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Dos estados, dos rumbos

Estos días, vivimos dos sucesos que nos han demostrado de lo que son capaces los políticos de Morena.

Anita B.  de Ochoa

Estos días, vivimos dos sucesos que nos han demostrado de lo que son capaces los políticos de Morena. Uno es el caso de Sinaloa donde su gobernador Rubén Rocha Moya, fue acusado por el Departamento de Justicia de los Estados Unidos de cargos por tráfico de drogas junto con un senador, y ocho colaboradores cercanos; todos de Morena. El gobierno mexicano respondió rechazando la acusación, encubriéndolos, y negándose a extraditarlos.

El otro caso se dio en el Estado de Chihuahua, donde su gobernadora Maru Campos, tuvo el valor de permitir que autoridades mexicanas y estadounidenses desmantelaran uno de los laboratorios más grandes de drogas sintéticas en la historia reciente de México. Por ello, ahora está acusada de traición y amenazada por la presidenta Sheinbaum de someterla a juicio político e incluso desaforarla, invocando haber violado la soberanía del país. Dos estados, dos sucesos y dos acciones opuestas de Sheinbaum. Protección para los alineados con el narco y castigo para los que lo combaten. ¿Por qué frente a unos casos de habla de soberanía y frente a otros se cuestiona la colaboración?

Desde que Morena llegó al poder, la sociedad comenzó a expresar preocupación por la “estrategia de seguridad” resumida en: ”Abrazos no balazos”, Así vimos crecer estados bajo el control del crimen con total impunidad: extorsiones, desapariciones, huachicol fiscal, fraudes, carreteras inseguras y comunidades enteras viviendo con miedo y desesperación. En las pasadas elecciones se evidenció la participación de los cárteles, hombres armados secuestrando y asesinando a operadores políticos de oposición, robo de urnas, amenazas etc. ¿Qué hicieron las autoridades electorales? Validaron las elecciones y tanto AMLO como Sheinbaum apoyaron públicamente al gobernador electo Rocha Moya. Así fue como se mantuvo el narco pacto exhibiendo el sistema bajo el que opera Morena en todo el país.

Por eso, la presidente sigue defendiéndolos y acusando a USA de intervencionismo con la bandera de la soberanía, NO para defender a México, sino el pacto con los cárteles que contra viento y marea sigue protegiendo. ¿Por qué? Porque Sinaloa ya no es un caso aislado, la alianza narco política se extiende por muchas regiones del país. Entregar esos 10 hombres a la justicia estadounidense es abrir una caja de pandora que quizá nunca pueda cerrarse y eso al régimen le aterra al grado que, por primera vez, el miedo comienza a cambiar de lado. Los políticos fusionados con los cárteles que se creían intocables se preguntan si pasarán el resto de sus vidas prisioneros en Estados Unidos.

Hoy pareciera que existen dos Méxicos: Uno formado por millones de ciudadanos que trabajan, pagan impuestos, forman familias y salen adelante con esfuerzo. El otro de narco políticos corruptos, violentos e impunes que llegaron para destruir instituciones y contrapesos pretendiendo aferrarse al poder. Urge llevar a éstos últimos ante la Justicia. Desafortunadamente, en las condiciones actuales, solo Estados Unidos los puede procesar de forma creíble. La acusación contra Rocha Moya es la acusación político-criminal de mayor alcance jamás presentada contra un gobierno mexicano en funciones. Es una herida para México, pero paradójicamente también un regalo, al hacer evidente la esencia de Morena. Nuestra tarea ahora es sacudirnos este régimen opresor y volver a luchar por nuestra Democracia.

¡Mujer mexicana forja tu Patria!

*- La autora es consejera familiar.

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