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Los 10 sismos que marcaron la historia por su fuerza y destrucción: Un recuento por los terremotos que cambiaron la geografía, la política y la manera en que la humanidad entiende su fragilidad frente a la fuerza del planeta

Un terremoto es uno de los fenómenos naturales más imponentes y, a menudo, devastadores que existen.

Los 10 sismos que marcaron la historia por su fuerza y destrucción: Un recuento por los terremotos que cambiaron la geografía, la política y la manera en que la humanidad entiende su fragilidad frente a la fuerza del planeta

A lo largo de la historia, la tierra ha registrado movimientos sísmicos de tal magnitud que han reconfigurado geografías, colapsado civilizaciones enteras y dejado cicatrices imborrables en la memoria colectiva.

Comprender estos sucesos no es un ejercicio de morbo, sino una necesidad práctica para dimensionar la fuerza de la naturaleza y, sobre todo, la importancia de la prevención y la cultura de la protección civil.

Este recuento se basa en los catálogos sísmicos oficiales, principalmente los datos del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS, por sus siglas en inglés), que es la fuente de referencia a nivel mundial para el registro y la medición de la actividad sísmica.

Medir la magnitud de eventos tan antiguos es un desafío científico, por lo que muchos de estos números son estimaciones basadas en relatos históricos y estudios geológicos, mientras que otros, los más recientes, cuentan con la precisión de los sismógrafos modernos.

¿Cuál es la diferencia entre magnitud e intensidad para entender estos eventos?

Cuando hablamos de un terremoto, nos referimos a su magnitud para describir la energía liberada en el origen o hipocentro.

La escala más conocida es la de Magnitud de Momento (Mw), que reemplazó a la antigua escala de Richter. Es una medida única y cuantitativa.

Por otro lado, la intensidad describe los efectos del sismo en la superficie: cómo lo sintieron las personas y el daño que causó en estructuras. Esta se mide con la escala de Mercalli Modificada y varía de un lugar a otro.

Un mismo terremoto tiene una sola magnitud, pero múltiples intensidades. Esta distinción es clave para entender por qué algunos sismos de menor magnitud, pero más superficiales y cercanos a ciudades, pueden ser más destructivos que uno de gran magnitud en el fondo del océano.

El recuento: 10 terremotos que trascendieron por su poder y devastación

1. Shaanxi, China (1556): El más letal de la historia escrita

Este es, sin discusión, el evento sísmico que más vidas ha cobrado según los registros históricos. Ocurrió el 23 de enero de 1556 en la provincia de Shaanxi, durante la dinastía Ming.

Los análisis geológicos modernos estiman que su magnitud pudo haber oscilado entre 8.0 y 8.3 Mw. La tragedia humana, sin embargo, no tiene paralelo: se calcula que murieron aproximadamente 830,000 personas.

La causa principal de esta cifra tan alta fue que gran parte de la población vivía en cuevas excavadas en acantilados de loess (un tipo de suelo sedimentario), las cuales colapsaron instantáneamente con la sacudida.

Este suceso nos recuerda que el riesgo sísmico no depende solo de la fuerza del temblor, sino de la vulnerabilidad de las construcciones humanas.

2. Lisboa, Portugal (1755): El sismo que remeció la filosofía y la geopolítica

La mañana del 1 de noviembre de 1755, Día de Todos los Santos, un terremoto de magnitud estimada entre 8.5 y 9.0 Mw, con epicentro en el océano Atlántico, destruyó casi por completo la ciudad de Lisboa.

El movimiento telúrico fue seguido por un devastador tsunami que penetró en la desembocadura del río Tajo y por incendios que duraron cinco días.

"El terremoto de 1755", pintado por João Glama Ströberle (1708-1792). Actualmente se encuentra en el Museo Nacional de Arte Antiguo en Lisboa.

Se estima que murieron entre 60,000 y 100,000 personas. Las repercusiones de este evento fueron profundas: no solo impulsó el nacimiento de la sismología moderna, con el Marqués de Pombal organizando una respuesta basada en la ciencia y la reconstrucción, sino que también generó un intenso debate filosófico sobre la justicia divina en la Europa de la Ilustración.

Fue un parteaguas que demostró cómo un desastre natural puede alterar el pensamiento de toda una era.

3. Valdivia, Chile (1960): El más poderoso jamás registrado

Hasta la fecha, el 22 de mayo de 1960 el sur de Chile fue escenario del terremoto más grande documentado instrumentalmente.

Alcanzó una magnitud de 9.5 Mw y tuvo una duración que los testigos describieron como eterna, cercana a los 10 minutos.

Foto: Universidad de Chile.

La devastación no se limitó a Valdivia. El sismo generó un tsunami que cruzó el océano Pacífico, causando muertes y destrucción en Hawái, Japón y Filipinas.

El número total de víctimas se estima entre 2,000 y 6,000 personas, y más de 2 millones quedaron damnificadas.

La geografía del sur chileno cambió de manera permanente: ríos modificaron su cauce y grandes extensiones de tierra se hundieron.

El terremoto afectó entre tantas regiones, la ciudad de Puerto Montt, cuyo desvatador suceso quedó plasmado en una obra de la cantautora Violeta Parra.

4. Alaska, Estados Unidos (1964): El Gran Terremoto de Viernes Santo

El 27 de marzo de 1964, un sismo de 9.2 Mw sacudió la región de Prince William Sound, en Alaska. Su duración fue de aproximadamente 4.5 minutos, un período excepcionalmente largo.

Foto: U.S. Geological Survey

Aunque la región estaba menos densamente poblada, la combinación del movimiento sísmico con deslizamientos de tierra y tsunamis locales causó 131 muertes.

Los daños materiales se sintieron con fuerza en la ciudad de Anchorage, donde calles enteras se partieron y edificios se derrumbaron.

Este evento fue fundamental para que los geólogos comprendieran el fenómeno de la subducción de placas tectónicas, cambiando los modelos de predicción de terremotos y tsunamis para siempre.

5. Sumatra-Andamán, Océano Índico (2004): El tsunami que enlutó a 14 países

La mañana del 26 de diciembre de 2004, un megaterremoto de 9.1 a 9.3 Mw rompió la zona de subducción frente a la costa de Sumatra, Indonesia. Fue un recordatorio brutal y global de que vivimos sobre un planeta vivo.

La sacudida en sí fue destructiva en la isla, pero el verdadero horror llegó minutos después. El sismo levantó el fondo marino, generando un tsunami con olas que superaron los 30 metros de altura en Banda Aceh y que viajaron miles de kilómetros, golpeando las costas de 14 naciones en el Índico.

El resultado fue una catástrofe humanitaria sin precedentes modernos: una cifra estimada de 230,000 personas fallecidas o desaparecidas.

La solidaridad internacional y los cambios en los sistemas de alerta temprana de tsunamis fueron una consecuencia directa de este dolor colectivo.

6. Sichuan, China (2008): Una ruptura superficial que destruyó una provincia

El 12 de mayo de 2008, un terremoto de 7.9 Mw sacudió la provincia de Sichuan. Aunque su magnitud no fue la más alta de esta lista, su devastación se debió a dos factores: su poca profundidad (19 km) y la ruptura de la falla en la superficie, que atravesó zonas densamente pobladas.

El saldo fue abrumador: más de 87,000 personas perdieron la vida, entre ellas miles de niños y maestros que murieron por el colapso de escuelas construidas con materiales y estándares cuestionables.

Foto: Encyclopædia Britannica

Este hecho desencadenó una profunda crisis social y política en China, con familias enteras exigiendo justicia y transparencia sobre la calidad de las obras públicas.

Fue un doloroso ejemplo de cómo la corrupción multiplica el riesgo sísmico.

7. Chile (2010): El sismo que movió el eje terrestre

Veinticuatro años después del gran terremoto de Valdivia, Chile volvió a ser el centro de la atención sísmica mundial. El 27 de febrero de 2010, a las 03:34 de la madrugada, un sismo de 8.8 Mw con epicentro en la región del Biobío remeció la zona centro-sur del país.

El movimiento fue tan violento que, según cálculos de la NASA, modificó la distribución de la masa del planeta y desplazó el eje terrestre en aproximadamente 8 centímetros, acortando la duración del día en 1.26 microsegundos.

El sismo y el posterior tsunami, que azotó localidades costeras como Constitución y Dichato, dejaron un saldo de 525 fallecidos.

Puso a prueba, con éxito, la estricta normativa antisísmica chilena, pero también reveló fallas en los protocolos de alerta de tsunami.

8. Japón (2011): La triple catástrofe de Tohoku

El 11 de marzo de 2011, Japón experimentó una de las crisis más complejas de su historia moderna. Un terremoto de 9.0 Mw, uno de los cinco más grandes jamás registrados, ocurrió frente a su costa noreste.

Pero el nombre Tohoku no solo evoca un sismo, sino una secuencia en cadena de eventos catastróficos.

El terremoto generó un tsunami con olas que alcanzaron hasta 40 metros de altura, las cuales penetraron tierra adentro devastando pueblos enteros.

El agua sobrepasó las defensas de la central nuclear de Fukushima Daiichi, causando la fusión de tres de sus reactores.

Este fue el peor accidente nuclear desde Chernóbil en 1986. La cifra oficial de víctimas confirmó 15,899 muertes.

Este evento puso en jaque el mito de la invulnerabilidad tecnológica y redibujó la política energética global.

Foto: Encyclopædia Britannica

9. Turquía-Siria (2023): La tragedia de las fallas gemelas

La madrugada del 6 de febrero de 2023, la tierra en la región fronteriza entre Turquía y Siria se rompió no una, sino dos veces en cuestión de horas.

Primero, un sismo de 7.8 Mw sacudió la provincia de Kahramanmaraş, seguido nueve horas después por una segunda y devastadora réplica de 7.5 Mw.

Este doble golpe en fallas de rumbo superficiales provocó el colapso de más de 50,000 edificios en un área muy extensa, dejando un saldo que superó los 59,000 muertos.

En Siria, la situación fue aún más trágica, pues el conflicto armado previo dificultó enormemente la llegada de ayuda humanitaria a la población desplazada, que ya vivía una emergencia humanitaria.

10. El gigante durmiente: Lo que sabemos del megaterremoto que podría venir

Ningún recuento sísmico estaría completo sin hablar del futuro y de lo que la ciencia nos permite anticipar.

Los sismólogos no hablan de “predicción” en el sentido de una fecha exacta, sino de “prognosis” basada en ciclos estadísticos y acumulación de energía.

La zona que concentra la mayor atención global es la falla de subducción de Cascadia, frente a las costas del noroeste de Estados Unidos y Columbia Británica, en Canadá.

El último gran terremoto en esta zona ocurrió en el año 1700, con una magnitud estimada de 9.0 Mw, y generó un tsunami que cruzó el Pacífico y golpeó Japón sin que nadie en América tuviera un registro escrito del evento.

Los estudios geológicos confirman que esta falla libera su energía en ciclos de entre 300 y 600 años.

La conclusión es clara: no es una cuestión de “si ocurrirá”, sino de “cuándo”.

Entender la historia sísmica nos da la única herramienta real que tenemos frente a estos fenómenos: la prevención informada.

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