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Arqueólogos del INAH descubren en Tula una tumba subterránea con ocho cuerpos en posición fetal durante el salvamento del Tren México-Querétaro, un hallazgo que revela cómo este complejo abastecía de cal a los palacios de Teotihuacan

El INAH descubre tumbas prehispánicas de la época teotihuacana en Tula de Allende durante las obras del Tren de Pasajeros México-Querétaro.

Arqueólogos del INAH descubren en Tula una tumba subterránea con ocho cuerpos en posición fetal durante el salvamento del Tren México-Querétaro, un hallazgo que revela cómo este complejo abastecía de cal a los palacios de Teotihuacan

MÉXICO.- Los trabajos de infraestructura para el nuevo Tren de Pasajeros Ciudad de México-Querétaro permitieron la localización de un asentamiento prehispánico con entierros humanos y ofrendas de la época teotihuacana.

El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) encabeza las labores de salvamento arqueológico en el municipio de Tula de Allende, Hidalgo, donde se delimitó un área de estudio que coincide directamente con el trazo de las vías ferroviarias. Este descubrimiento aporta datos sobre la periferia de la cultura teotihuacana y la organización social en el norte del Valle de México durante los primeros siglos de nuestra era.

De acuerdo con los informes oficiales emitidos por el INAH, las excavaciones se concentran en una superficie de 2,400 metros cuadrados dentro de la comunidad de Ignacio Zaragoza. Los análisis preliminares de los especialistas indican que la ocupación principal del sitio ocurrió durante el periodo Clásico, específicamente entre los años 225 y 550-600 d.C., una temporalidad vinculada con las fases arqueológicas Tlamimilolpan y Xolalpan.

Las evidencias materiales muestran que la zona continuó habitada de forma menor en el Posclásico Tardío, entre los años 900 y 1521 d.C., debido al hallazgo de muestras de cerámica de los estilos Coyotlatelco y Mexica.

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Distribución de las viviendas y arquitectura prehispánica

Los arqueólogos identificaron un patrón de asentamiento compuesto por pequeños conjuntos residenciales que se conectaban entre sí mediante patios centrales y laterales. Los cimientos de los muros revelan que las habitaciones prehispánicas estaban perfectamente orientadas en relación con los puntos cardinales, siguiendo ejes de construcción de norte a sur y de este a oeste.

Esta planeación urbana demuestra que la comunidad, a pesar de encontrarse alejada de los grandes centros ceremoniales, mantenía los estándares arquitectónicos del Altiplano Central.

El interior de las criptas y los restos óseos recuperados

El equipo de investigación registró más de una decena de enterramientos humanos, tanto individuales como colectivos. Las estructuras funerarias se dividen en cistas construidas en la superficie y cinco tumbas cavadas directamente sobre el tepetate, la capa rocosa subterránea de la región, localizadas justo debajo del suelo de las habitaciones.

El personal del INAH destacó las características de dos complejos funerarios:

  • Tumba Norte: Cuenta con una profundidad de 1.69 metros y resguardaba las osamentas de ocho individuos, en su mayoría adultos. Seis de estos cuerpos fueron colocados originalmente en posición sedente (sentados).
  • Tumba Sur: Registra una profundidad de 1.80 metros y se compone de una sola cavidad subterránea.

Los laboratorios de antropología física analizan los restos recuperados, que incluyen esqueletos completos e incompletos de personas adultas, jóvenes e infantes, entre los que destaca el cuerpo de un menor cuya edad se calcula entre los 8 y 11 años al momento de morir.

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Ofrendas ceremoniales y piezas arqueológicas encontradas

En el interior de los espacios funerarios se rescataron objetos que integraban los ajuares y las ofrendas depositadas por los antiguos habitantes para acompañar a los difuntos:

  • Vajillas a escala: Un lote de 47 vasijas miniatura directamente asociadas a los ocho cuerpos de la tumba norte.
  • Ornamentos de concha: Un pendiente semicircular de concha nácar, una placa pequeña del mismo material y una pieza completa de concha marina de dimensiones menores.
  • Alfarería decorada: Vasos cerámicos con acabados esgrafiados, los cuales muestran grabados realizados sobre la superficie de la pieza.

Tula como proveedor de material para Teotihuacan

Los investigadores determinaron que este asentamiento en Ignacio Zaragoza formaba parte de una red de comunidades del periodo Clásico en el norte de Tula, la cual tenía como centro político y económico regional al sitio de Chingú.

La relevancia histórica de esta zona radica en su función económica. Desde la época prehispánica, el lugar operó como un banco de extracción de cal. Este mineral resultaba fundamental para elaborar el estuco, la mezcla de pasta utilizada para recubrir, pintar y decorar las fachadas de los grandes templos y palacios de Teotihuacan, urbe que se localiza a una distancia de 90 kilómetros de este punto de extracción.

El equipo de salvamento arqueológico, coordinado por el especialista Víctor Heredia Guillén, continúa con la limpieza y catalogación de las piezas para determinar con precisión las condiciones de vida de los trabajadores de la cal durante el apogeo del imperio teotihuacano.

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