968), un autor australiano que vino a dar a los Estados Unidos. Entre 1930 y 1960 se hizo una fama de escritor ágil, ameno, lleno de recursos de suspenso e intriga, con cuentos bien anudados. Lo interesante es que creó, durante la Segunda Guerra Mundial, un detective privado mexicano: Mariano Mercado, cuyos relatos sólo hasta 2016 fueron recopilados bajo el título de Los casos completos de Mariano Mercado. Un detective bajito, moreno, astuto, cordial, pero con una característica: es hipocondriaco, siempre está pensando en que se va a enfermar. No le gusta traer dinero o recibirlo porque dice que está lleno de bacterias. Y a pesar de ello sabe moverse con soltura y repartir golpes para salvar la vida. Les recomiendo que lo lean mientras Mercado andapor la ciudad de México, la de los tiempos delgeneral Manuel Ávila Camacho, resolviendocasos que nadie más se atreve a tomar.

Tal vez quien mejor comprendió el legadode la prensa escrita mexicalense al periodismo en general fue Pedro F. Pérez y Ramírez(Peritus), el primer cronista oficial de Mexicali, quien en su libro Hombres, hechos y cosas (1991) expuso que el periodismo en estaciudad fronteriza: “Fue la respuesta a unanecesidad o a muchas necesidades, y nada tuvo, por lo mismo, de extraordinario. Surgiódentro de las dimensiones exactas, políticas,económicas y sociales de una comunidad cercana al millar de habitantes y que deseaba,ante la enorme influencia del idioma inglés,contar con órganos periodísticos en español”.Esa forma de actuar es la que nos legaran lospioneros del ejercicio periodístico en nuestraregión, ahora la podemos observar desde susinicios como parte de un mito fundacional: elde la ciudad capital de Baja California, el deMexicali que, fundado a principios del sigloXX, fue construyendo una red informativasegún las necesidades de cada época.

*- El autor es escritor, miembro de la Academia Mexicana de la Lengua.

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