El pez mexicano que casi desapareció con la desecación del lago de Texcoco ahora reaparece en más de mil 200 hectáreas, mientras la recuperación del agua favorece también a otras especies y eleva el número de aves
La especie casi desapareció tras la desecación del lago para el proyecto del NAIM, pero los trabajos de restauración han permitido que vuelva a encontrarse en grandes cantidades

El mexcalpique, un pez mexicano endémico de la cuenca de México y actualmente considerado en peligro de extinción, está volviendo a ocupar distintas zonas del Lago de Texcoco después de haber quedado reducido a poblaciones muy pequeñas tras la desecación del cuerpo de agua.
De acuerdo con información publicada por La Jornada, la especie ya tiene presencia abundante en más de mil 200 hectáreas del Área Natural Protegida (ANP) Lago de Texcoco. El registro coincide con los trabajos de recuperación de los espejos de agua y de las condiciones del ecosistema.
Actualmente, alrededor de 3 mil 500 hectáreas del lago se encuentran inundadas y con presencia de agua. La expectativa es que, al finalizar la temporada de lluvias, esta superficie llegue a 5 mil hectáreas.
La recuperación del mexcalpique no representa únicamente el regreso de un pez. Su presencia también permite conocer cómo están cambiando las condiciones hidrológicas y biológicas de esta zona.
¿Por qué había desaparecido el mexcalpique?
Jorge Daniel Fonseca Cando, director del ANP Lago de Texcoco, explicó que la especie prácticamente desapareció después de la desecación del lago relacionada con el proyecto para construir el Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM).
Según el funcionario, después de ese proceso solo permanecieron algunos reductos de la especie, pero con poblaciones muy reducidas.
El panorama comenzó a cambiar con los trabajos de rehabilitación y restauración del Lago de Texcoco. La recuperación de los cuerpos de agua permitió que el mexcalpique aumentara nuevamente su presencia.
De las más de mil 200 hectáreas donde actualmente se ha detectado, alrededor de 700 hectáreas corresponden a la zona conocida como la X, las pistas y el área de la torre de control del proyecto aeroportuario cancelado.
La presencia del pez sirve como indicador del agua
El director del área protegida señaló que en algunas zonas la cantidad de mexcalpiques ya es considerable.
“Hay una cantidad abundante, ahí en la zona de la X y pistas avientas una atarraya y sacas muchos pececitos”, explicó.
De acuerdo con los expertos citados por el funcionario, encontrar poblaciones abundantes de esta especie es una señal de que el ecosistema está recuperando condiciones que permiten la existencia de diferentes organismos.
La presencia del mexcalpique funciona como un indicador de la calidad del agua, ya que significa que el pez encuentra condiciones adecuadas y suficiente alimento para sobrevivir.
Fonseca Cando explicó que el proceso también tiene importancia dentro de la cadena alimentaria, debido a que el mexcalpique forma parte de las relaciones ecológicas que permiten la existencia de otras especies.
Entre los organismos relacionados con este proceso se encuentran los acociles y los ajolotes, cuya presencia también forma parte de los objetivos de recuperación del ecosistema.
Millones de larvas también alimentan a las aves
La recuperación no se limita al mexcalpique.
En el Lago de Texcoco también se ha detectado en grandes cantidades la poshi o poxi, que corresponde a la larva o pupa de la mosca de la salmuera.
De acuerdo con la información difundida por el director del ANP, estos organismos se encuentran por millones y representan una fuente importante de alimento para las aves migratorias, debido a su contenido de proteínas.
La disponibilidad de alimento contribuye a que distintas especies regresen a la zona durante sus recorridos migratorios y encuentren condiciones para permanecer en los cuerpos de agua recuperados.
¿Cuántas aves han regresado al lago de Texcoco?
El cambio también puede observarse en las poblaciones de aves.
Durante la actual temporada de lluvias se tiene un registro de más de 290 mil aves migratorias y nativas en el área. La cifra representa un aumento respecto de las aproximadamente 250 mil aves registradas en 2025.
Entre las especies observadas se encuentran la gaviota de cola hendida, halcón aplomado, zambullidor menor, papamoscas rayado común, urraca cara negra, cigüeña americana y pelícano blanco americano.
También se han registrado ejemplares de avetoro norteño, pato chalcuán, zumbador canelo y pato bolido menor, entre otras especies.
La presencia de algunas de estas aves resulta relevante porque varias habían reducido de manera considerable sus registros en el lago durante los últimos años.
¿También regresarán los ajolotes y los acociles?
Otro de los objetivos de la restauración es recuperar las condiciones necesarias para que especies como el ajolote y el acocil puedan establecerse nuevamente en determinadas zonas del lago.
Uno de los puntos donde se realizan estos trabajos es la laguna de Xalapango, donde se intervienen más de 80 hectáreas.
En esta zona se realizan monitoreos y estudios de la calidad del agua para determinar si existen las condiciones necesarias para que ambas especies puedan vivir ahí.
Fonseca Cando señaló que el cuerpo de agua de Xalapango ya se encuentra recuperado en buena parte y que actualmente se encuentra en una etapa final de evaluación.
“Ya estamos en la etapa final con los estudios para inyectar a los ajolotes y acociles o incluso si es que los llegamos a encontrar de manera natural”, explicó.
Esto significa que antes de introducir ejemplares se deben comprobar las condiciones del cuerpo de agua y determinar si el ecosistema puede sostener a estas especies.
¿Cuánta agua podría recuperar el Lago de Texcoco?
Actualmente existen más de 3 mil 500 hectáreas inundadas dentro del área del Lago de Texcoco.
Los trabajos de recuperación dependen también de la temporada de lluvias. La expectativa es que la superficie con agua llegue a aproximadamente 5 mil hectáreas al concluir este periodo.
La aparición del mexcalpique en más de mil 200 hectáreas constituye uno de los indicadores utilizados para observar la evolución del ecosistema.
Su recuperación ocurre dentro de un proceso más amplio que incluye la disponibilidad de agua, el regreso de organismos que sirven como alimento y la presencia de aves migratorias y nativas.
Un pez que vuelve a formar parte del ecosistema
El mexcalpique fue durante años un recurso alimentario común para las comunidades que aprovechaban los productos del lago. Actualmente, al tratarse de una especie en peligro de extinción, su aprovechamiento está sujeto a protección y no puede tratarse como un alimento disponible para extracción libre.
Su presencia actual tiene otro significado: permite observar si las condiciones del Lago de Texcoco son capaces de sostener nuevamente una comunidad de organismos acuáticos.
El registro de ejemplares en más de mil 200 hectáreas, junto con la presencia de otros organismos y el aumento de aves, muestra que la recuperación del lago no depende únicamente de mantener superficies inundadas.
También requiere que el agua y el entorno desarrollen las condiciones necesarias para sostener cadenas alimentarias completas y poblaciones de distintas especies.
El seguimiento de estas poblaciones permitirá determinar cómo evoluciona el ecosistema durante las siguientes temporadas de lluvias y si la recuperación observada en el mexcalpique se mantiene en el tiempo.
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