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Casi 300 buques cargados siguen detenidos mientras navieras rechazan volver al Estrecho de Ormuz pese al acuerdo entre Estados Unidos e Irán, porque aún no hay garantías claras de seguridad, reglas de tránsito ni certeza sobre las cuotas que Teherán comenzaría a cobrar después de 60 días

La expectativa de reapertura alivió al mercado petrolero, pero armadores, operadores y aseguradoras mantienen reservas. El paso por la ruta energética más sensible del mundo sigue condicionado a definiciones operativas y de seguridad

Casi 300 buques cargados siguen detenidos mientras navieras rechazan volver al Estrecho de Ormuz pese al acuerdo entre Estados Unidos e Irán, porque aún no hay garantías claras de seguridad, reglas de tránsito ni certeza sobre las cuotas que Teherán comenzaría a cobrar después de 60 días

La expectativa de que el Estrecho de Ormuz vuelva a operar con mayor normalidad en los próximos días redujo parte de la presión inmediata sobre el mercado energético, pero no resolvió la principal preocupación de las empresas marítimas: la seguridad real de los cruces. Aunque el anuncio de un acuerdo entre Estados Unidos e Irán empujó a la baja los precios del crudo, dueños de barcos y operadores comerciales todavía no consideran que existan condiciones suficientes para retomar el tránsito de forma regular.

Según información de El Financiero, la posibilidad de una reapertura próxima provocó una caída de 5 por ciento en los futuros del petróleo Brent, pero la reacción de las navieras fue mucho más prudente. El sector sostiene que antes de enviar otra vez buques petroleros y gaseros por la zona necesita conocer con precisión qué reglas aplicarán, quién garantizará la navegación y qué nivel de riesgo aceptarán gobiernos, aseguradoras y tripulaciones.

La cautela no es menor. Durante los últimos meses, varios anuncios de distensión no terminaron en una normalización efectiva del paso marítimo. Por eso, las empresas del sector insisten en que una declaración política no basta para mover de inmediato cientos de embarcaciones que transportan petróleo, gas natural licuado y otros energéticos.

¿Qué está pasando en el Estrecho de Ormuz?

El Estrecho de Ormuz se ha mantenido como uno de los puntos más sensibles del comercio energético mundial desde el inicio de la escalada militar entre Irán, Israel y Estados Unidos. La interrupción del tránsito marítimo afectó de forma directa a grandes productores de hidrocarburos del Golfo Pérsico, al dejar bloqueada una salida clave para sus exportaciones.

La ruta no solo es estratégica por el volumen de carga que suele mover, sino porque conecta terminales energéticas con mercados de Asia, Europa y otras regiones. En este contexto, cualquier cierre, limitación o amenaza sobre los barcos tiene un efecto inmediato sobre el precio del crudo, los seguros marítimos y la disponibilidad de embarcaciones.

La posible reapertura fue presentada como un alivio para un mercado que había operado durante semanas con alta tensión. Sin embargo, el cambio en los precios no equivale todavía a un regreso pleno de los cruces comerciales.

¿Qué piden las navieras antes de volver a cruzar?

Las grandes navieras y asociaciones del sector han dejado claro que necesitan información operativa más detallada antes de reanudar rutas. Entre los puntos que siguen pendientes están:

  • reglas de paso y coordinación marítima
  • condiciones de seguridad para las tripulaciones
  • postura de las aseguradoras
  • posibles cuotas o cobros por navegación
  • garantías sobre la estabilidad del acuerdo anunciado

La asociación BIMCO, una de las principales organizaciones globales de armadores, advirtió que todavía faltan elementos básicos para considerar seguro el paso. En la misma línea, Angad Banga, director ejecutivo de The Caravel Group, sostuvo que desde la operación diaria de los barcos la lectura es mucho más cautelosa que la que reflejan algunos titulares políticos.

Su planteamiento es relevante porque varias compañías aún tienen tripulaciones detenidas dentro del Golfo Pérsico. En esos casos, la decisión de volver a navegar no depende solo de un anuncio diplomático, sino de protocolos prácticos, rutas seguras y respaldo institucional en caso de incidentes.

¿Qué anunció Irán sobre cuotas y servicios de navegación?

Otro factor que mantiene la incertidumbre es el esquema de cobro que podría aplicar Irán. La agencia semioficial Fars informó que los cruces serían gratuitos durante 60 días y que, una vez terminado ese periodo, Teherán comenzaría a cobrar tarifas vinculadas con seguridad, navegación, protección ambiental y seguros.

Fars también señaló que la futura administración de los llamados “servicios de navegación” en el estrecho sería definida de manera conjunta entre Irán y Omán. Ese punto es especialmente sensible para el mercado porque implica que el costo y las reglas del paso podrían cambiar en poco tiempo.

Para los armadores, el problema no es únicamente cuánto costará cruzar, sino bajo qué autoridad operará el sistema, qué obligaciones adicionales tendrán los barcos y cómo se resolverían incidentes en una zona que ha registrado disparos, decomisos y restricciones en meses recientes.

¿Cuántos buques están detenidos y qué tan fuerte fue la caída del tráfico?

El freno del comercio marítimo ya dejó un impacto visible. El flujo por el estrecho cayó a una fracción del promedio previo al conflicto, que era de alrededor de 135 tránsitos diarios. Esa reducción muestra que el mercado todavía está lejos de una normalización real.

Entre las cifras más relevantes reportadas se encuentran:

  • casi 300 buques cargados y listos para cruzar desde el Golfo Pérsico
  • una cantidad similar de barcos vacíos esperando autorización en el Golfo de Omán
  • alrededor de 250 embarcaciones en lastre dentro del Golfo Pérsico, preparadas para recoger nuevas cargas si se restablecen las salidas

Estas cantidades podrían ajustarse cuando embarcaciones que apagaron sus transpondedores vuelvan a emitir su posición. También se espera una reducción en las interferencias electrónicas que han complicado el rastreo del tráfico marítimo durante el último mes.

¿Cómo puede afectar esto a los mercados y al lector mexicano?

Para México, el impacto es principalmente indirecto, pero relevante. Cuando una ruta crítica como el Estrecho de Ormuz entra en crisis, el mercado internacional reacciona con cambios en el precio del petróleo Brent, ajustes en fletes, encarecimiento de seguros y mayor volatilidad en energéticos.

Si la reapertura se consolida, la presión sobre los precios internacionales podría moderarse. Pero si las navieras siguen sin recibir garantías suficientes, el mercado podría mantener parte de la incertidumbre, incluso con un acuerdo político sobre la mesa. Eso influye en costos de transporte, referencias globales del crudo y expectativas sobre combustibles.

El caso también muestra una diferencia clave entre la reacción financiera y la operativa: los mercados pueden bajar en cuestión de horas, pero el regreso de los buques a una zona de riesgo suele tardar más porque depende de decisiones técnicas, cobertura de seguros y disponibilidad de tripulación.

¿Qué sigue ahora para el paso marítimo por Ormuz?

En el corto plazo, el punto decisivo será saber si el acuerdo entre Estados Unidos e Irán se traduce en condiciones concretas para navegar. Las próximas horas y días serán clave para observar si aumenta el número de cruces, si se estabiliza el rastreo de embarcaciones y si las compañías comienzan a reactivar operaciones.

Hasta ahora, la señal dominante no es de reapertura plena, sino de espera. Los armadores quieren pruebas de que el entorno cambió de forma sostenible antes de comprometer otra vez barcos, tripulación y carga en una de las rutas más delicadas del comercio mundial de petróleo y gas.

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