Claudia Sheinbaum retó a la calificadora S&P tras las alertas de una deuda pública de 54 por ciento y aseguró que le darán la vuelta a la perspectiva negativa de Pemex y CFE para demostrar que la economía de México se mantiene sólida y con grado de inversión
La presidenta desestimó las preocupaciones sobre la flexibilidad fiscal del país y ratificó que la conducción macroeconómica es prudente pese a los riesgos señalados por la agencia internacional

La presidenta Claudia Sheinbaum respondió al ajuste realizado por la agencia Standard & Poor’s (S&P), que cambió de “estable” a “negativa” la perspectiva de la calificación crediticia de México, de Petróleos Mexicanos (Pemex) y de la Comisión Federal de Electricidad (CFE). La mandataria afirmó que la economía nacional mantiene su fortaleza y confió en que los resultados financieros demostrarán que la evaluación de la calificadora es un error.
De acuerdo con información publicada por El Financiero, Sheinbaum minimizó durante su conferencia matutina las alertas sobre el debilitamiento de las finanzas públicas señaladas por la agencia. “Vamos bien. Estoy confiada en que la economía de México está bien. Esta calificadora que hace una perspectiva negativa, le vamos a dar la vuelta para que se dé cuenta de que se equivocó”, sostuvo la titular del Ejecutivo.
¿Por qué S&P cambió la perspectiva de la deuda de México a negativa?
La calificadora S&P Global Ratings decidió mantener la nota soberana en ‘BBB’, lo que significa que el país aún conserva su grado de inversión y es un lugar seguro para invertir. Sin embargo, el cambio a perspectiva negativa funciona como una advertencia sobre riesgos de que el gobierno no logre reducir sus gastos de manera rápida, lo que la agencia llama una consolidación fiscal “lenta”.
Según el análisis, existe el riesgo de que un bajo crecimiento económico aumente el déficit y la carga de intereses que paga el país. Las proyecciones de S&P indican que la deuda pública neta de México podría elevarse hasta el 54 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) para el año 2029, cuando en 2025 se situaba en un 49 por ciento.
¿Cómo afecta esta decisión a Pemex y a la Comisión Federal de Electricidad?
El ajuste en la visión sobre la deuda de México arrastró directamente a las empresas del Estado. Por primera vez en casi cuatro años, Pemex y CFE pasaron a tener una perspectiva negativa debido a que sus finanzas dependen totalmente del apoyo que reciben del Gobierno Federal.
La agencia internacional señaló que el dinero que el gobierno otorga a estas empresas —que en el caso de la petrolera sumó cerca de 69 mil 800 millones de dólares en los últimos años— podría complicar la estabilidad de las finanzas públicas. Para la CFE, su calificación está ligada al éxito económico del país por su papel estratégico en la luz y energía de todos los mexicanos.
¿Cuál es la postura del Gobierno de México ante la calificadora?
En sintonía con las declaraciones de la presidenta Sheinbaum, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) destacó que la ratificación de la calificación es el dato más importante, ya que confirma que México sigue siendo un destino confiable. Hacienda insistió en que el hecho de mantener el grado de inversión refleja la estabilidad institucional del país.
La dependencia federal reiteró que el gobierno mantendrá una trayectoria de deuda sostenible y una política responsable para demostrar que no existe riesgo de una crisis. Al “retar” a la calificadora y asegurar que se le “dará la vuelta”, la presidenta busca enviar un mensaje de calma para asegurar que el crecimiento económico permitirá corregir estas alertas sin afectar el presupuesto público.
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