La Generación Z no trabaja menos: estudio revela que ellos rechazan la “productividad vacía”
La discusión sobre la Gen Z y el trabajo volvió a encenderse

CIUDAD DE MÉXICO.- La Generación Z se ha convertido en uno de los grupos más cuestionados dentro del mundo laboral. Con frecuencia se les acusa de no querer trabajar, evitar las horas extra, poner límites a sus empleos y abandonar puestos que no les ofrecen crecimiento. Sin embargo, distintas investigaciones y análisis sobre hábitos digitales apuntan a otra explicación: los jóvenes no necesariamente trabajan menos, sino que tienen otra idea sobre cómo debe funcionar el trabajo.
La conversación ha tomado fuerza en redes sociales, podcasts empresariales y espacios de recursos humanos, especialmente ante el choque entre modelos laborales tradicionales y nuevas formas de productividad. Parte de este debate se sostiene también en estudios académicos realizados por instituciones como la Universidad de Brigham Young y en análisis científicos publicados por investigadores especializados en videojuegos y comportamiento cognitivo, como Daphne Bavelier y C. Shawn Green. La información fue compartida también por el medio 3DJuegos.
Más que un rechazo al trabajo, especialistas consideran que existe un rechazo a tareas que no generan resultados claros, reconocimiento o sentido práctico. La diferencia parece estar en cómo la Gen Z entiende el esfuerzo, el tiempo y la productividad.

¿Por qué relacionan a la Generación Z con los videojuegos?
Uno de los puntos centrales de esta discusión es la relación entre la Generación Z y los videojuegos. A diferencia de generaciones anteriores, muchos jóvenes crecieron en entornos digitales donde las dinámicas funcionan por objetivos concretos y recompensas inmediatas.
En videojuegos como Dark Souls, por ejemplo99, el tiempo invertido no es el objetivo principal. El avance ocurre cuando el jugador supera retos específicos, desarrolla habilidades y logra metas claras. Permanecer más tiempo en un nivel sin avanzar no representa una ventaja.
Diversos analistas consideran que esa lógica terminó trasladándose al mundo laboral. Para muchos jóvenes, trabajar más horas no necesariamente significa trabajar mejor. Lo importante es alcanzar resultados medibles, resolver tareas y optimizar el tiempo invertido.
Esa visión ha generado conflictos en oficinas donde todavía se asocia el compromiso laboral con permanecer más tiempo sentado frente a un escritorio, incluso cuando la productividad real no aumenta.
Estudios señalan beneficios del gaming en habilidades laborales
Las investigaciones sobre videojuegos y desempeño profesional no son nuevas. Uno de los estudios más citados fue realizado por la Universidad de Brigham Young, donde se encontró que equipos que jugaron videojuegos juntos antes de realizar tareas laborales mejoraron hasta un 20% más su rendimiento en comparación con grupos que recibieron dinámicas tradicionales de integración.
Según los investigadores, esto ocurre porque muchos videojuegos fomentan habilidades que también son útiles en ambientes de trabajo, como:
- Comunicación rápida
- Resolución de problemas
- Trabajo en equipo
- Distribución de roles
- Coordinación bajo presión
- Adaptación constante
Además, los estudios realizados por los investigadores Daphne Bavelier y C. Shawn Green documentaron que jugadores frecuentes de videojuegos de acción desarrollan mejor atención sostenida, capacidad multitarea y velocidad para tomar decisiones.
Estas habilidades pueden trasladarse a empleos donde se requiere responder rápido, administrar múltiples tareas o trabajar en ambientes digitales.
¿La Generación Z realmente rechaza trabajar?
Especialistas en cultura laboral señalan que el problema no necesariamente es la falta de disposición al trabajo, sino la incompatibilidad entre modelos laborales antiguos y nuevas expectativas profesionales.
Muchos integrantes de la Gen Z crecieron utilizando plataformas digitales donde existen métricas visibles, retroalimentación inmediata y sistemas transparentes de recompensas. Por eso, al entrar a espacios laborales donde el reconocimiento depende únicamente de cumplir horarios largos o “aguantar” jornadas extensas, aparece una desconexión.
Esto también explica por qué temas como el home office, la flexibilidad laboral y el equilibrio entre vida personal y trabajo son prioridades para muchos jóvenes trabajadores.
La discusión incluso ha llevado a empresas a replantear modelos internos, especialmente tras los cambios laborales acelerados por la pandemia y el crecimiento del trabajo remoto.

Qué significa la “productividad vacía”
El concepto de “productividad vacía” se utiliza para describir actividades laborales que consumen tiempo pero no generan resultados relevantes. Entre ellas suelen mencionarse:
- Reuniones innecesarias
- Jornadas extendidas sin objetivos claros
- Permanecer conectado solo para aparentar actividad
- Procesos burocráticos repetitivos
- Horarios rígidos sin relación con el desempeño
Desde esta perspectiva, parte de la Generación Z considera que desperdiciar tiempo en tareas sin impacto es una mala práctica laboral y no una muestra de compromiso.
Por ello, algunos expertos creen que el debate sobre la supuesta “falta de ganas de trabajar” refleja más un cambio cultural en la forma de entender el empleo que un problema de disciplina generacional.
El choque entre generaciones sigue creciendo
Mientras algunas empresas intentan adaptarse a esquemas más flexibles y enfocados en resultados, otras mantienen estructuras tradicionales basadas en control de horarios y presencia física.
Ese choque ha provocado tensiones entre directivos y trabajadores jóvenes, especialmente en sectores corporativos donde todavía se premian dinámicas laborales asociadas al tiempo de permanencia y no necesariamente al desempeño.
La discusión sobre la Generación Z y el trabajo probablemente continuará durante los próximos años. Sin embargo, los estudios actuales muestran que la conversación ya no gira solamente en torno a cuánto trabajan los jóvenes, sino a cómo entienden el valor de su tiempo y qué consideran una forma útil de productividad.
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