Meses antes de morir, Carlos Manzo exhibió campamentos criminales, reforzó a la Policía y advirtió que el municipio había quedado vulnerable luego que 200 elementos fuesen retirados del lugar y pidiera a Sheinbaum y a Harfuch que no dejaran solo a Uruapan
Nueve meses después de su homicidio, autoridades capturaron al presunto autor intelectual.

MÉXICO.- Meses antes de ser asesinado durante el Festival de las Velas en Uruapan, Carlos Manzo Rodríguez convirtió sus redes sociales en una bitácora de operativos, denuncias y llamados al Gobierno federal. Publicó recorridos por cerros, mostró un supuesto campamento utilizado por grupos delictivos, anunció la compra de vehículos blindados para la Policía Municipal y cuestionó que se le retirara más de 200 elementos que habían llegado para reforzar la seguridad.
Las publicaciones fueron difundidas entre mayo y octubre de 2025 desde la cuenta de Facebook de Carlos Manzo.
Sus reclamos estuvieron dirigidos a la presidenta Claudia Sheinbaum, al secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, y a la Secretaría de la Defensa Nacional.
Este 31 de julio de 2026, Harfuch informó, en La Mañanera, sobre la detención de Ramón Ángel “N”, alias “R1”, señalado por las autoridades como presunto autor intelectual del asesinato del entonces alcalde.
🔴 El asesinato de Carlos Manzo habría sido ordenado por una célula vinculada al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) porque sus integrantes "sentían una provocación del presidente municipal hacia el grupo criminal", informó Omar García Harfuch.
— EL IMPARCIAL (@elimparcialcom) July 31, 2026
🗣️ El Secretario de Seguridad y… pic.twitter.com/dyJrMmhmRN
La captura coloca de nuevo bajo atención pública las advertencias que Manzo realizó antes de morir: sostuvo que Uruapan estaba rodeado por grupos criminales, pidió mantener los despliegues federales y defendió una estrategia municipal que incluía operativos en zonas rurales, equipo blindado y estímulos para policías que lograran detenciones relevantes.
Carlos Manzo mostró un presunto campo de entrenamiento criminal
El 18 de junio de 2025, Manzo publicó un video que, según afirmó, había sido encontrado durante las acciones de seguridad realizadas en la región de Uruapan.
El mensaje apareció después de que autoridades de Michoacán le solicitaran mostrar pruebas de sus declaraciones sobre la existencia de sitios utilizados para el adiestramiento de integrantes de organizaciones criminales.
“CAMPOS DE ENTRENAMIENTO PARAMILITAR EN LA REGIÓN DE URUAPAN. AQUÍ ESTÁN LAS PRUEBAS”, escribió.
En su publicación, el alcalde aseguró:
“Les comparto uno de muchos videos que demuestran que hay grupos criminales que tienen campos de entrenamiento paramilitar con fuerte presencia de colombianos y venezolanos en la región de la Meseta Purepecha de Uruapan y de todos los cerros que rodean a Uruapan”.
La grabación y el hallazgo del campamento sí fueron difundidos públicamente. No obstante, las nacionalidades señaladas por Manzo deben entenderse como parte de su denuncia, pues en ese momento no se presentó un informe ministerial que confirmara la identidad de las personas supuestamente adiestradas.
“Uruapan está rodeado de grupos criminales”
El alcalde utilizó la publicación para describir la presión que, de acuerdo con su gobierno, ejercían distintas organizaciones sobre el municipio.
“Uruapan está rodeado de grupos criminales de todos los colores y sabores que día con día atentan contra la seguridad y la paz social de nuestro Municipio”, afirmó.
También relacionó esa presencia con delitos como secuestros, homicidios, extorsiones y robos de vehículos. Su petición no se enfocó en una organización específica, sino en que las autoridades federales actuaran contra cualquier estructura que operara en el territorio.
“En Uruapan no nos importa a qué grupo criminal detengan, solamente pedimos paz y seguridad para la población”, escribió.
Manzo argumentaba que una parte de los delitos investigados correspondía al ámbito federal. Por ello, solicitaba la participación permanente del Ejército, la Guardia Nacional, la Secretaría de Seguridad federal y las instituciones de procuración de justicia.
El alcalde acompañaba operativos contra grupos delictivos
Carlos Manzo construyó una parte de su perfil político alrededor de su presencia directa en acciones de seguridad.
A través de videos y fotografías mostraba recorridos con agentes municipales, inspecciones en brechas y cerros, aseguramientos y entradas a sitios que su administración relacionaba con actividades criminales.
Ese modelo generó respaldo entre algunos habitantes, pero también críticas por el riesgo que implicaba que un alcalde participara en despliegues operativos y difundiera públicamente mensajes contra organizaciones armadas.
Las investigaciones posteriores a su asesinato apuntan a que sus acciones fueron interpretadas como “provocaciones” por la estructura criminal relacionada con el homicidio, según información conocida tras la detención de “R1”. Las autoridades aún deben esclarecer el móvil completo y determinar todas las responsabilidades.
Manzo equipó a la Policía Municipal con vehículos blindados
Además de exigir apoyo federal, el alcalde destinó recursos municipales al fortalecimiento de la corporación local.
En junio de 2025 anunció la compra de una camioneta con blindaje de alto nivel, cuyo costo superó los 3 millones de pesos, para proteger a los agentes durante operativos en zonas donde podían encontrarse con grupos armados. También adelantó que buscaría incorporar más unidades.
Manzo sostuvo que primero debía protegerse al personal que salía diariamente a las calles y caminos rurales.
Al ser cuestionado sobre su propia seguridad, respondió:
“Así va a ser, primero vamos a blindar a Seguridad Pública y ahorita, pues con el blindaje de Dios, con ese me la juego”.
Después de su asesinato, el Gobierno federal informó que el alcalde contaba con elementos de la Guardia Nacional para seguridad periférica y vehículos blindados, mientras su protección inmediata estaba a cargo de agentes municipales.
Su estrategia incluía mejores salarios y recompensas para policías
En otra de sus publicaciones, Carlos Manzo explicó que pretendía adquirir equipo de manera gradual y elevar la capacidad operativa de la corporación.
Entre las medidas que enumeró estaban:
- Mejorar los salarios y prestaciones de los policías.
- Reforzar los controles de confianza.
- Capacitar a los elementos en operaciones tácticas.
- Invertir en tecnología para prevenir delitos.
- Comprar unidades blindadas para recorrer cerros y brechas.
- Crear una bolsa de incentivos para detenciones de alto impacto.
Aseguró que el punto central era evitar acuerdos entre el gobierno municipal y organizaciones delictivas.
“Lo más importante es mantener el Gobierno limpio, sin pactos o alianzas criminales con ningún grupo delictivo. Nuestra alianza seguirá siendo con la gente honesta y trabajadora del pueblo de Uruapan”, publicó.
También reconoció que la estrategia lo colocaba en riesgo.
“Yo seguiré topando de frente y arriesgando mi propia vida para que tengamos un mejor Uruapan para la gente honesta y trabajadora”, escribió.
El choque con Sheinbaum por el uso de la fuerza
La confrontación pública más visible ocurrió en mayo de 2025, luego de que Manzo instruyera a la Policía Municipal a responder contra delincuentes armados que atacaran a ciudadanos o agentes.
El alcalde declaró: “Delincuente que se topen y que anden armados, se resista a ser detenido o que agreda a la ciudadanía; que ustedes lo detecten en la calle u operativos, hay que abatirlos”.
Sus declaraciones surgieron tras el asesinato de una trabajadora del Ayuntamiento, atribuido inicialmente a un atacante que viajaba en motocicleta.
Claudia Sheinbaum respondió desde Palacio Nacional que esa postura era incorrecta y recordó que las fuerzas de seguridad debían actuar dentro del Estado de derecho y respetar los procedimientos del sistema penal.
Manzo replicó que no pretendía iniciar una disputa política con la presidenta, pero insistió en que el Gobierno federal debía presentar resultados ante la violencia.
“Si va a detener a los delincuentes sin un disparo y se van a entregar, entonces que lo haga”, señaló en una grabación difundida en mayo.
El intercambio exhibió dos posturas: Manzo defendía una respuesta armada cuando hubiera agresiones o resistencia, mientras el Ejecutivo federal rechazaba las órdenes generales de “abatir” y sostenía que cada intervención debía apegarse a la ley.
Manzo reclamó el retiro de más de 200 elementos federales
La advertencia más directa llegó el 8 de octubre de 2025, menos de un mes antes de su asesinato.
Manzo informó en Facebook que más de 200 elementos enviados para reforzar los operativos en Uruapan habían sido retirados. Afirmó que el despliegue había permitido realizar aseguramientos y combatir delitos federales en coordinación con autoridades municipales y estatales.
“Esta decisión deja a Uruapan en estado vulnerable ante las actividades ilícitas del crimen organizado”, escribió.
El alcalde pidió directamente a Sheinbaum y a García Harfuch mantener el apoyo.
“Hacemos un llamado respetuoso al Gobierno Federal, a la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y al secretario Omar García Harfuch para que no dejen solo a Uruapan”, publicó.
Después del homicidio, la Secretaría de la Defensa explicó que el retiro formaba parte de un proceso de rotación de efectivos y confirmó que alrededor de 200 elementos habían salido de la zona.
La explicación oficial no eliminó las dudas sobre si el municipio mantuvo la cobertura necesaria ante el nivel de violencia denunciado por su presidente municipal.
El asesinato durante el Festival de las Velas
Carlos Manzo fue atacado la noche del 1 de noviembre de 2025 en la Plaza Morelos de Uruapan, mientras participaba en el Festival de las Velas, una celebración vinculada con el Día de Muertos.
Se encontraba en un evento público y acompañado por integrantes de su familia cuando recibió varios disparos. Fue trasladado a un hospital, donde se confirmó su fallecimiento. Un regidor y un escolta resultaron lesionados, mientras que el atacante fue abatido en el lugar.
Sheinbaum condenó el crimen y convocó al Gabinete de Seguridad. La muerte del alcalde provocó protestas, homenajes y reclamos para esclarecer tanto la autoría material como la cadena de mando detrás del ataque.
La investigación avanzó mediante la identificación del atacante, la captura de presuntos intermediarios y el análisis de comunicaciones atribuidas al grupo criminal.
¿Quién es “R1” y por qué lo relacionan con el asesinato?
Ramón Ángel “N”, alias “R1”, fue detenido en Atotonilco el Alto, Jalisco, durante una operación de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana y las Fuerzas Especiales del Ejército.
De acuerdo con Omar García Harfuch, los agentes fueron atacados por hombres armados que protegían al objetivo. La agresión derivó en un enfrentamiento en el que uno de los presuntos integrantes del grupo murió.
Además de “R1”, fue detenido Jesús Salvador “N”, alias “El Chuy”. Las autoridades aseguraron armas, cartuchos, vehículos y otros indicios.
El Gobierno federal identifica a “R1” como dirigente de una célula vinculada con el Cártel Jalisco Nueva Generación y como presunto autor intelectual del homicidio de Manzo. Estas acusaciones deberán probarse ante un juez, por lo que jurídicamente conserva la presunción de inocencia.
Harfuch afirma que la captura combate la impunidad
Durante la presentación del caso, García Harfuch señaló que las investigaciones permitieron conocer la estructura del grupo, sus formas de movilidad, los inmuebles utilizados y las funciones de sus principales operadores.
“Los resultados que hoy presentamos representan un avance decisivo en el debilitamiento de esta organización criminal y permiten detener al principal responsable del cobarde asesinato de Carlos Manzo. Con esta detención se combate la impunidad”, declaró.
La captura no representa el cierre automático del expediente. Las autoridades todavía deben precisar el móvil, establecer quiénes participaron en la planeación y determinar si existieron apoyos externos o responsabilidades de funcionarios.
Reportes periodísticos señalan que el número de detenidos relacionados con el caso llegó a 31, pero las imputaciones y responsabilidades pueden ser distintas para cada persona, según El País.
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Las publicaciones que ahora forman parte del contexto
Los mensajes difundidos por Carlos Manzo no prueban por sí mismos quién ordenó asesinarlo. Sí permiten reconstruir las condiciones que denunció durante sus últimos meses:
- La presencia de grupos armados en cerros y brechas.
- La existencia de un supuesto campo de adiestramiento.
- Los delitos federales que, según él, superaban la capacidad municipal.
- Su decisión de participar en operativos y fortalecer a la Policía.
- Su confrontación con el Gobierno federal por el uso de la fuerza.
- Su reclamo por el retiro de más de 200 efectivos.
Las publicaciones muestran a un alcalde consciente del riesgo y decidido a mantener una estrategia frontal. La investigación judicial deberá establecer si alguna de esas acciones provocó represalias y cuál fue la causa concreta del ataque.
La detención de “R1” responde una parte del caso, pero deja abierta la pregunta central: por qué se ordenó el asesinato de Carlos Manzo y quiénes más participaron en la decisión.
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