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Palabra por palabra

Mangonear

“Mijita, no te dejes mangonear por tu marido”, le aconseja la mamá para que el esposo no se salga con la suya. O, caso contario, “Mijo, tu esposa te maneja como un títere”, opina la suegra que trae entre ceja y ceja a su manipuladora nuera…

Yo no quisiera jugar el papel de suegra metiche; pero entre el gobierno anticipado y los gobernados está sucediendo un creciente mangoneo.

Hay quienes opinan que la democracia no debe reducirse al voto libre; sino que debemos participar dando nuestra opinión y que ésta sea escuchada. Lo suscribo.

Pero, hacer una consulta para preguntar de un jalón acerca de diez temas distintos y esperar que lo que “diga el pueblo será la voz del oráculo” o –dicho a la mexicana– la ley del monte. ¡Y háganle como quieran, opositores y abstencionistas!

La democracia participativa deja de serlo ante toda manipulación por soberana que se pretenda. López Obrador obtuvo más de 30 millones de votos en la elección para presidente; Ahora –en la reciente consulta– no llegaron al millón. ¿Será que 29 millones lo eligieron para que tome decisiones?

¿Qué no hay expertos calificados tecnológica y financieramente para presentar los pros y los contras de los proyectos en beneficio de los gobernados? ¡Claro que los hay! Consúltelos a ellos.

Yo quiero que el nuevo gobierno que ya gobierna tome el toro por los cuernos y decida sin pasarle la bolita al pueblo bueno si dice sí y al malo si dice no o que se abstiene; calificados de retrogradas o pagados por la “mesurada” Yeidckol Polevnsky.

La neta, más que consulta es propaganda política donde la pasión le gana a la razón. AMLO lo sabe, por ello divulga “que el pueblo decida”.

LA PALABRA DE HOY: MANGONEAR

En forma contundente, mangonear se define como: “Manejar las cosas o manipularlas de manera entrometida y despótica”. ¡Ande, pues!

Y más aún, el verbo mangonear procede de los términos en latín 'mango' / 'mangonis' utilizados antiguamente para señalar el tráfico ilegal de mercancías y personas. De los anteriores se derivaron 'mangonicare' o 'mangonizare' que significan “maquillar una mercancía para venderla mejor” … “¡Vender gato por liebre!” Que conste que me refiero a derivaciones etimológicas y no a las ALMO consultas.

DE MI LIBRERO: 'LA COSTUMBRE DEL PODER'

Hace años leí la serie de novelas de Luis Spota, “La costumbre del poder” que se han reeditado para que circule en la FIL. ¿Casualidad? No lo creo. ¿Ya la leyó alguna de ellas?

La serie está integrada por “Retrato hablado” y “Palabras mayores” ambas de 1975; “Sobre la marcha”, 1976; “El primer día”, 1977, “El retrato del sueño”, 1979 y “La víspera del trueno”, 1980.

Hace casi 40 años y seguimos como entonces. Aunque Spota narra una ficción que la realidad supera. La saga concluye con un nuevo gobierno que ha despertado grandes esperanzas; pero que pierde la brújula y da al traste con las ilusiones de millones de votantes. Ojalá no suceda y –por lo pronto– deje de mangonear.

El autor es profesor de Redacción Creativa en Cetys Universidad.

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