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El Lago de Texcoco muestra señales de un cambio ambiental tras la restauración de sus humedales, donde especialistas ya estudian si las condiciones del agua permiten nuevamente el desarrollo y reproducción de distintas comunidades acuáticas

La presencia de fauna acuática en condición reproductiva abrió una nueva etapa de monitoreo para conocer si los trabajos de restauración están modificando las condiciones ecológicas del antiguo sistema lacustre

El Lago de Texcoco muestra señales de un cambio ambiental tras la restauración de sus humedales, donde especialistas ya estudian si las condiciones del agua permiten nuevamente el desarrollo y reproducción de distintas comunidades acuáticas

El Lago de Texcoco comienza a mostrar señales de transformación ecológica después de décadas de desecación y cambios en el territorio. La presencia de fauna acuática en condición reproductiva llevó a especialistas a estudiar si los humedales restaurados ya reúnen condiciones para sostener comunidades biológicas y procesos naturales.

La información fue publicada por Gaceta UNAM, a partir de los trabajos de campo realizados por la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP), en colaboración con Fernando Córdova Tapia, investigador del Laboratorio de Limnología del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología de la UNAM.

El hallazgo ocurrió a dos años de la reintroducción de una especie de pez endémica del Valle de México en esta Área Natural Protegida. Encontrarla en condición reproductiva aporta información para evaluar la evolución del ecosistema, aunque por sí sola no permite determinar que la recuperación ecológica esté completa.

Por ello, los especialistas ampliarán el monitoreo para conocer qué está ocurriendo con la calidad del agua y con las diferentes comunidades que habitan los cuerpos de agua.

¿Qué significa este hallazgo para el Lago de Texcoco?

La reproducción de fauna acuática puede aportar información sobre las condiciones que existen dentro de un humedal.

Córdova Tapia señala que la presencia y reproducción de estos peces plantea una pregunta central: si los humedales restaurados están recuperando las condiciones necesarias para sostener comunidades biológicas y procesos ecológicos.

Para responderla no basta con medir cuánta superficie permanece inundada.

También es necesario conocer la calidad del agua, observar cómo responden las comunidades biológicas y comparar sus cambios a lo largo del tiempo.

El objetivo será determinar si la presencia de esta especie está relacionada con una modificación más amplia del ecosistema y si otras comunidades acuáticas también están mostrando cambios.

Un territorio transformado durante décadas

El territorio del Lago de Texcoco experimentó una transformación profunda durante siglos debido a los proyectos destinados a desecar sus cuerpos de agua y ampliar la mancha urbana.

Uno de los proyectos más recientes fue la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM), iniciada en 2014 y cancelada en 2018.

Después de ese proceso comenzó una nueva etapa enfocada en recuperar parte de las funciones hidrológicas y ecológicas del territorio.

En 2022, el Lago de Texcoco fue decretado como Área Natural Protegida con el carácter de Área de Protección de Recursos Naturales.

Posteriormente, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) publicó el Programa Hídrico del Lago de Texcoco, con una visión de cuenca orientada a recuperar cuerpos de agua y fortalecer su relación con las comunidades.

¿Qué trabajos se han realizado?

De acuerdo con la información difundida por Gaceta UNAM, las acciones de restauración incluyen la formación de cuerpos de agua, construcción de bordos y zanjas para retener escurrimientos y recuperación de humedales.

Durante los primeros años de este proceso, la CONANP reportó la recuperación de aproximadamente 1,900 hectáreas de humedales.

La restauración busca recuperar parte de la función que tuvo históricamente el territorio como sistema lacustre y, al mismo tiempo, fortalecer funciones relacionadas con la regulación hidrológica y la conservación.

El proceso también ha recibido reconocimiento internacional. La UNESCO incorporó al Lago de Texcoco a la Red Mundial de Sitios de Demostración de Ecohidrología, como el primer sitio de este tipo en México.

El siguiente paso será estudiar todo el ecosistema

El hallazgo de fauna acuática en reproducción representa un punto de partida para continuar con una evaluación más amplia.

Los especialistas analizarán la calidad del agua y distintas comunidades acuáticas, entre ellas el fitoplancton, el zooplancton, los macroinvertebrados y los peces.

Esto permitirá observar si los cambios registrados corresponden únicamente a la presencia de una especie o si forman parte de una modificación más amplia de las condiciones ecológicas.

La intención es construir un seguimiento que permita conocer cómo evoluciona el ecosistema a través del tiempo.

¿Qué puede revelar la fauna acuática?

La presencia de especies que logran sobrevivir y reproducirse puede aportar información sobre las condiciones ambientales de un lugar.

En este caso, los especialistas buscan determinar qué puede revelar el regreso y reproducción del pez sobre la recuperación de los humedales de Texcoco.

La pregunta no se limita a saber si hay agua o si una especie está presente. También implica conocer si el ecosistema está recuperando las condiciones necesarias para sostener distintas formas de vida.

Por ello, el monitoreo de peces será complementado con el análisis de otros organismos y de las características del agua.

El objetivo final es evaluar la evolución de un territorio que durante décadas fue modificado para distintos proyectos y que actualmente atraviesa un proceso de restauración orientado a la conservación, regulación hidrológica y bienestar socioambiental.

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