La ‘caja de Pandora’ azul
El 10% de las policías municipales en Baja California son corruptas.

El 10% de las policías municipales en Baja California son corruptas, fue la apreciación de la Fiscal, María Elena Andrade, en su última conferencia de prensa, en donde calificó la detención de tres agentes de Mexicali como la “caja de pandora” que recién se abre, pues consideró que varias desapariciones forzadas en los últimos años están vinculadas al narco con la participación activa de policías municipales. Todo esto durante gobiernos de MORENA.
En los últimos tres años, la Fiscalía General del Estado ha detenido a 32 elementos de cuatro corporaciones municipales como parte del Operativo de Intervención “ALBA”, quienes están relacionados como autores materiales o intelectuales en delitos de alto impacto, principalmente por desaparición forzada, privación ilegal de la libertad y homicidio.
Sí, prácticamente los hechos delictivos cometidos por estos 32 uniformados pueden ser considerados como crímenes de Estado. Ensenada encabeza la lista con 13 agentes detenidos, le sigue Mexicali con 11, sorpresivamente está Tijuana con 6 policías asegurados y finaliza Playas de Rosarito con 2.
Curiosamente, las mediciones contra la corrupción policíaca, como “El Barómetro Global de la Corrupción de las Américas y el Caribe” muestra que, en promedio, “el 45% de las personas en 18 países americanos (incluido México) piensan que la mayoría de todos los oficiales de policía en sus países son corruptos”. En nuestro país, la mayoría de los encuestados asevera que más del 90% de los policías lo son.
El problema de estas encuestas, por muy científicas que sean, así como la interpretación de la Fiscal de que el 10% de las policías municipales en BC son corruptas, son imprecisas y hasta erróneas, pues no se basan en datos verídicos o indicadores de corrupción elaborados dentro de las instituciones. Para investigadores de la ciencia política, la corrupción se esconde sistemáticamente y por lo tanto es muy difícil de medir.
Con esto quiero establecer que la corrupción es más grande y más grave, pero no la medimos, por ellos no se previene ni se contiene hasta que se consuman los delitos graves y existe un operativo intermitente como el que actualmente realiza María Elena Andrade.
No estamos hablando de la típica corrupción de “mordidas” u “omisiones” en los llenados del Informe Policial Homologado o en componendas con bandas delictivas para no realizar vigilancia u operativos en ciertas zonas. Esto es muchísimo más grave, pues se trata de narcotraficantes con uniforme, son más equipo de ellos que defensores nuestros, independientemente quienes o a que se dedicaban las víctimas.
No hay un Sistema Anticorrupción activo y funcional, tampoco los Órganos Internos de Control realizan su trabajo, las Sindicaturas se prestan más a la grilla política electorera y los mecanismos para prevenir los actos corruptos están diseñados para incumplirse o corromperse, como los exámenes de Control y Confianza.
Los policías cuentan con la presunciónde inocencia, pero de encontrarse culpablespor un Juez, quedará para el estudio y análisis de especialistas e investigadores (lástimaque en BC hay poco interés de UABC, CETYSy El Colef en estos temas) para saber porquédelinquieron y como prevenirlo, pues en estos casos no se podrá justificar con que haydéficit de policías, equipamiento deficiente ysalarios raquíticos, porque aunque sí son tresfactores reales que padecen las corporaciones policíacas municipales, el problema estructural es más profundo.
REFLEXIÓN EN VOZ ALTA: El Síndico, Oscar Vega Marín, diciendo que los policías detenidos habían sido multados por noreportar detenciones, sanciones que no sonconsideradas graves, es como cuando JoséGabriel Gálvez, ex titular del Sistema Penitenciario dijo a los diputados que no podíahacer nada contra los internos con celulares porque no es delito.
*- El autor es periodista de Baja California.
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