ONU advierte que El Niño puede “echar leña al fuego” a un mundo más caliente; OMM llama a reforzar alertas tempranas ante el riesgo de clima extremo con sequías, lluvias fuertes y olas de calor
La OMM y la ONU llamaron a fortalecer los sistemas de alerta temprana, proteger a las poblaciones vulnerables y prepararse ante un posible episodio intenso que influiría en los patrones globales de temperatura y lluvia.

La Organización Meteorológica Mundial (OMM) advirtió que el posible desarrollo de El Niño en los próximos meses aumentará el riesgo de clima extremo, debido al calentamiento inusual de las aguas del Pacífico tropical y a su influencia sobre los patrones globales de temperatura y lluvias.
De acuerdo con la OMM, las condiciones actuales apuntan a una alta probabilidad de que El Niño se forme entre junio y agosto de 2026, con posibilidad de mantenerse hacia finales del año. La advertencia fue acompañada por un llamado a los gobiernos, agencias humanitarias y sectores sensibles al clima para fortalecer los sistemas de alerta temprana y preparar medidas preventivas.
La secretaria general de la OMM, Celeste Saulo, señaló que el mundo debe prepararse para un fenómeno potencialmente intenso, capaz de agravar sequías, lluvias fuertes y olas de calor tanto en tierra como en el océano. El secretario general de la ONU, António Guterres, también advirtió que estas condiciones pueden “echar leña al fuego a un mundo que se calienta”.
¿Qué alertó la OMM sobre El Niño?
La OMM indicó que las aguas oceánicas inusualmente cálidas en el Pacífico tropical están creando condiciones favorables para el desarrollo de El Niño.
Este fenómeno puede modificar los patrones de lluvia y temperatura en distintas regiones del planeta. En algunos lugares puede aumentar las sequías; en otros, favorecer lluvias intensas, inundaciones o tormentas más fuertes.
La advertencia no significa que todos los países tendrán los mismos efectos. El impacto de El Niño cambia según la región, la época del año y la interacción con otros sistemas climáticos.

¿Qué dijo Celeste Saulo sobre el riesgo de clima extremo?
Celeste Saulo, secretaria general de la OMM, llamó a prepararse ante un posible El Niño intenso.
Debemos prepararnos para un fenómeno de El Niño potencialmente intenso, que exacerbará las sequías y las fuertes lluvias y aumentará el riesgo de olas de calor tanto en tierra como en el océano”, señaló durante una conferencia de prensa en Ginebra.
Su mensaje apunta a un punto central: El Niño no solo eleva temperaturas globales, también puede alterar la distribución de las lluvias y agravar fenómenos que ya afectan a comunidades vulnerables.
¿Qué es El Niño y por qué cambia el clima?
El Niño es un fenómeno natural que ocurre cuando las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial central y oriental se calientan más de lo habitual.
Ese calentamiento modifica la circulación atmosférica y puede cambiar la forma en que se distribuyen las lluvias, las temperaturas y los vientos en varias regiones del mundo.
En términos simples, El Niño funciona como un interruptor climático global. No produce el mismo efecto en todos los lugares, pero sí puede influir en temporadas de lluvia, sequías, calor extremo, incendios forestales, ciclones y disponibilidad de agua.
¿Cuándo podría desarrollarse El Niño?
La OMM señaló que existe una alta probabilidad de que El Niño se forme durante el periodo de junio a agosto de 2026.
Además, los pronósticos indican que podría continuar durante los meses siguientes, al menos hasta noviembre, si las condiciones del océano y la atmósfera se mantienen favorables.
Aunque aún existe incertidumbre sobre su intensidad máxima, la mayoría de los modelos climáticos apuntan a un evento al menos moderado, con posibilidad de que sea fuerte.

¿Qué efectos puede provocar El Niño?
Los efectos pueden variar según cada región, pero la OMM advirtió que El Niño suele elevar el riesgo de fenómenos extremos.
Entre los posibles impactos están:
- Olas de calor más frecuentes o intensas.
- Sequías en regiones vulnerables.
- Lluvias fuertes en otras zonas.
- Inundaciones repentinas.
- Alteraciones en temporadas agrícolas.
- Presión sobre reservas de agua.
- Mayor riesgo de incendios forestales.
- Cambios en la actividad de ciclones tropicales.
También puede afectar precios de alimentos, disponibilidad de agua, salud pública y respuesta humanitaria en países con menor capacidad de adaptación.
¿Qué tiene que ver El Niño con el calentamiento global?
El Niño es un fenómeno natural, pero sus efectos pueden agravarse en un planeta más caliente.
La ONU advirtió que el calentamiento global provocado por actividades humanas, especialmente la quema de combustibles fósiles, puede intensificar los impactos de los fenómenos climáticos.
António Guterres señaló que las condiciones de El Niño “echarán leña al fuego a un mundo que se calienta”. Con esa frase, el secretario general de la ONU advirtió que un fenómeno natural puede tener consecuencias más severas cuando ocurre sobre una base climática ya alterada.
¿Qué pasó con el último fenómeno de El Niño?
La OMM recordó que el fenómeno de El Niño registrado entre 2023 y 2024 fue uno de los cinco más intensos de los que se tiene registro.
Ese episodio contribuyó a temperaturas globales récord en 2024, un año que marcó alertas climáticas por calor extremo en distintas regiones.
Ese antecedente explica por qué la nueva vigilancia genera preocupación. Si se forma un evento fuerte en 2026, podría volver a presionar temperaturas globales y aumentar los riesgos en zonas ya afectadas por sequía, calor o lluvias intensas.
¿Cómo podría afectar a la población?
Para la población, El Niño puede sentirse de distintas formas.
- En algunas regiones puede haber menos lluvia y más calor, lo que afecta cultivos, presas, ganado y consumo de agua. En otras, las lluvias pueden aumentar y provocar inundaciones, deslaves o daños en caminos.
También puede haber impactos en salud pública, como golpes de calor, enfermedades relacionadas con agua contaminada, problemas respiratorios por incendios o mayor presión sobre servicios de emergencia.
Por eso, la OMM insiste en que los pronósticos estacionales y las alertas tempranas son herramientas esenciales para reducir riesgos.

¿Por qué son importantes las alertas tempranas?
Las alertas tempranas permiten que gobiernos, comunidades y sectores productivos se preparen antes de que ocurra un evento extremo.
En agricultura, ayudan a planear siembras, riegos y cosechas. En salud, permiten anticipar olas de calor o brotes asociados a lluvias e inundaciones. En protección civil, sirven para activar protocolos ante incendios, tormentas, sequías o crecidas de ríos.
La OMM señaló que vigilará las condiciones en los próximos meses para informar a gobiernos, agencias humanitarias y sectores sensibles al clima.
¿Qué recomienda la ONU frente a este escenario?
António Guterres afirmó que la respuesta debe estar a la altura de la crisis climática.
La única respuesta eficaz es una acción climática equivalente a la crisis: acabar con la dependencia de los combustibles fósiles, acelerar la transición a las energías renovables, proteger a los más vulnerables e implementar para todos los sistemas de advertencia temprana”, señaló.
El mensaje combina dos niveles de acción. El primero es inmediato: prepararse ante posibles eventos extremos. El segundo es de largo plazo: reducir las causas del calentamiento global que agravan esos riesgos.
¿Qué debe hacer la ciudadanía?
La recomendación principal es seguir información oficial y atender los avisos de protección civil, meteorología y salud pública.
Las personas pueden prepararse revisando pronósticos locales, cuidando el consumo de agua, evitando exponerse al calor extremo, limpiando desagües antes de lluvias fuertes y teniendo a la mano documentos importantes en caso de emergencia.
También es importante no compartir rumores o mapas sin fuente confiable, ya que los efectos de El Niño no son iguales en todos los países ni se presentan al mismo tiempo.
¿Qué sigue en la vigilancia de El Niño?
La OMM continuará monitoreando la temperatura del Pacífico tropical, los patrones de viento, las lluvias y la evolución de los modelos climáticos.
En los próximos meses se sabrá con mayor claridad qué intensidad alcanzará El Niño y qué regiones enfrentarán mayor riesgo de sequía, lluvia intensa o calor extremo.
Por ahora, el mensaje de los organismos internacionales es preventivo: el fenómeno aún está en desarrollo, pero las condiciones actuales obligan a prepararse.
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