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Maíces nativos y lenguas indígenas de Nayarit enfrentan riesgo de desaparecer, advierte investigador de la UAN

Por eso, cuando una semilla nativa se pierde, no desaparece solo un alimento. También se debilita una forma de vida.

Maíces nativos y lenguas indígenas de Nayarit enfrentan riesgo de desaparecer, advierte investigador de la UAN

MÉXICO.- MEl investigador Tutupika Carrillo de la Cruz alertó que la pérdida de semillas tradicionales y lenguas originarias no solo afecta al campo, también pone en riesgo saberes, rituales y formas de entender la vida comunitaria.

La preservación de los maíces nativos y de las lenguas indígenas en Nayarit se ha convertido en una preocupación para investigadores y comunidades originarias, debido al riesgo de que desaparezcan elementos ligados a la alimentación, la identidad, la memoria oral y las prácticas espirituales de los pueblos.

De acuerdo con el maestro investigador Tutupika Carrillo de la Cruz, del Centro de Estudios y Lenguas de la Universidad Autónoma de Nayarit (UAN), México cuenta con una amplia diversidad de maíces nativos, mientras que en Nayarit se tiene registro de al menos cinco, entre ellos el maíz Jala, uno de los más reconocidos por su tamaño y valor cultural, indicó El Heraldo de México.

El especialista explicó que estas semillas se conservan principalmente en comunidades indígenas de la zona serrana, donde el maíz no solo se usa como alimento. También forma parte del autoconsumo familiar, la alimentación del ganado, los rituales tradicionales, los cantos, los relatos y los conocimientos que se transmiten entre generaciones.

“El maíz no solamente alimenta el cuerpo, también el alma y el espíritu”, expresó Carrillo de la Cruz, al señalar que para muchos pueblos originarios el maíz representa a “la madre”.

Uno de ellos es la discriminación. Durante años, muchas personas dejaron de hablar su lengua por miedo a burlas, rechazo o exclusión. Otro factor es la falta de educación bilingüe, que limita el uso de las lenguas indígenas en la escuela y en espacios públicos. REUTERS/Raquel Cunha

¿Por qué los maíces nativos son importantes para Nayarit?

Los maíces nativos son semillas que han sido conservadas, sembradas y seleccionadas por comunidades campesinas e indígenas durante generaciones. Su valor no está solo en el grano, sino en todo lo que lo rodea: la forma de sembrarlo, cuidarlo, cosecharlo, cocinarlo y usarlo en ceremonias.

En Nayarit, explicó el investigador, estas variedades se mantienen vivas sobre todo en la sierra. Ahí, las comunidades las usan para consumo propio, para alimentar animales y para sostener prácticas tradicionales.

La importancia del maíz también es simbólica. Para varios pueblos originarios, no se trata únicamente de un cultivo. Es parte de la vida espiritual, de la relación con la tierra y de la memoria colectiva.

Por eso, cuando una semilla nativa se pierde, no desaparece solo un alimento. También se debilita una forma de vida.

¿Qué amenaza a las semillas tradicionales?

Carrillo de la Cruz advirtió que la introducción de semillas híbridas y transgénicas representa un riesgo para los maíces nativos.

El problema, explicó, es que muchas comunidades no tienen condiciones suficientes para resistir la sustitución de sus semillas tradicionales. Cuando una familia deja de sembrar su propio maíz y empieza a depender de semillas externas, también puede perder autonomía alimentaria y conocimientos heredados.

El investigador señaló que actualmente existe una iniciativa de ley que busca generar un equilibrio y establecer mecanismos de protección para estas variedades originarias.

Este tipo de medidas son relevantes porque la conservación de los maíces nativos no depende solo de guardarlos en bancos de semillas. También requiere que sigan sembrándose en sus comunidades, dentro de los territorios donde han sido cuidados por generaciones.

¿Qué relación hay entre el maíz y las lenguas indígenas?

Para Carrillo de la Cruz, el maíz y las lenguas indígenas están conectados. Ambos forman parte de una misma raíz cultural.

En las lenguas originarias se nombran los ciclos de la siembra, las etapas del maíz, los rituales, las formas de cocinarlo y las historias que explican su origen. También se conservan cantos, rezos, relatos y expresiones que no siempre tienen una traducción exacta al español.

Por eso, cuando una lengua deja de hablarse, se pierde más que un idioma. También se pierden maneras de nombrar la tierra, de entender el alimento y de transmitir conocimientos comunitarios.

La preservación del maíz y de las lenguas no debe verse como un tema separado. En muchas comunidades, ambos son parte de la misma identidad.

¿Qué lenguas indígenas están en riesgo en Nayarit?

El investigador alertó que las lenguas meshikan y odam enfrentan un alto riesgo en Nayarit.

Entre las causas señaló la discriminación, el racismo, la marginación, la pobreza y la falta de educación bilingüe en las comunidades indígenas. Estos factores hacen que muchas familias dejen de transmitir su lengua a niñas, niños y jóvenes.

Como ejemplo, Carrillo de la Cruz mencionó el caso de Santa Cruz de Acaponeta, donde actualmente han identificado solo seis hablantes de lengua meshikan, pese a que anteriormente el INEGI reportaba cerca de 100 personas hablantes.

La reducción en el número de hablantes refleja un problema mayor. Si una lengua queda solo en personas adultas mayores y no se transmite a nuevas generaciones, su riesgo de desaparición aumenta.

¿Por qué se están perdiendo las lenguas originarias?

La pérdida de una lengua no ocurre de un día para otro. Suele ser resultado de varios factores acumulados.

Uno de ellos es la discriminación. Durante años, muchas personas dejaron de hablar su lengua por miedo a burlas, rechazo o exclusión. Otro factor es la falta de educación bilingüe, que limita el uso de las lenguas indígenas en la escuela y en espacios públicos.

También influye la migración, la pobreza y la falta de oportunidades en las comunidades. Cuando las nuevas generaciones crecen en entornos donde se privilegia solo el español, la lengua originaria puede quedar relegada al hogar o desaparecer de la vida diaria.

Carrillo de la Cruz señaló que la mayoría de quienes aún conservan estas lenguas son adultos mayores. Esto vuelve más urgente documentarlas, enseñarlas y crear espacios donde puedan seguir hablándose.

¿Qué se pierde cuando desaparece una lengua?

Cuando desaparece una lengua, también se pierde una forma de memoria. En ella viven historias, cantos, conocimientos sobre plantas, nombres de lugares, prácticas agrícolas, formas de organización y maneras de comprender el mundo.

En el caso de las comunidades indígenas de Nayarit, las lenguas están ligadas a la vida comunitaria, a los rituales y a la relación con la tierra.

La pérdida no afecta solo a quienes pertenecen a esos pueblos. También empobrece la diversidad cultural del estado y del país.

Por eso, investigadores y comunidades insisten en que la protección de las lenguas no debe quedarse en discursos. Requiere educación, presupuesto, materiales, maestros bilingües y reconocimiento social.

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¿Qué se puede hacer para proteger el maíz y las lenguas indígenas?

La conservación de los maíces nativos y de las lenguas originarias requiere acciones desde distintos frentes.

En el caso del maíz, es importante apoyar a las comunidades que siguen sembrando sus semillas tradicionales, protegerlas de la sustitución y reconocer el trabajo de quienes las conservan.

En el caso de las lenguas, se necesita fortalecer la educación bilingüe, documentar los conocimientos de las personas mayores, promover su enseñanza entre niñas y niños y crear espacios donde hablar una lengua indígena no sea motivo de discriminación.

También es clave que las políticas públicas escuchen a las comunidades. No se trata solo de conservar una semilla o registrar una lengua. Se trata de mantener vivas las condiciones que permiten que ambas sigan formando parte de la vida diaria.

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Una alerta sobre la identidad cultural de Nayarit

La advertencia de Tutupika Carrillo de la Cruz apunta a un mismo tema: la identidad cultural no se pierde de golpe, sino poco a poco, cuando dejan de sembrarse las semillas, cuando dejan de hablarse las lenguas y cuando los conocimientos dejan de transmitirse.

En Nayarit, la preservación de los maíces nativos y de las lenguas indígenas es una tarea ligada a la alimentación, la historia, la espiritualidad y la dignidad de los pueblos originarios.

El reto, de acuerdo con el investigador, es actuar antes de que esas pérdidas sean irreversibles. Porque cuando una lengua desaparece o una semilla deja de sembrarse, también se va una parte de la memoria del territorio.

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