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El ingreso de más de 10 millones de toneladas de acero vietnamita triangulado desde China pone en jaque al mercado mexicano, obligando a la Secretaría de Economía a endurecer el combate contra prácticas comerciales desleales.

Mientras la Secretaría de Economía y Washington perfilan ajustes a los gravámenes comerciales, el sector acerero mexicano exige transparencia ante el impacto de la sobreoferta asiática y la asimetría en el mercado norteamericano.

El Gobierno federal mexicano, encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum, mantiene negociaciones con Estados Unidos para conseguir una reducción sustancial de los aranceles impuestos bajo la Sección 232 al acero y al sector automotriz. Sin embargo, mientras desde las esferas políticas se expresa optimismo sobre un posible acuerdo bilateral, la industria siderúrgica nacional opera en un escenario de incertidumbre.

Representantes del sector productivo reconocen los esfuerzos diplomáticos de la Secretaría de Economía (SE), pero advierten que los detalles, alcances y plazos de las negociaciones se mantienen bajo reserva. Esta situación dificulta la planeación en un mercado tan competido y regulado como el de Norteamérica.

De acuerdo con Juan Antonio Reboulen, director de Relaciones Institucionales y Comercio Exterior de Deacero, las expectativas públicas sobre un pacto comercial contrastan con la falta de canales directos de información para las empresas que sostienen la planta productiva del país. Este vacío genera inquietud sobre el futuro de las inversiones y el empleo en las regiones manufactureras.

La industria siderúrgica desconoce los alcances de las negociaciones de la Sección 232

Las discusiones bilaterales para modificar o eliminar los aranceles de la Sección 232 continúan en mesas de diálogo reservadas. Esta herramienta de protección arancelaria fue implementada originalmente por Estados Unidos bajo argumentos de seguridad nacional.

Aunque las declaraciones oficiales de la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum y del presidente estadounidense Donald Trump sugieren que ambos países están cerca de alcanzar un acuerdo, la realidad operativa de las empresas del sector es distinta.

La falta de información sobre los términos negociados deja a los productores nacionales sin la certeza jurídica y comercial necesaria para proyectar costos, comprometer inventarios y definir estrategias logísticas a mediano plazo. Para la industria, conocer los detalles de cualquier posible acuerdo es fundamental para evitar sorpresas regulatorias que afecten su participación en el bloque norteamericano.

La triangulación de acero asiático representa un desafío para México

Uno de los problemas más complejos para el mercado mexicano es el desvío sistemático de mercancías procedentes de China, país que enfrenta un exceso de capacidad productiva global y busca colocar sus excedentes metálicos en terceros mercados.

Esta práctica comercial desleal suele realizarse mediante la triangulación de productos a través de naciones intermedias como Vietnam. Desde ahí, el acero ingresa con documentación apócrifa o alterada para eludir cuotas compensatorias.

Ante este desafío, la Secretaría de Economía ha aplicado medidas regulatorias, entre ellas la cancelación de registros de molinos siderúrgicos inexistentes en territorio vietnamita. La medida ha contribuido a contener parte de las importaciones artificiales.

Sin embargo, las magnitudes siguen siendo relevantes: se estima que alrededor de 10.5 millones de toneladas de acero procedentes de esa nación asiática han ingresado al circuito comercial internacional. Esto distorsiona los precios y presiona a la baja la competitividad de los fabricantes locales.

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Los aranceles al cobre profundizan la asimetría comercial

El panorama de los metales e insumos industriales se complica al analizar el mercado del cobre. La imposición de aranceles de hasta 50 por ciento a los productos de cobre por parte de Estados Unidos no ha generado los beneficios protectores esperados para la región norteamericana y, en cambio, ha provocado efectos colaterales.

Entre ellos destaca el impulso al transbordo y la reventa de mercancías de origen chino mediante rutas indirectas en Vietnam, con el objetivo de sortear las barreras arancelarias estadounidenses.

Esta dinámica coloca a México en una posición de desventaja estructural. El país enfrenta tres presiones principales:

  1. Un incremento sostenido de las importaciones desleales de origen asiático.
  2. Una contracción o limitación de las exportaciones nacionales condicionadas por restricciones fronterizas.
  3. Una concentración comercial excesiva hacia Estados Unidos, donde los productos mexicanos compiten bajo gravámenes estrictos mientras las ventas estadounidenses hacia el mercado nacional crecen sin trabas equivalentes.

La tensión arancelaria presiona a las cadenas de suministro y a los consumidores

El acero y el cobre son insumos fundamentales para la construcción, el desarrollo inmobiliario y la infraestructura pública. Cuando su suministro se encarece o se desestabiliza por disputas arancelarias, aumentan los costos de edificación, lo que puede repercutir en el precio final de viviendas y espacios comerciales.

También dependen de estos materiales sectores como la fabricación de autopartes, la industria electrodoméstica y la metalmecánica. Las distorsiones en el mercado de metales restringen la capacidad de las pequeñas y medianas empresas (PyMEs) proveedoras para cumplir con las reglas de contenido regional del T-MEC.

Además, la incertidumbre en las cadenas de valor y la necesidad de absorber costos logísticos extraordinarios pueden trasladarse gradualmente a los precios de bienes de consumo masivo y afectar el poder adquisitivo de la población.

La industria pide certidumbre frente a las negociaciones comerciales

El futuro inmediato del sector siderúrgico nacional dependerá de la capacidad de la diplomacia mexicana para desactivar los gravámenes de la Sección 232 y de la continuidad con la que las autoridades aduaneras persigan la triangulación y el contrabando técnico de metales.

Para el sector, mantener condiciones de competencia, transparentar los avances de las mesas de diálogo y proteger las reglas de origen en América del Norte son elementos necesarios para preservar el empleo formal, el desarrollo tecnológico y la actividad industrial vinculada con el acero en México.

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