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Presuntos maestros del CNTE derriban estatuas del Mundial 2026 y queman sus playeras en Paseo de la Reforma, ¿Cuáles son sus exigencias?

Encapuchados tiraron las figuras gigantes alusivas al Mundial 2026.

Presuntos maestros del CNTE derriban estatuas del Mundial 2026 y queman sus playeras en Paseo de la Reforma, ¿Cuáles son sus exigencias?
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MÉXICO.- — En plena cuenta regresiva para el silbatazo inicial de la Copa del Mundo, la Ciudad de México se ha convertido en el epicentro de una confrontación que amaga con opacar la fiesta deportiva más grande del planeta.

Integrantes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), en el marco de su paro nacional indefinido, elevaron drásticamente el tono de sus protestas al vandalizar, derribar y prender fuego a elementos de la exposición urbana “Gigantes del Futbol”, un corredor cultural diseñado para recibir a turistas internacionales en Paseo de la Reforma.

De acuerdo con reportes del diario Reforma y el portal informativo Nación321, un contingente de profesores disidentes avanzó sobre la emblemática avenida con destino a la ampliación de su plantón vehicular y peatonal, el cual pretende abarcar desde la icónica Torre del Caballito hasta la Estela de Luz.

El hecho ocurrió en medio de bloqueos, marchas y afectaciones viales en distintos puntos de la Ciudad de México, mientras la CNTE mantiene su presión pública para exigir cambios laborales, salariales y de pensiones.  Fotos: Capture.

A la altura del Ángel de la Independencia, la movilización dejó de lado las consignas verbales para arremeter de forma física contra la infraestructura turística de la demarcación, generando un clima de caos vial y descontento entre los ciudadanos que transitaban por la zona.

Con el uso de cuerdas, empujones y herramientas contundentes, los manifestantes tiraron al suelo varias de las monumentales esculturas hechas de cartonería tradicional.

Según lo documentado por el medio deportivo Récord, estas obras artísticas poseían un alto valor cultural local, ya que “fueron elaboradas por artesanos cartoneros de la alcaldía Iztapalapa” en un intento por hermanar las tradiciones populares mexicanas con el fervor futbolístico global. No obstante, las piezas terminaron destrozadas sobre el asfalto ante la mirada atónita de transeúntes que, en algunos casos, intentaron increpar verbalmente a los docentes.

La acción no se limitó al derribo de las estructuras; los protestantes despojaron a las figuras de la vestimenta deportiva gigante que portaban y procedieron a apilarla para iniciar fogatas en plena vialidad pública. El fuego consumió textiles y balones ornamentales de exhibición, levantando columnas de humo negro sobre la avenida Juárez y el Circuito Interior, lo que obligó a la suspensión inmediata del servicio del Metrobús y paralizó por completo la circulación en el corazón financiero de la capital mexicana.

Las selecciones afectadas por los disturbios

El ataque contra la exhibición internacional estuvo dirigido explícitamente a mandar un mensaje de boicot hacia las autoridades, utilizando las representaciones de los países competidores como un canal de presión mediática. Informes detallados de la plataforma Serpientes y Escaleras indicaron que los manifestantes se ensañaron con esculturas específicas que representaban a jugadores vestidos con las indumentarias oficiales de las siguientes federaciones de fútbol:

  • Alemania: Una de las réplicas gigantes de la escuadra teutona fue totalmente derribada y su playera utilizada para avivar el fuego en el pavimento.
  • España: La figura correspondiente al combinado ibérico sufrió destrozos estructurales y pintas de aerosol antes de ser removida de su base.
  • Colombia: El representativo sudamericano fue despojado de sus elementos deportivos decorativos durante el avance del contingente magisterial.
  • Japón: La escultura del cuadro nipón terminó con daños severos en su estructura de cartón tras recibir impactos directos y ser tirada con cuerdas.

Además de los destrozos por el fuego y las caídas, las piezas que lograron quedar en pie o cuyos restos quedaron sobre las banquetas fueron blanco de severas pintas con pintura en aerosol. Los maestros plasmaron siglas de su organización y advertencias que ligan directamente el destino del evento de la FIFA con la resolución de su pliego petitorio, destacando frases de advertencia contundente como: “La CNTE vive” y, de manera más amenazante para los organizadores de la justa, “Si no hay solución, no rodará el balón”.

Este tipo de consignas ya se venían perfilando semanas atrás en los medios independientes. El portal informativo Pie de Página recopiló testimonios que alertaban sobre la radicalización de los profesores de estados como Oaxaca, Guerrero y Chiapas de cara al evento de verano. Un ejemplo de la determinación del movimiento quedó plasmado en las palabras de Olivia, una profesora disidente entrevistada por dicho medio en marzo pasado, quien sentenció con firmeza: “Ella [la autoridad] intentó minimizar nuestras problemáticas, pero no sabe que ya estamos organizándonos. Si quiere evitar más caos debe atender esto; de lo contrario, nos encargaremos de que no se juegue ni un solo partido”.

El origen histórico de las manifestaciones

Para entender el porqué de estas agresivas tácticas de presión en una fecha tan cercana al Mundial, es necesario mirar hacia las raíces estructurales del movimiento magisterial. La CNTE nació formalmente en el año de 1979 en las regiones más empobrecidas del sur de la República, operando originalmente como una facción interna y de abierta oposición al Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), al cual acusaban de mantener prácticas corporativistas, corruptas y sumisas frente a los mandatos del Poder Ejecutivo federal en turno.

Históricamente, la Coordinadora ha recurrido al uso estratégico de los calendarios electorales, las coyunturas políticas de alta relevancia internacional y las temporadas de transición gubernamental para magnificar su capacidad de negociación frente al Estado. Un análisis publicado por el medio Ultimatum Chiapas destaca que la organización suele recurrir a medidas extremas para presionar a las administraciones debido a una larga historia de desconfianza institucional, convirtiendo de manera recurrente a los espacios públicos en el escenario principal de sus reclamos históricos.

A lo largo de las últimas décadas, el magisterio disidente ha mantenido una postura de combate frontal contra las reformas estructurales implementadas en los sucesivos sexenios, argumentando que las modificaciones legales atentan contra la gratuidad de la educación pública y precarizan la labor docente en las comunidades rurales. Aunque el panorama gubernamental ha cambiado de siglas, la CNTE argumenta que los mecanismos de control laboral e institucional sobre los maestros de educación básica siguen operando bajo las mismas lógicas del pasado, lo que justifica, a sus ojos, mantener activos los métodos de protesta radicalizada.

El descontento actual escaló tras el anuncio de un paro nacional indefinido que comenzó a finales de mayo, arrastrando las demandas rezagadas de mesas de negociación previas que, según los líderes sindicales, no arrojaron respuestas concretas sino promesas de largo plazo.

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El hecho de que México comparta la sede del campeonato del mundo en este año brindó a la CNTE el escaparate internacional perfecto para presionar al gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, asumiendo que el costo político de sufrir disturbios durante la cobertura mediática global obligará a las autoridades a ceder a sus demandas de forma expedita.

Pliego petitorio y las exigencias del magisterio

Las demandas que abandera la CNTE en este ciclo de movilizaciones combinan reclamos económicos inmediatos con la exigencia de contrarreformas legislativas de gran calado.

A pesar de que las autoridades del Gobierno Federal, a través de la Secretaría de Gobernación (Segob), han instalado mesas de negociación, los docentes acusan que las propuestas oficiales resultan insuficientes frente a la pérdida del poder adquisitivo de sus salarios y la precarización de sus condiciones de retiro.

Los puntos fundamentales de sus exigencias se resumen de la siguiente manera:

  • Aumento salarial del 100%: Exigen un incremento directo a sus percepciones base, argumentando que la inflación ha pulverizado los sueldos de los profesores de educación básica en las regiones más vulnerables.
  • Abrogación de la Ley del ISSSTE de 2007: Demandan reformas profundas al sistema de pensiones para regresar al modelo solidario de jubilación, eliminando las cuentas individuales administradas por las Afores.
  • Cancelación de la reforma educativa: Exigen desaparecer por completo los sistemas de evaluación y promoción laboral actuales que consideran punitivos y lesivos para los derechos gremiales.
  • Justicia social y reinstalación de cesados: Piden restituir en sus puestos a los docentes despedidos en jornadas de protesta anteriores y el cese inmediato a la persecución o carpetas de investigación contra sus líderes.

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Ante los destrozos en Paseo de la Reforma, las reacciones del gabinete federal no se hicieron esperar. Las autoridades del gobierno federal hicieron un llamado vehemente al magisterio para encauzar el conflicto por la vía institucional, advirtiendo que los actos vandálicos debilitan el respaldo social hacia sus causas laborales. En declaraciones recogidas por agencias de noticias nacionales, funcionarios de la Segob señalaron la probable infiltración de elementos ajenos al movimiento magisterial: “La violencia y el daño a instalaciones públicas no generan soluciones, sino que retrasan el proceso de acuerdos y afectan a la comunidad educativa”.

Por su parte, la dirigencia de la CNTE emitió un posicionamiento público replicado por Animal Político, en el cual exigieron el “cese a la represión gubernamental” y denunciaron el uso excesivo de la fuerza pública en choques previos ocurridos en las cercanías del Zócalo capitalino.

El magisterio ha dejado en claro que sus bases operativas en Chiapas, Guerrero, Michoacán y Oaxaca no levantarán los campamentos urbanos ni detendrán las protestas en los accesos viales de la Ciudad de México hasta que no se firmen acuerdos vinculantes con vigencia inmediata, manteniendo en vilo la estabilidad logística y de seguridad en las sedes del Mundial de fútbol.

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