Dar todo por nada
Por el derecho a la libertad de expresión.

Algo está sucediendo en el grupo encargado de ofrecer soluciones de conflictos y otro tipo de consejería, que recibe, día con día, la presidenta Claudia Sheinbaum. Hasta ahora, no ha logrado establecer un vínculo fuerte con Donald Trump, que le permita al país poder preservar la soberanía, y establecer compromisos que impidan los intentos de intervención armada de los Estados Unidos en México.
El riesgo de mantener y echarle oxígeno a las provocaciones del presidente norteamericano, además de que no es una inversión que nos vaya a dejar beneficios, enardece con cada respuesta a quién ha perdido el autocontrol y cree que no hay ley en el mundo, que le prohíba actuar y amenazar con la fuerza de las armas a quien se le ocurra. Donald Trump está en un momento de su vida en el que se considera el ser más poderoso y por encima de cualquier ley.
Por su parte, Claudia Sheinbaum considera que, con argumentos legales, va a poder minar las intenciones intervencionistas de combatir al crimen organizado de Trump, fuera de sus fronteras.Ambos presidentes están cometiendo errores pues no han tomado ciertas cosas en consideración. Por ejemplo, existe una significativa parte de la población estadounidense, que no está de acuerdo con la política interna ni con la externa, que han realizado manifestaciones multitudinarias en varias ciudades y tiene preocupados a los republicanos.
Estos desacuerdos ya movieron al electorado, fortaleciendo a los demócratas y poniendo en peligro las próximas elecciones. Así de envalentonado como está, debería ser cauto y darse pausas en sus críticas a los mexicanos, para no arriesgarse a perder los espacios que ganó. Nada es seguro y las fuerzas que están peleándose por controlar al partido republicano, no dudarán ni un momento en golpearlo para no perder el poder.
En el caso de Claudia Sheinbaum, ni ella ni su equipo han evaluado los altos costos que pagarán por defender, a capa y espada, al gobernador con licencia, que tiene casos comprobados de corrupción y alianzas con células de los Chapitos, según los datos proporcionados por la prensa sinaloense y otros acervos de información. En lugar de exigirle pruebas a los estadounidenses, Sheinbaum debería utilizar la información que tiene, y que ha ido siendo recabada por los organismos policíacos y las fuerzas armadas, para respaldar el juicio de extradición de Rocha Moya y todos los funcionarios mencionados con él.
Es evidente que las alianzas de los militantes de los partidos políticos y el crimen organizado existen. De la misma manera, nos queda claro que los partidos políticos también han sido y seguirán siendo extorsionados. Pero no hay forma de ocultar el hecho de que Rubén Rocha Moya estuvo en la reunión donde se llevaron al Mencho, y a él no le pasa nada.
De la misma manera, hay datos y denuncias penales, en las que el crimen organizado hostigó y amenazó a los sinaloenses para que votaran por el gobernador con licencia. En ese mismo período, murieron más de 100 candidatos antes de la jornada electoral, donde se impusieron postulantes afines al gobernador en cuestión.Es evidente que Claudia Sheinbaum está jugando el rol de protectora de delincuentes y que, con ello, está traicionando a una parte muy importante de la sociedad mexicana, que quiere que se investigue al gobernador con licencia.
De la misma manera, estos mexicanos inconformes exigen que se cumpla con los tratados internacionales de extradición de delincuentes, para que paguen por sus culpas en el país que los requiera. Las pruebas que los Estados Unidos proporcionarán a su tiempo, son las mismas que ya están en posesión de las autoridades mexicanas. Este es un juicio de suma importancia porque es el primero que va contra la mafia política mexicana. Vale.
*- El autor es licenciado en Economía con Maestría en Asuntos Internacionales por la UABC.
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