Cuando llega la maternidad, el mercado laboral cambia para las mujeres y estos datos del INEGI lo muestran
Las estadísticas permiten conocer cómo se comporta la participación económica y qué diferencias aparecen en los ingresos de las madres trabajadoras.

Convertirse en mamá puede modificar la organización familiar, el tiempo disponible y las responsabilidades cotidianas. En México, el INEGI, mediante el Sistema de Información de Derechos Sociales (SIDS), y la ONU, a través del Día Internacional de la Igualdad Salarial, permiten revisar cómo la maternidad se relaciona con la participación laboral y las diferencias de ingresos.
Los datos oficiales muestran una brecha en la participación económica de las mujeres de 25 a 44 años según tengan o no hijas o hijos. Además, estadísticas del INEGI sobre madres trabajadoras permiten observar diferencias en la distribución de los ingresos de acuerdo con el número de hijos.
La información es relevante este 18 de septiembre, fecha establecida por Naciones Unidas para conmemorar el Día Internacional de la Igualdad Salarial, cuyo objetivo es destacar el derecho a recibir igual remuneración por un trabajo de igual valor.

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¿Qué es la penalización por maternidad y cómo puede afectar la trayectoria laboral?
La llamada penalización por maternidad se utiliza para describir las desventajas laborales y económicas que pueden enfrentar las mujeres después de convertirse en madres.
El concepto no significa que todas las empresas reduzcan directamente el salario de una mujer por tener hijos. El fenómeno puede involucrar distintos momentos de la trayectoria laboral, desde la posibilidad de permanecer en un empleo hasta las oportunidades de crecimiento profesional.
Entre los factores que suelen analizarse están:
- La distribución del trabajo doméstico y de cuidados.
- Las interrupciones en la trayectoria profesional.
- La disponibilidad de tiempo para un empleo remunerado.
- El tipo de jornada laboral.
- Las oportunidades de ascenso.
- El acceso a determinados puestos.
- Los estereotipos relacionados con la maternidad.
Por ello, hablar de igualdad salarial requiere revisar no sólo cuánto recibe una persona por su trabajo, sino también las condiciones que determinan su acceso, permanencia y crecimiento dentro del mercado laboral.
¿Qué diferencia existe entre las mujeres con hijos y quienes no tienen hijos en México?
Los datos del INEGI correspondientes a 2024 muestran una diferencia de participación económica entre las mujeres de 25 a 44 años según su condición de maternidad.
Entre las mujeres de ese grupo de edad que tenían hijas o hijos, 63.3% participaba económicamente. Entre aquellas que no tenían hijas o hijos, la proporción fue de 81.3%.
La diferencia fue de 18 puntos porcentuales.
El contraste también aparece al revisar los datos de años anteriores. En 2016, la participación económica fue de 61.3% entre las mujeres de 25 a 44 años con hijas o hijos y de 79.4% entre aquellas sin hijos, una diferencia de 18.1 puntos porcentuales.
Sin embargo, hay una precisión importante: estos datos no demuestran que tener hijos sea la causa directa de una menor participación laboral. El propio INEGI advierte que el SIDS identifica brechas y desigualdades, pero por sí mismo no permite realizar atribuciones causales.
¿Cuánto ganan las madres trabajadoras según el número de hijos?
Los datos del INEGI también permiten observar la distribución de los ingresos entre las mujeres jefas de hogar ocupadas que son madres.
En 2023, 46.7% de las mujeres de este grupo recibió hasta un salario mínimo. La proporción cambió de acuerdo con el número de hijas o hijos.
Los porcentajes reportados por el INEGI fueron:
- 39.4% entre quienes tenían de una a dos hijas o hijos.
- 51.3% entre quienes tenían de tres a cinco.
- 68.1% entre quienes tenían seis o más.
En el grupo que recibía más de uno y hasta dos salarios mínimos, las proporciones fueron:
- 32.9% entre quienes tenían de una a dos hijas o hijos.
- 31.8% entre quienes tenían de tres a cinco.
- 17.3% entre quienes tenían seis o más.
El INEGI aclara que en esta distribución no se consideran las mujeres que no especificaron su ingreso.
Estos datos permiten identificar diferencias dentro del grupo de madres trabajadoras, pero tampoco deben interpretarse como una prueba de que el número de hijos determina por sí mismo el salario.
¿La brecha salarial significa que una mujer recibe menos dinero por hacer el mismo trabajo?
No necesariamente.
La brecha salarial de género es un indicador que permite comparar los ingresos entre mujeres y hombres. En cambio, el principio de igual remuneración por trabajo de igual valor se refiere al derecho de recibir la misma remuneración cuando se realizan trabajos que tienen el mismo valor, aunque sus tareas no sean idénticas. Naciones Unidas vincula este principio con los esfuerzos internacionales para combatir la discriminación laboral.
Por eso, una diferencia general de ingresos entre hombres y mujeres no demuestra automáticamente que exista discriminación salarial dentro de una empresa específica.
La desigualdad puede acumularse por distintas vías: menor participación laboral, interrupciones profesionales, jornadas distintas, concentración en determinados sectores y puestos, así como diferencias en las oportunidades de crecimiento.
¿Por qué el trabajo de cuidados es importante para entender la desigualdad laboral?
Una parte de la explicación está relacionada con las tareas que ocurren fuera del empleo.
El cuidado de hijas e hijos y las labores domésticas requieren tiempo. Cuando estas responsabilidades se distribuyen de manera desigual, pueden modificar la cantidad de horas que una persona puede dedicar a un empleo remunerado y las posibilidades de mantener una trayectoria laboral continua.
En México, el propio INEGI mide el valor económico del trabajo no remunerado en labores domésticas y de cuidados. En 2024, este trabajo representó 23.9% del PIB de la economía, de acuerdo con la Cuenta Satélite del Trabajo No Remunerado de los Hogares de México.
Esto ayuda a dimensionar que las tareas domésticas y de cuidados también forman parte de la actividad económica, aunque no se realicen a cambio de un salario.
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¿Qué relación tiene la maternidad con las oportunidades laborales?
La maternidad puede coincidir con cambios en la trayectoria profesional. Una mujer puede reducir su jornada, interrumpir temporalmente su actividad económica, cambiar de empleo o modificar sus prioridades laborales debido a las responsabilidades familiares.
Pero los datos estadísticos no permiten atribuir cada una de esas decisiones a una sola causa.
Lo que sí permiten observar los indicadores del INEGI es que las mujeres de 25 a 44 años con hijas o hijos registraron en 2024 una participación económica menor que aquellas sin hijos, mientras que los datos sobre madres trabajadoras muestran diferencias en la distribución de los ingresos según el número de hijos.
Por ello, el análisis de la igualdad salarial no termina al comparar dos sueldos. También requiere revisar las condiciones que rodean la trayectoria laboral y la distribución de las responsabilidades familiares.
¿Por qué se conmemora el Día Internacional de la Igualdad Salarial?
Naciones Unidas estableció el 18 de septiembre como el Día Internacional de la Igualdad Salarial mediante la resolución A/RES/74/142, con el propósito de impulsar los esfuerzos para alcanzar la igualdad de remuneración por trabajo de igual valor.
La fecha pone atención en una desigualdad que puede analizarse desde diferentes dimensiones.
En México, los datos oficiales permiten observar una diferencia en la participación económica de mujeres con y sin hijas o hijos y, dentro del grupo de madres trabajadoras, una distribución distinta de los ingresos según el número de hijos.
Estos indicadores no permiten concluir que la maternidad sea por sí sola la causa de una menor remuneración o participación laboral. Sí ofrecen elementos para entender cómo las responsabilidades familiares, las condiciones de empleo y las trayectorias profesionales forman parte de la conversación sobre igualdad laboral.
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