115 millones de dólares forman parte del plan de Claudia Sheinbaum para detener el sargazo que invade las playas de Quintana Roo y afecta a uno de los principales destinos turísticos de México
La estrategia contempla embarcaciones para recoger las algas en el mar, barreras de contención y cientos de trabajadores para evitar que el sargazo llegue a las playas

La llegada de sargazo a las costas de Quintana Roo alcanzó niveles que han obligado al Gobierno de México a ampliar la respuesta contra esta alga. La presidenta Claudia Sheinbaum presentó un plan para contenerla antes de que llegue a las playas, en una estrategia cuya inversión ha sido reportada en 115 millones de dólares.
Según información de The New York Times, el programa busca atender una temporada de sargazo que está superando los registros de años anteriores y que representa un problema para los principales destinos turísticos del Caribe mexicano.
La estrategia combina recolección en altamar, barreras de contención y limpieza en las playas, con la participación de la Secretaría de Marina, gobiernos locales, hoteles y trabajadores encargados de retirar las algas.
Hasta 9,000 toneladas pueden llegar cada día
El problema tiene una dimensión que explica el tamaño de la operación.
De acuerdo con funcionarios ambientales citados por The New York Times, hasta 9,000 toneladas de sargazo pueden llegar diariamente a las costas de Quintana Roo.
La cifra representa aproximadamente cuatro veces el volumen diario registrado el año pasado y hasta 27 veces el promedio histórico.
La acumulación afecta especialmente a zonas turísticas como Cancún, Playa del Carmen y Tulum, donde las playas forman parte de la principal oferta para visitantes nacionales y extranjeros.
Dos barcos buscarán detenerlo en el mar
Uno de los principales componentes del plan será la utilización de dos embarcaciones de aproximadamente 60 metros de longitud, diseñadas para recoger el sargazo antes de que alcance la costa.
Según el reporte de The New York Times, estos barcos pueden recolectar más de tres toneladas de algas por minuto.
Una de las embarcaciones ya opera en el Caribe y tiene capacidad para transportar hasta 200 toneladas de sargazo.
La segunda puede transportar hasta 700 toneladas y se encontraba en un puerto del Pacífico mexicano a la espera de cruzar el Canal de Panamá para incorporarse a las labores.
Las embarcaciones son buques de carga modificados. En la parte delantera se instaló un sistema de recolección formado por cuatro bandas que entran al agua y trasladan las algas hacia el interior del barco.
También instalarán más de 48 kilómetros de barreras
La operación no dependerá únicamente de los barcos.
La Secretaría de Marina instalará más de 48 kilómetros de barreras de contención para tratar de detener el sargazo cuando se aproxime a la costa.
También se utilizarán embarcaciones más pequeñas con redes para recoger las algas en zonas cercanas a las playas.
Una vez que el sargazo llegue a tierra, la operación continuará con cientos de trabajadores militares, además de personal contratado por gobiernos locales y hoteles.
El objetivo es reducir la cantidad de algas que permanece acumulada en las playas y evitar que se descomponga durante periodos prolongados.
¿Por qué el sargazo representa un problema?
El sargazo no solamente afecta la apariencia de las playas.
Cuando las grandes cantidades de algas se acumulan y comienzan a descomponerse, producen sulfuro de hidrógeno y amoníaco, gases responsables del olor característico que aparece en las zonas afectadas.
La exposición prolongada a estos gases puede representar un riesgo para la salud. La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos recomienda mantenerse alejado de las zonas donde el sargazo se encuentra en proceso de descomposición.
Además, las algas pueden afectar el ecosistema marino. Cuando se acumulan en grandes cantidades y se descomponen, pueden reducir los niveles de oxígeno del agua y provocar la muerte de peces.
El impacto también alcanza al turismo
El problema ocurre en una región donde el turismo tiene un peso importante para la economía mexicana.
La llegada masiva de sargazo puede afectar la experiencia de los visitantes y modificar sus decisiones sobre dónde pasar sus vacaciones.
Un estudio publicado este año encontró una relación entre la presencia de sargazo en una playa y una disminución aproximada de 11% en la actividad económica local. Sus efectos negativos, de acuerdo con la investigación, pueden mantenerse hasta 12 meses después de que se detecta por primera vez.
Para los hoteles, además, retirar las algas representa un costo constante.
Según datos citados por The New York Times, limpiar aproximadamente un metro cuadrado de playa arenosa puede costar hasta 60 dólares al mes para un establecimiento hotelero.
En algunos complejos turísticos, la operación requiere incluso equipos permanentes. Un grupo de hoteles de Cancún, por ejemplo, utiliza cerca de 200 personas en turnos durante las 24 horas para enfrentar la llegada diaria de sargazo.
¿Por qué está llegando tanto sargazo?
El crecimiento de estas floraciones está relacionado con varios factores.
Desde 2011, los cambios en los patrones del viento y las corrientes oceánicas han favorecido el desplazamiento de grandes cantidades de sargazo desde el Atlántico hacia el Caribe.
Los científicos también han estudiado la influencia del aumento de la temperatura del océano y de los nutrientes que llegan al mar mediante escorrentías agrícolas.
El fenómeno no afecta únicamente a México. Durante esta temporada también se han registrado acumulaciones en otras zonas del Caribe y en Florida, mientras República Dominicana enfrenta igualmente una temporada de grandes cantidades de sargazo.
México busca adelantarse a la llegada del alga
La principal diferencia de esta nueva estrategia es que busca actuar antes de que el sargazo alcance las playas.
En lugar de concentrar todos los esfuerzos en retirar las algas cuando ya se encuentran acumuladas en la arena, el plan plantea aumentar la capacidad de captura en altamar mediante embarcaciones y barreras.
La presidenta Claudia Sheinbaum ha colocado esta estrategia entre las prioridades para Quintana Roo, una región cuya actividad turística depende en gran medida de sus playas.
El desafío ahora será determinar si la nueva capacidad de recolección puede responder a una temporada en la que las cantidades de sargazo han alcanzado niveles récord y evitar que la llegada masiva de algas continúe afectando a las costas del Caribe mexicano.
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