Durante la Independencia, otras mujeres más allá de Josefa Ortiz de Domínguez y Leona Vicario desafiaron el papel que se les asignaba
Más allá de Josefa Ortiz de Domínguez y Leona Vicario, otras mujeres combatieron, llevaron información, aportaron recursos y enfrentaron persecución. Conozca quiénes fueron y qué documentos permiten reconstruir su participación.

Cuando se habla de las mujeres que participaron en la Independencia de México, suelen aparecer los nombres de Josefa Ortiz de Domínguez, Leona Vicario, Gertrudis Bocanegra y María Ignacia Rodríguez de Velasco, conocida como La Güera Rodríguez. Sin embargo, la participación femenina fue mucho más amplia y ocurrió en distintos espacios de la sociedad novohispana.
De acuerdo con información de la UNAM, el Archivo General de la Nación (AGN), el Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México (INEHRM) y estudios del Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM y El Colegio de México, hubo mujeres que combatieron, financiaron a los insurgentes, llevaron correspondencia, transmitieron información, proporcionaron alimentos y recursos, y participaron en redes que ayudaron a mantener la comunicación durante la guerra.
Algunas también fueron perseguidas, encarceladas y ejecutadas por las autoridades realistas. Sus historias permiten observar la Independencia más allá de los personajes que posteriormente fueron convertidos en símbolos nacionales.

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¿Qué papel tuvieron las mujeres durante la Independencia?
Las mujeres participaron de diferentes maneras y no todas estuvieron vinculadas con la insurgencia de la misma forma. Algunas tomaron las armas y participaron en enfrentamientos. Otras actuaron como emisarias, espías o correos. También hubo quienes aportaron dinero, alimentos y otros recursos, ayudaron a mantener comunicaciones o prestaron apoyo a familiares y comunidades relacionadas con el movimiento.
El Archivo General de la Nación conserva documentación sobre mujeres que participaron como emisarias, espías, enfermeras y combatientes. Entre esos documentos se encuentra un escrito anónimo de 1814 dirigido a las mujeres de la Nueva España para invitarlas a incorporarse a la lucha insurgente.
Esto también permite entender que la participación femenina no estuvo limitada a un grupo social. Hubo indígenas, criollas y mestizas que intervinieron de acuerdo con sus circunstancias y posibilidades.
Altagracia Mercado, una mujer que encabezó a sus propias fuerzas
Entre las mujeres que participaron directamente en acciones militares se encuentra Altagracia Mercado, conocida como la Heroína de Huichapan.
Mercado utilizó sus propios recursos para organizar una fuerza insurgente y encabezó al grupo en la región de Huichapan, en el territorio que actualmente corresponde a Hidalgo.
Su contingente fue derrotado el 24 de octubre de 1819. Su caso muestra que algunas mujeres no se limitaron a respaldar a los combatientes desde otros espacios, sino que asumieron responsabilidades militares.
Originaria de Huichapan, Hidalgo, Altagracia Mercado fue una importante militar aguerrida que contribuyó a la libertad de la nación.🇲🇽
— SEP México (@SEP_mx) September 14, 2023
Fue estratega regional de su estado y de entidades vecinas.
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Manuela Medina, «La Capitana»
Otra de las mujeres que llegó a tener un papel militar fue Manuela Medina, indígena originaria de Taxco, en el actual estado de Guerrero.
Su participación cuenta con un testimonio de la época. Juan Nepomuceno Rosains, secretario de José María Morelos, registró el 9 de abril de 1813 que la Junta le había otorgado el grado de capitana.
Según ese registro, Medina había levantado una compañía, participado en siete acciones de guerra y recorrido más de cien leguas para conocer personalmente a Morelos. Su historia permite identificar una participación femenina directa en la organización militar y en los combates.
Las mujeres de Pénjamo también fueron perseguidas
La guerra también tuvo consecuencias para mujeres que fueron consideradas parte de las redes que apoyaban a la insurgencia.
En noviembre de 1814, numerosas mujeres de Pénjamo y sus alrededores fueron detenidas durante las operaciones realistas dirigidas por Agustín de Iturbide en el Bajío. Algunas fueron apresadas junto con sus hijos y trasladadas a lugares de reclusión en Guanajuato e Irapuato.
¿Cuántas mujeres fueron detenidas?
La cifra no puede establecerse con precisión.
Las propias prisioneras hablaron de 300 mujeres, mientras que Iturbide posteriormente hizo referencia a más de cien. Por ello, no existe base suficiente para presentar una cantidad definitiva.
La historiadora María José Garrido Asperó documentó este episodio en Entre hombres te veas: las mujeres de Pénjamo y la revolución de Independencia. De acuerdo con el estudio, a las vecinas de Pénjamo no se les formuló una acusación concreta ni se les abrió formalmente una causa. Incluso existe la posibilidad de que varias fueran inocentes, aunque los documentos también muestran que algunas mujeres de la región sí se habían adherido a los rebeldes.
Las detenciones formaron parte de una estrategia para debilitar las bases sociales de la insurgencia. Pénjamo tenía una ubicación estratégica en el Bajío y mantenía vínculos con la actividad insurgente.
Francisca Uribe y María Bribiesca estuvieron entre las detenidas que solicitaron al virrey que sus casos fueran sometidos a un proceso formal. Algunas mujeres permanecieron privadas de la libertad durante más de dos años, hasta 1817.
Este episodio muestra que las mujeres también podían convertirse en objetivos de la contrainsurgencia por sus vínculos familiares, comunitarios o políticos, incluso cuando su participación individual no estuviera demostrada.
Leona Vicario rompió con parte de su entorno
Leona Vicario es una de las figuras femeninas más conocidas de la Independencia. Sin embargo, su trayectoria permite observar el proceso mediante el cual una mujer de un sector acomodado de la sociedad novohispana se involucró con la insurgencia.
Un estudio de la historiadora Anne Staples, de El Colegio de México, publicado por el Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM, reconstruye ese proceso.
Vicario tenía relaciones familiares y sociales vinculadas con sectores acomodados y, en algunos casos, leales a la Corona. Su acercamiento a la insurgencia significó romper con parte de ese entorno.
Las tertulias y relaciones que estableció en la Ciudad de México facilitaron su contacto con ideas insurgentes. Posteriormente se vinculó con Los Guadalupes, una sociedad secreta relacionada con redes de comunicación y apoyo a la insurgencia.
Leona Vicario fue una figura fundamental de la Independencia de México, quien puso sus conocimientos, recursos y valentía al servicio de la causa insurgente. Como periodista e integrante de Los Guadalupes, apoyó la lucha por la libertad mediante el intercambio de información, el… pic.twitter.com/1yYBWjVyV8
— Secretaría de Cultura (@cultura_mx) August 21, 2026
Según el estudio citado, su apoyo directo comenzó hacia mediados de 1812. Desde la Ciudad de México atendía asuntos relacionados con los insurgentes y les enviaba correspondencia, algunos artículos y posiblemente dinero.
En febrero de 1813 intentó reunirse con Andrés Quintana Roo, pero fue detenida. Más tarde escapó de prisión y recorrió distintos territorios en guerra hasta reencontrarse con los insurgentes.
Gertrudis Bocanegra fue correo de los insurgentes
Gertrudis Bocanegra, originaria de Pátzcuaro, participó activamente en la insurgencia.
De acuerdo con información del INEHRM, actuó como correo de los insurgentes y transmitió información sobre los movimientos de las fuerzas realistas en Pátzcuaro y Tacámbaro. También apoyó al movimiento con víveres y recursos económicos.
Las autoridades la apresaron e intentaron obtener información sobre otros integrantes de la insurgencia. Finalmente fue condenada a muerte y fusilada el 11 de octubre de 1817.
Su caso permite dimensionar la importancia de las comunicaciones durante la guerra. Llevar información y mantener conectadas las redes insurgentes era una actividad que podía poner en riesgo la libertad y la vida.
Josefa Ortiz de Domínguez tuvo un papel político propio
Josefa Ortiz de Domínguez suele aparecer en los libros de educación básica como «la esposa del corregidor». Esa descripción deja fuera una parte de su participación política.
Ortiz formó parte de la conspiración de Querétaro y, al descubrirse el movimiento, intervino para alertar a otros participantes.
El INEHRM conserva acusaciones elaboradas por las autoridades realistas. En una denuncia enviada al virrey el 11 de septiembre de 1810, el alcalde Juan Ochoa señaló que Ortiz acudía a las reuniones de los conspiradores y la identificó como una de las principales incitadoras.
Estos documentos son relevantes porque permiten conocer cómo sus propios adversarios describieron su participación.
Su posición social también le permitió acudir a reuniones y espacios donde circulaban ideas políticas y se establecían relaciones entre personas vinculadas con el movimiento.
La Güera Rodríguez: qué está documentado y qué pertenece a la leyenda
La historia de María Ignacia Rodríguez de Velasco, conocida como La Güera Rodríguez, requiere especial cuidado.
Durante décadas se le ha presentado como una mujer adelantada a su tiempo y como una figura decisiva para la consumación de la Independencia. Sin embargo, investigaciones históricas recientes cuestionan parte de esa imagen.
En el estudio La Güera Rodríguez, mujer muy de su época, la historiadora Silvia Marina Arrom señala que buena parte del relato sobre su supuesto papel como heroína fundamental fue construido principalmente durante los siglos XX y XXI.
La documentación muestra una trayectoria más compleja.
En diciembre de 1811, cuando los insurgentes ocupaban dos de sus haciendas en Guanajuato, Rodríguez los calificó como «enemigos» y señaló que había intentado conseguir tropas del virrey para combatirlos.
¿Entonces apoyó a los insurgentes?
Existe evidencia posterior de contacto con los rebeldes.
Una carta interceptada hacia finales de 1813 señala que entregó 500 pesos, piezas de paño, papel y otros recursos al insurgente Rafael Vega. Sin embargo, los documentos también indican que esa cantidad le había sido «asignada» y que existían resguardos relacionados con la protección de sus propiedades frente a nuevas contribuciones.
Por ello, Arrom considera que esa aportación no parece haber sido voluntaria ni puede presentarse como un apoyo decisivo para la insurgencia.
También debe tomarse con cautela la versión de que La Güera Rodríguez influyó de manera decisiva en Agustín de Iturbide y en la elaboración del Plan de Iguala.
El relato procede en buena medida de Vicente Rocafuerte, adversario político de Iturbide, por lo que no constituye una base suficiente para demostrar esa afirmación. La investigación citada señala que la mayoría de los historiadores no ha aceptado esa versión.
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¿Todas las mujeres apoyaron la Independencia?
No.
Este punto es importante para comprender la dimensión social de la guerra. Las mujeres tuvieron posiciones diferentes. Algunas apoyaron a los insurgentes; otras permanecieron del lado realista; algunas cambiaron de posición y otras fueron perseguidas debido a sus relaciones familiares o comunitarias.
La sociedad novohispana imponía restricciones jurídicas, educativas, sociales y políticas a las mujeres. Sin embargo, la investigación histórica también muestra que participaban en actividades económicas, religiosas y culturales, administraban bienes y propiedades y formaban parte de distintos espacios de sociabilidad.
La obra Trayectorias femeninas. Nueva España, siglos XVI-XIX, publicada por el Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM, reúne investigaciones que permiten observar esta diversidad y cuestionar una división estricta entre los espacios público y privado.
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