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Mientras Japón prioriza trabajar menos horas para dejar atrás la cultura del “sobreesfuerzo”, en México la reducción gradual hacia la jornada laboral de 40 horas apenas comienza en medio del debate sobre el descanso y la productividad

La comparación entre Japón y México muestra dos momentos distintos, uno busca dejar atrás una cultura laboral marcada por el exceso de trabajo y el otro enfrenta el reto de aplicar una reforma que promete más descanso para millones de trabajadores.

Mientras Japón prioriza trabajar menos horas para dejar atrás la cultura del “sobreesfuerzo”, en México la reducción gradual hacia la jornada laboral de 40 horas apenas comienza en medio del debate sobre el descanso y la productividad

México — México y Japón comparten una imagen común: son países donde se trabaja mucho. Pero la comparación actual muestra una diferencia importante. Mientras Japón ya redujo sus horas laborales después de años de políticas contra el exceso de trabajo, México apenas empieza el camino para bajar su jornada máxima de 48 a 40 horas semanales.

El contraste es claro. Japón pasó de ser el ejemplo internacional de jornadas agotadoras, asociadas incluso al “karoshi” o muerte por exceso de trabajo, a reportar una disminución sostenida en sus horas anuales. México, en cambio, sigue ubicado entre los países de la OCDE donde más horas se trabajan al año, aunque ya aprobó una reforma para reducir la jornada de manera gradual hasta 2030.

Japón ya trabaja menos mientras México apenas empieza a recortar horas

La diferencia principal está en el punto de partida.

En Japón, la jornada legal ordinaria es de 40 horas semanales. Además, la ley establece un límite general de ocho horas al día. Aunque existen horas extra, estas deben estar reguladas mediante acuerdos laborales y con límites específicos.

En México, durante años la jornada máxima semanal fue de 48 horas. La reforma de 40 horas ya fue aprobada, pero no entrará completa de inmediato. El cambio será gradual: bajará dos horas por año a partir de 2027 hasta llegar a 40 horas en 2030.

Esto significa que Japón ya tiene como base legal la jornada que México busca alcanzar al final de la década.

Japón redujo sus horas trabajadas tras años de reformas contra el sobreesfuerzo laboral, mientras México inicia una transición para pasar de 48 a 40 horas semanales. | Foto: Especial GH/Reuters.

La comparación en números

La distancia entre ambos países se entiende mejor con datos simples.

  • Japón reportó 1,654.2 horas trabajadas por persona en el año fiscal 2024.
  • México ha rondado o superado las 2,200 horas anuales trabajadas por persona en datos recientes de la OCDE.
  • La diferencia entre ambos países puede superar las 500 horas al año.
  • En términos prácticos, eso equivale a varias semanas adicionales de trabajo en México frente a Japón.

La OCDE advierte que las horas anuales sirven mejor para observar tendencias que para hacer comparaciones exactas entre países, porque cada nación puede medir el trabajo con métodos distintos. Aun así, el contraste ayuda a dimensionar el problema: México trabaja muchas más horas, mientras Japón lleva años intentando reducirlas.

Japón cambió por una razón: el costo humano del exceso laboral

Japón no redujo sus horas por casualidad. Durante décadas, el país fue conocido por una cultura laboral donde quedarse tarde en la oficina era visto como señal de compromiso.

Esa forma de trabajar tuvo consecuencias. El término “karoshi” se volvió parte del debate público para describir muertes relacionadas con exceso laboral, estrés, fatiga extrema o problemas de salud vinculados al trabajo.

A partir de ese problema, Japón impulsó reformas para limitar las horas extra, ordenar los horarios y obligar a las empresas a vigilar mejor la carga laboral.

El resultado ya se refleja en los datos. Según cifras del Gabinete de Japón retomadas por Nippon.com, el promedio de horas trabajadas bajó a 1,654.2 en el año fiscal 2024. Fue el segundo año consecutivo con reducción.

Japón redujo sus horas trabajadas tras años de reformas contra el sobreesfuerzo laboral, mientras México inicia una transición para pasar de 48 a 40 horas semanales. | Foto: Especial GH/Reuters.

México busca reducir horas, pero el reto es aplicarlo

En México, la reforma de 40 horas responde a un reclamo laboral que se mantuvo durante años. La promesa central es reducir la jornada sin bajar salarios ni prestaciones.

El calendario previsto es gradual:

  • 2026: jornada máxima de 48 horas.
  • 2027: baja a 46 horas.
  • 2028: baja a 44 horas.
  • 2029: baja a 42 horas.
  • 2030: llega a 40 horas.

La implementación gradual busca dar tiempo a empresas y trabajadores para reorganizar turnos, horarios y cargas de trabajo.

Pero el reto no termina en cambiar la ley. Para que la reforma se sienta en la vida diaria, deberá evitarse que la reducción se compense con más horas extra, presiones informales, dobles turnos o registros de horario que no reflejen la realidad.

La gran diferencia: Japón ya aprendió del exceso; México intenta corregirlo

Japón y México enfrentan problemas distintos.

Japón llegó a la reducción de horas después de reconocer que el exceso laboral podía tener efectos graves en la salud. Su debate no se centró solo en productividad, sino también en descanso, bienestar y prevención de daños.

México llega a la reforma desde otra urgencia: muchas personas trabajan largas jornadas y aun así no siempre tienen ingresos suficientes. Por eso, reducir horas sin afectar el salario será clave para que el cambio no se convierta en una carga para los trabajadores.

En Japón, la pregunta ha sido cómo evitar que la gente trabaje de más.

En México, la pregunta será cómo reducir la jornada sin que el ingreso, la productividad o la formalidad laboral se vean afectados.

Japón redujo sus horas trabajadas tras años de reformas contra el sobreesfuerzo laboral, mientras México inicia una transición para pasar de 48 a 40 horas semanales. | Foto: Especial GH/Reuters.

El caso japonés muestra que la ley no basta

Aunque Japón ha reducido sus horas promedio, no todo está resuelto. Hay sectores donde la carga laboral sigue siendo alta.

El ejemplo más claro está en la educación. La encuesta TALIS 2024 de la OCDE reportó que los docentes japoneses de secundaria trabajan en promedio 55.1 horas semanales, una de las cifras más altas entre los países participantes.

Esto muestra que tener una jornada legal de 40 horas no garantiza, por sí solo, que todos los sectores trabajen menos. También se necesitan supervisión, organización interna y reducción de tareas que no siempre son visibles, como trabajo administrativo, preparación, reportes o actividades fuera del horario formal.

Ese punto es importante para México. La reforma puede ser un avance, pero si no se vigila su cumplimiento, algunos sectores podrían seguir trabajando más horas de las que marca la ley.

México también tendrá que resolver el descanso semanal

Uno de los puntos más debatidos de la reforma mexicana es que no garantiza de forma directa dos días de descanso por semana.

La reducción a 40 horas podría organizarse en cinco días de ocho horas, lo que permitiría dos días libres. Sin embargo, la regla de al menos un día de descanso por cada seis días de trabajo se mantiene.

Esto abre la puerta a distintos modelos de horario. Algunas empresas podrían optar por cinco días laborales, pero otras podrían distribuir las 40 horas en seis días.

Por eso, para muchas personas trabajadoras, el cambio real no solo será cuántas horas marca la ley, sino cómo se repartirán esas horas durante la semana.

Uno de los puntos más debatidos de la reforma mexicana es que no garantiza de forma directa dos días de descanso por semana. | Foto: istock

Dos países, dos momentos distintos

Japón está en una etapa de corrección después de décadas de exceso laboral. Sus horas trabajadas bajan, aunque todavía conserva focos rojos en sectores como educación.

México está en una etapa de transición. La reforma ya fue aprobada, pero el cambio real empezará a notarse a partir de 2027 y deberá completarse en 2030.

La comparación permite ver el tamaño del desafío. Japón ya trabaja menos horas que antes porque convirtió el exceso laboral en un problema público. México, en cambio, busca dejar atrás una de las jornadas más largas dentro de la OCDE.

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