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¿Y de verdad estaremos listos para salir a la calle?

Escucho con preocupación que en algunos países de Europa y sobre todo en los Estados Unidos, se han relajado las políticas de confinamiento implementadas hace un par de meses y que, si bien no han logrado detener el número de contagiados, pareciera que han evitado que su número fuera aún mayor si no se hubieran aplicado dichas medidas.

“Las epidemias han tenido más influencia que los gobiernos en el devenir de nuestra historia.”

George Bernard Shaw

Escucho con preocupación que en algunos países de Europa y sobre todo en los Estados Unidos, se han relajado las políticas de confinamiento implementadas hace un par de meses y que, si bien no han logrado detener el número de contagiados, pareciera que han evitado que su número fuera aún mayor si no se hubieran aplicado dichas medidas.

Italia, por ejemplo, a mediados de mayo abrió muchos negocios y a partir del 3 de junio abrirán sus fronteras para los países de la Unión Europea, instalando protocolos para los turistas extranjeros que los visiten.

En la República Checa, el levantamiento de las medidas de seguridad estrictas se dio a finales de abril, aprobando el libre movimiento dentro y fuera del país, puesto que manejaron la pandemia de manera eficaz y favorable para la apertura de los comercios. Irán reanudó las actividades de bajo riesgo a mediados de abril.

Alemania, desde el 6 de mayo reabrió parte de su economía en diversos negocios y comercios, así como escuelas públicas.

En Argentina, el presidente Alberto Fernández ordenó reactivar la actividad de 11 sectores de la economía del país, aclarando que no significa que la crisis por el coronavirus haya terminado. En Francia, el primer ministro Eduard Phillipe anunció que desde el 11 de mayo se levantará la cuarentena.

En el caso de los Estados Unidos y a pesar de lo alarmante de sus cifras, se empiezan a abrir muchas actividades comerciales en distintos estados. California, por ejemplo, donde habitan más de 40 millones de personas y es considerado como la quinta economía del mundo; ya se puede ir a la playa, pero no estacionarse ni sentarse en la arena, se abren restaurantes, centros comerciales y otras actividades, como, por ejemplo, los casinos. Las iglesias han sido autorizadas con la salvedad de que solo ingresen el 25% de su capacidad y dejar de pasar charolas de ofrendas, además de tomar otras precauciones.

En México estamos a punto de iniciar el retorno gradual de actividades, especialmente en aquellos municipios sin contagios, sin embargo, me resulta preocupante saber que la curva de contagios, tanto en México como en el mundo, continúa en ascenso.

Me queda muy claro que el asunto del Covid-19, es un circo de 3 pistas, la sanitaria, como la más visible, la social, que tiene que ver con todas las afectaciones que esto trae a las familias y la última y no menos grave que perdurará varios años, la económica. Por ello muchos países han tomado la decisión de abrir sus actividades económicas y apostar a que el tema de los contagios vaya decreciendo, aunque al día de hoy no se ve claro cuando se logre. Son pocos los países que lo han conseguido, pero México y nuestros vecinos del norte, no lo hemos logrado.

Se escucha con tristeza a un número creciente de mexicanos que dicen: “prefiero morir de Covid, que de hambre” y esto relata la desesperación que se empieza a sentir en tantos mexicanos que han perdido sus fuentes de ingreso.

Es claro que mientras no tengamos una vacuna, todo será especulación, pero vale la pena preguntarnos si de verdad estamos listos para salir a la calle.

*- El autor es asesor empresarial en cabildeo.

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