Aunque AMLO y Sheinbaum impulsaron programas para apoyar a los jóvenes que antes llamaban ‘ninis’, México sigue entre los países de la OCDE con más jóvenes que no estudian ni trabajan y expertos advierten que las becas no bastan para cerrar la brecha
Aunque México ha ampliado becas y apoyos sociales para jóvenes desde 2019, las mediciones de la OCDE mantienen al país entre los niveles más altos de población juvenil fuera de la escuela y del empleo, un fenómeno que especialistas vinculan con desigualdad, informalidad laboral, abandono escolar y falta de oportunidades formales.
CIUDAD DE MÉXICO.- México sigue entre los países de la OCDE con una proporción elevada de jóvenes que no estudian, no trabajan ni reciben capacitación, pese a la expansión de apoyos sociales iniciada durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador y mantenida en la administración de Claudia Sheinbaum. El fenómeno ocurre en todo el país, afecta principalmente a personas jóvenes en edad de estudiar o incorporarse al mercado laboral, y se mantiene como un problema relevante porque limita ingresos, escolaridad y acceso a empleos formales, de acuerdo con datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos retomados por El Universal.
El tema vuelve al debate en 2026 porque, aunque México cuenta desde 2019 con programas como Jóvenes Construyendo el Futuro, dirigido a personas de 18 a 29 años que no estudian ni trabajan, las cifras comparables de la OCDE muestran que el país continúa por encima del promedio del organismo. Según información oficial del Gobierno de México, dicho programa ofrece capacitación hasta por 12 meses, apoyo económico mensual, seguro médico del IMSS y vinculación con centros de trabajo; sin embargo, especialistas advierten que las transferencias no bastan si no se atienden también la desigualdad educativa, la informalidad laboral y la falta de empleos formales.
¿Qué dice la OCDE sobre México y los jóvenes fuera de la escuela y el empleo?
La OCDE mide a los jóvenes que no están empleados, no estudian ni reciben capacitación mediante el indicador conocido internacionalmente como NEET, equivalente a la población juvenil fuera de la educación, el empleo o la formación.
De acuerdo con las series comparables del organismo citadas por El Universal, México se mantiene con niveles cercanos a 20% en mediciones recientes, mientras que el promedio de la OCDE ronda entre 12% y 13%. Esto coloca al país de manera recurrente entre las economías con mayor proporción de jóvenes en esa condición.
En algunos años previos a 2018, México llegó a registrar picos cercanos a 24%. En mediciones recientes, el país aparece dentro del grupo de mayor incidencia, junto con economías como Turquía, Italia y Grecia, según los ejercicios comparativos del organismo.
¿Por qué importa este indicador?
El dato no solo muestra cuántos jóvenes están fuera de la escuela o del empleo. También refleja una cadena de problemas sociales que pueden afectar el futuro laboral, educativo y económico de una generación.
Cuando una persona joven deja la escuela y no logra insertarse en un empleo formal, puede enfrentar más dificultades para:
- concluir estudios;
- acceder a seguridad social;
- obtener experiencia laboral;
- mejorar sus ingresos;
- construir una trayectoria profesional;
- salir de empleos informales o inestables.
Por eso, especialistas consideran que el indicador debe leerse como una señal de exclusión social y económica, no como una simple decisión personal.
¿Qué apoyos creó AMLO para jóvenes que antes eran llamados “ninis”?
Durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador se impulsó una estrategia social dirigida a jóvenes que estaban fuera de la escuela o del empleo. El término “ninis”, usado durante años para referirse a quienes “ni estudian ni trabajan”, fue cuestionado por su carga estigmatizante, debido a que suele ignorar las barreras económicas, familiares, educativas y laborales que enfrentan muchos jóvenes.
Uno de los programas centrales fue Jóvenes Construyendo el Futuro, creado para jóvenes de 18 a 29 años que no estudian ni trabajan. Su objetivo es que reciban capacitación en empresas, negocios, talleres, organizaciones sociales o instituciones públicas durante un periodo de hasta 12 meses.
Te puede interesar: Jóvenes Construyendo el Futuro abrirá registro en junio de 2026: Quiénes pueden recibir 9 mil 582 pesos mensuales y cómo inscribirse
De acuerdo con información oficial del programa, las personas aprendices reciben:
- capacitación hasta por 12 meses;
- apoyo económico mensual;
- seguro médico del IMSS;
- constancia de capacitación;
- vinculación con un centro de trabajo.
Para 2026, el apoyo mensual de Jóvenes Construyendo el Futuro se elevó a 9 mil 582.47 pesos, conforme al ajuste relacionado con el salario mínimo, según información de Programas para el Bienestar.
¿Sheinbaum mantiene Jóvenes Construyendo el Futuro?
Sí. El programa continúa durante el gobierno de Claudia Sheinbaum como parte de los Programas para el Bienestar. En 2026, la administración federal informó que Jóvenes Construyendo el Futuro mantiene la capacitación laboral para jóvenes de 18 a 29 años que no estudian ni trabajan.
Según datos oficiales difundidos en mayo de 2026, de 2019 a 2026 han participado 3.5 millones de jóvenes en el programa. Del total, 58% son mujeres y 42% hombres. El Gobierno de México también informó que cerca de 250 mil jóvenes se integrarían de manera focalizada durante 2026.
La administración federal sostiene que las personas egresadas del programa tienen 2.5 veces más probabilidades de incorporarse al mercado laboral. Ese dato forma parte de la evaluación difundida por Programas para el Bienestar; sin embargo, especialistas advierten que, aun con ese efecto, el indicador general de jóvenes fuera de la escuela y el empleo sigue alto en comparación con otros países de la OCDE.
¿Qué otras becas para jóvenes se han mantenido?
Además de Jóvenes Construyendo el Futuro, el gobierno federal mantiene becas educativas que buscan evitar el abandono escolar.
Entre las principales están:
- Beca Universal de Educación Media Superior Benito Juárez: dirigida a estudiantes de preparatoria o bachillerato en escuelas públicas. El apoyo oficial es de 1,900 pesos bimestrales durante los 10 meses del ciclo escolar.
- Jóvenes Escribiendo el Futuro: dirigida a estudiantes de educación superior en condiciones prioritarias. En 2026, el apoyo bimestral reportado por Programas para el Bienestar es de 5,800 pesos.
- Beca Rita Cetina: creada durante el gobierno de Claudia Sheinbaum para educación básica. En secundaria pública, el apoyo es de 1,900 pesos bimestrales por familia, más 700 pesos adicionales por cada estudiante extra de secundaria dentro del hogar.
Estas becas buscan apoyar la permanencia escolar. Sin embargo, los especialistas consultados por El Universal señalan que la falta de dinero no es la única causa del abandono educativo.
¿Por qué las becas no han sido suficientes para reducir el problema?
Los apoyos económicos pueden aliviar necesidades inmediatas, pero no siempre modifican las causas que llevan a un joven a dejar la escuela o a no encontrar empleo formal.
Fernando Ruiz, experto en temas educativos consultado por El Universal, señaló que el dato más preocupante no es solo el nivel del indicador, sino la falta de cambios sostenidos durante más de una década.
“Esto sugiere que no estamos frente a un problema coyuntural, sino estructural, que no se resuelve con intervenciones aisladas”, afirmó.
Ruiz explicó que las becas pueden ayudar a reducir presiones económicas, pero no resuelven por sí solas factores como la baja calidad educativa, la desconexión entre escuela y mercado laboral, la informalidad y las trayectorias escolares interrumpidas.
“Las becas pueden ayudar a aliviar restricciones económicas, pero por sí solas no están atacando los factores que explican por qué los jóvenes abandonan la escuela o no logran insertarse en el mercado laboral”, advirtió.
¿Qué factores empujan a los jóvenes fuera de la escuela o del empleo?
El fenómeno no tiene una sola explicación. En México, muchos jóvenes enfrentan obstáculos que se acumulan desde la adolescencia y que pueden cerrarles el paso a la escuela, la capacitación o un trabajo formal.
Entre los factores señalados por especialistas están:
- necesidad de trabajar para apoyar al hogar;
- falta de recursos para transporte, materiales o alimentación;
- embarazos y responsabilidades de cuidado;
- problemas de salud física o mental;
- escuelas con carencias;
- planes de estudio poco conectados con la vida laboral;
- falta de orientación vocacional;
- empleos informales con bajos salarios;
- regiones con pocas oportunidades educativas o laborales.
Jimena Hernández, académica e investigadora del Instituto para el Desarrollo de la Educación de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México, señaló a El Universal que el fenómeno debe entenderse como un problema de exclusión social y económica.
“Mantenernos en estos niveles desde 2011 evidencia que hay problemas estructurales que no hemos logrado resolver”, afirmó.
¿Los jóvenes dejan la escuela solo por falta de dinero?
No. La carencia económica es un factor importante, pero no el único. Hernández explicó que muchos jóvenes encuentran pocos incentivos para permanecer vinculados a la escuela porque no siempre perciben utilidad en los contenidos, enfrentan carencias en sus planteles o no ven una ruta clara hacia un empleo formal.
“Los jóvenes están encontrando pocos incentivos para mantenerse vinculados a la escuela. Hay planes de estudio que ya no les resultan relevantes, muchas carencias en las escuelas y pocas oportunidades de aprender cosas que sientan útiles para la vida”, explicó.
La investigadora también alertó que México podría enfrentar retrocesos educativos si no se atiende la caída en la eficiencia terminal.
“Habíamos logrado que los jóvenes concluyeran la secundaria prácticamente de manera universal, pero ahora observamos que la eficiencia terminal también está bajando. Si no revertimos esta tendencia, veremos retrocesos importantes en escolaridad en los próximos años”, advirtió.
¿Jóvenes Construyendo el Futuro puede competir con la escuela?
Hernández planteó que algunos programas podrían generar incentivos contrapuestos. En particular, mencionó que el apoyo de Jóvenes Construyendo el Futuro puede resultar más atractivo que seguir estudiando para jóvenes con fuertes carencias económicas.
Esta observación no significa que el programa sea la causa del abandono escolar. Más bien apunta a un problema de diseño y coordinación: si un joven encuentra más apoyo inmediato en la capacitación laboral que en la permanencia escolar, puede optar por salir antes del sistema educativo.
Por eso, especialistas consideran que las becas educativas, los programas de capacitación y las estrategias de empleo juvenil deben funcionar como una ruta articulada, no como opciones separadas.
¿Por qué no debe usarse el término “ninis” para culpar a los jóvenes?
Aunque el término “ninis” se volvió común para referirse a quienes no estudian ni trabajan, especialistas han advertido que puede ser injusto y estigmatizante. La palabra sugiere falta de voluntad individual, cuando en muchos casos existen barreras reales que limitan las opciones de los jóvenes.
“No se puede responsabilizar individualmente a los jóvenes de no estudiar o no trabajar. En México existen barreras estructurales que impiden el acceso a educación de calidad y a empleos dignos. Ese es el problema de fondo que aún no hemos logrado resolver”, enfatizó Hernández.
En ese sentido, el debate no debe centrarse en señalar a la juventud, sino en revisar si las políticas públicas están logrando construir trayectorias reales de estudio, capacitación, empleo formal y autonomía económica.
¿Qué tendría que cambiar para reducir este rezago?
Los especialistas coinciden en que México necesita una estrategia más amplia que combine apoyos económicos con cambios educativos y laborales.
Entre las medidas necesarias están:
- fortalecer la permanencia escolar;
- mejorar la calidad y pertinencia de los planes de estudio;
- ampliar la orientación vocacional;
- atender salud mental y factores familiares;
- facilitar transporte y movilidad para estudiar o trabajar;
- crear rutas de capacitación conectadas con empleos formales;
- apoyar a jóvenes con responsabilidades de cuidado;
- reducir la informalidad laboral;
- evaluar resultados de los programas con datos públicos y comparables.
El reto no es solo entregar apoyos, sino asegurar que esos recursos ayuden a construir caminos sostenibles.
¿Qué se debe entender sobre este problema?
México sí cuenta con programas dirigidos a jóvenes que no estudian ni trabajan, y varios de ellos fueron creados o ampliados durante el gobierno de López Obrador y mantenidos por Claudia Sheinbaum. Jóvenes Construyendo el Futuro, las becas Benito Juárez y Jóvenes Escribiendo el Futuro forman parte de esa estrategia.
Pero los datos de la OCDE muestran que el país sigue con una proporción alta de jóvenes fuera de la escuela y del empleo. Esa diferencia entre esfuerzo presupuestal y resultado social es el punto central del debate.
La conclusión de los especialistas es que las becas ayudan, pero no sustituyen una política integral. Para reducir este indicador, México necesita que la escuela sea más útil, que el empleo formal sea más accesible y que los jóvenes encuentren rutas reales para estudiar, capacitarse, trabajar y sostener un proyecto de vida.
Grupo Healy © Copyright Impresora y Editorial S.A. de C.V. Todos los derechos reservados