México podría mirar hacia los BRICS mientras Claudia Sheinbaum prepara su primera visita a China en medio de la revisión del T-MEC, un escenario que abre el debate sobre qué beneficios tendría una eventual integración al grupo frente a las ventajas comerciales que mantiene con Estados Unidos y Canadá
La presidenta viajará a Shenzhen en noviembre para participar en la cumbre de APEC, en un momento marcado por la revisión del acuerdo comercial de Norteamérica. México no ha anunciado su intención de ingresar a los BRICS, pero su relación con China vuelve a poner sobre la mesa las opciones de diversificación comercial

Claudia Sheinbaum tiene previsto viajar a Shenzhen, China, el 18 y 19 de noviembre para participar en la cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC). Será su primera visita al país asiático como presidenta.
Según información de Infobae, la mandataria analiza incluso realizar el viaje en un vuelo comercial debido al tiempo de traslado y a su compromiso de regresar a México para encabezar el desfile del 20 de noviembre, por el aniversario de la Revolución Mexicana. La Presidencia confirmó que Sheinbaum participará en la cumbre y explicó que uno de los motivos es recibir la estafeta para que México organice la APEC en 2028.
El viaje adquiere relevancia económica porque ocurre mientras México revisa el T-MEC con Estados Unidos y Canadá y mantiene una relación comercial que también involucra a China.
Sin embargo, es importante hacer una precisión: la visita de Sheinbaum a China no significa que México esté negociando su ingreso a los BRICS. No existe un anuncio oficial de que el Gobierno mexicano haya solicitado incorporarse al grupo.
¿México quiere entrar a los BRICS?
Hasta ahora, México no forma parte de los BRICS ni figura entre sus países socios.
El grupo está integrado actualmente por Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica, Egipto, Etiopía, Irán, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita e Indonesia. También cuenta con países asociados, entre ellos Bolivia, Cuba, Malasia, Nigeria, Tailandia, Vietnam y otros.
Por ello, hablar de una posible integración mexicana debe entenderse como un escenario de análisis, no como una decisión tomada.
Además, ingresar no sería automático. El propio mecanismo de los BRICS establece que un país interesado debe expresar formalmente su intención y que la decisión final sobre una adhesión corresponde a los integrantes mediante consenso.
La diferencia es importante porque México podría ampliar sus relaciones económicas con países que forman parte de los BRICS sin convertirse necesariamente en miembro.

¿Qué podría ganar México si algún día entrara a los BRICS?
La principal ventaja potencial sería contar con más canales de cooperación económica y comercial fuera de Norteamérica.
Los BRICS funcionan como un foro de coordinación política y diplomática entre países del llamado Sur Global. Sus áreas de cooperación incluyen comercio, finanzas, energía, agricultura, tecnología y otros sectores.
Para México, una eventual incorporación podría abrir oportunidades para:
- Diversificar mercados para empresas mexicanas.
- Facilitar vínculos con economías como China, India, Brasil, Indonesia y Emiratos Árabes Unidos.
- Buscar nuevas oportunidades de inversión y cooperación tecnológica.
- Participar en iniciativas financieras vinculadas con el Nuevo Banco de Desarrollo, creado por los BRICS para movilizar recursos destinados a infraestructura y desarrollo sostenible.
- Tener una mayor participación en discusiones sobre comercio y gobernanza económica internacional.
Pero esos posibles beneficios no equivaldrían a las ventajas de un tratado de libre comercio.
Ahí está una de las principales diferencias frente al T-MEC.
¿Qué ofrece el T-MEC que los BRICS no sustituyen?
El T-MEC establece reglas comerciales específicas entre México, Estados Unidos y Canadá. Su principal ventaja para México es el acceso preferencial al mercado norteamericano bajo las reglas establecidas por el acuerdo.
Actualmente, el tratado seguirá vigente hasta 2036, aunque estará sujeto a revisiones anuales. En julio, la Secretaría de Economía informó que más de 80% de los productos mexicanos exportados a Estados Unidos mantienen acceso sin arancel, mientras que en una actualización posterior señaló que 85% de las exportaciones mexicanas mantienen arancel cero.
Esto tiene un peso particular para México porque Estados Unidos es su principal mercado de exportación y porque las industrias de ambos países están profundamente integradas.
El sector automotriz es un ejemplo. Las piezas pueden producirse en distintos puntos de México, Estados Unidos y Canadá antes de que un vehículo termine su proceso de fabricación.
Por eso, una relación más estrecha con los BRICS no reemplazaría por sí misma el entramado productivo que México tiene construido con sus vecinos del norte.

BRICS y T-MEC no son acuerdos equivalentes
Comparar directamente ambos espacios puede llevar a una conclusión equivocada.
El T-MEC es un tratado comercial con reglas específicas, mientras que los BRICS son un mecanismo de coordinación entre países que busca ampliar la cooperación económica, financiera y política. El grupo no funciona como una zona de libre comercio equivalente al acuerdo norteamericano.
Para México, una eventual participación en los BRICS podría tener sentido como una herramienta de diversificación, mientras que el T-MEC representa la base de buena parte de su integración productiva con Estados Unidos y Canadá.
En otras palabras, el debate no necesariamente tendría que plantearse como BRICS o T-MEC.
La posibilidad más relevante sería analizar qué espacios puede ocupar México en otros mercados sin poner en riesgo las ventajas que ya tiene en Norteamérica.
China es el punto donde ambos escenarios se cruzan
La próxima visita de Sheinbaum a China ocurre precisamente en este contexto.
México mantiene una relación comercial importante con China, pero al mismo tiempo Estados Unidos ha planteado durante la revisión del T-MEC la necesidad de fortalecer las cadenas regionales y reducir determinadas dependencias de productos provenientes de Asia.
La Secretaría de Economía ha señalado que las conversaciones con Estados Unidos incluyen temas como reglas de origen automotrices, acero, aluminio, sectores estratégicos y cadenas de valor.
Expertos del sector empresarial también han advertido que China es un factor relevante dentro de la revisión del tratado. El Consejo Empresarial Mexicano de Comercio Exterior ha planteado la necesidad de definir cómo manejar la relación con el país asiático dentro de la integración norteamericana.
Eso coloca a México ante una situación particular: China puede representar una fuente de comercio, inversión y tecnología, pero también es uno de los temas que Estados Unidos observa durante la revisión del T-MEC.

¿Qué significaría para México acercarse más a los BRICS?
Por ahora, no existe una decisión de México para ingresar al grupo. Lo que sí existe es una oportunidad para observar qué papel puede desempeñar el país ante un escenario económico en el que Norteamérica, China y otras economías buscan fortalecer sus propias cadenas de suministro.
Una eventual incorporación a los BRICS podría ofrecer mayor diversificación comercial y nuevas vías de cooperación, pero no sustituiría automáticamente el acceso preferencial que México obtiene mediante el T-MEC.
El reto estaría en encontrar un equilibrio entre ambas dimensiones.
La visita de Sheinbaum a China puede servir para reforzar la relación bilateral y, al mismo tiempo, ocurre cuando México necesita definir las condiciones de su integración económica con Estados Unidos y Canadá para los próximos años.
Por ello, más que hablar de una supuesta entrada inmediata a los BRICS, el escenario que comienza a tomar forma es el de un México que busca ampliar sus relaciones económicas sin abandonar la integración comercial que ya tiene con Norteamérica.
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