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Sarcopenia

Me molesta como suena; pero más medisgusta lo que significa la palabra sarcopenia.

Miguel Ángel Lino

Me molesta como suena; pero más medisgusta lo que significa la palabra sarcopenia. Que se define como: “Pérdida progresiva de masa y funcionalidad muscular”. A partir de los treinta años-en forma natural- empieza dicha pérdida y el porcentaje de disminución aumenta en relación directa con el sedentarismo...

Por fortuna, no pertenezco a ese grupo. Aun cuando sumo tres cuartos de siglo en el calendario, mi pérdida de masa muscular no ha sido alarmante. Esto se debe a que todos los días de la semana hago tres cosas básicas: camino algunos kilómetros en dos o tres recorridos al día; me alimento con cereal, almendras, yogurt, leche, huevo, carne, pollo, atún, pescado, sardinas, frutas, jugos... en fin, suficientes proteínas y poca grasa. Y en horario conveniente- duermo plácidamente 8 horas a pierna suelta.

Pero, no me haga caso a mí; sino a los expertos como Patricio Ochoa, médico cirujano con maestría en longevidad por la Universidad de Barcelona, que sostiene: “Cuanto más ejercicio hacemos, más resilietes nos volvemos ante los problemas de la vida” -la resiliencia es la capacidad humana para adaptarse positivamente, superar adversidades, traumas o situaciones estresantes y salir fortalecido de ellas-. El especialista apunta que: “El músculo no solo es una cuestión estética; sino un auténtico órgano de supervivencia física y emocional”...

Ochoa desmiente que la andropausia sea un destino inevitable para los hombres, señalando: “No es que el metabolismo cambie sin avisar. Los que cambian son los hábitos. Dormimos mal, comemos peor y vivimos de prisa. Advirtiendo, ello afecta más que cualquier descenso hormonal”.

Y, determina: “El músculo además de fuerza y potencia; influye en el estado de ánimo, regula los procesos hormonales y sostiene al metabolismo. Cuando alguien deja de hacer ejercicio, alimentarse y descansar bien; no solo pierde fuerza, también afecta su vitalidad, motivación y claridad mental. Entonces el cuerpo le responde con fatiga, desánimo y rigidez”.

Busque en Internet –cuanto antes ejercicios de Tai Chi y los que se practican con una silla. Camine, haga pesas y banda elástica. Mantenga un nivel adecuado de vitamina D junto con vitaminas B12, C y E para la fuerza muscular. Evite la pérdida muscular mientras duerme; una hora antes de acostarse coma alguno de estos alimentos: queso cottage, huevos duros, atún en aceite de oliva, yogurt griego, leche tibia con jengibre, mantequilla de almendras o jugo natural de cerezas ácidas... ¡Provecho y salud!

LA PALABRA DE HOY: SARCOPENIA

Término acuñado en 1988 por el Dr. Irwin Rosenberg, nutriólogo estadounidense catedrático del Centro de Investigación en Nutrición Humana sobre el Envejecimiento; palabra que se deriva del griego “sarx” que equivale a carne y músculo; y “penia” que significa escasez, pobreza o falta de... literalmente: pérdida de masa y fuerza muscular asociada al envejecimiento.

Por ello, tenga muy en cuenta lo que declaró Rosenberg: “No hay un decremento más dramático que la declinación de la masa muscular a lo largo de décadas de vida sedentaria y desnutrición, lo que produce la muy debilitante sarcopenia”.

*- El autor es profesor de Redacción Creativa en Cetys Universidad.

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