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Las mañaneras: ¿Propaganda o información?

Con la controversia surgida entre el INE y el presidente Andrés Manuel López Obrador en torno a las “mañaneras”, apareció de nuevo este tema que ha estado circulando en estos dos últimos años: ¿son las conferencias del presidente un medio para informar a los ciudadanos o son simplemente propaganda del gobierno o del poder ejecutivo?

Por Benedicto Ruíz Vargas

Con la controversia surgida entre el INE y el presidente Andrés Manuel López Obrador en torno a las “mañaneras”, apareció de nuevo este tema que ha estado circulando en estos dos últimos años: ¿son las conferencias del presidente un medio para informar a los ciudadanos o son simplemente propaganda del gobierno o del poder ejecutivo?

La legislación actual que regula las campañas electorales establece que los gobiernos deben abstenerse de dar a conocer ciertas actividades realizadas por los mismos, con el fin de que haya una cierta equidad en la contienda política. No establece que los gobiernos dejen de “informar” a la población sobre algunas cuestiones básicas e indispensables para las actividades cotidianas.

López Obrador ya había reconocido este concepto estando en funciones, pero ahora se niega a hacerlo. Dice que “sería un acto de censura…un agravio, un atentado a la libertad, eso no puede prosperar, desde el punto de vista constitucional y legal”, expresó en una conferencia reciente.

Para el presidente, la propaganda es llamar a votar por un partido político. Pero, de acuerdo con él, “nosotros no vamos a hacer eso, nunca lo hemos hecho, sería ir en contra de nuestros principios, contra lo que hemos luchado durante mucho tiempo”. Para AMLO, las conferencias mañaneras son una forma de “garantizar el derecho que tiene el pueblo a informarse”.

Como un colofón a esta intervención en una de sus mañaneras convocó a los mexicanos a que opinaran, así lo dijo, “si está bien que el INE nos silencie”, es decir que silencie al gobierno.

Hay varias cuestiones involucradas aquí que es necesario separar para entender todo el problema. Primero, López Obrado nunca explica por qué tiene que ser el presidente el que informe de las actividades del gobierno a la población. ¿Por qué en este caso sólo tiene que ser el presidente el que lleve la voz cantante en todo lo que hace o dice el gobierno?

Todos los gobiernos en todas partes del mundo tienen departamentos o áreas específicas que se encargan de informar de  las actividades del gobierno, incluidas las del presidente. ¿Por qué en este caso no es así? Porque, justamente, al presidente López Obrador no le interesa “informar” con las conferencias mañaneras, sino que le interesa primordialmente utilizar ese espacio para hacer una actividad política.

El formato y el propósito central de las mañaneras es establecer una tribuna desde la cual se critique y se señale a los adversarios políticos, a los medios de comunicación contrarios o más críticos, y en donde se establezca una pauta para la agenda política del país, pero sobre todo, las mañaneras están pensadas para que el “líder único” e indiscutible del país mantenga una línea de comunicación y contacto con las masas o con el “pueblo”, como se dice ahora.

Este es el propósito central de las mañaneras. En su concepción se conjugan varios elementos que provienen tanto de las viejas nociones de la izquierda como de la derecha, así como de la prédica religiosa que utilizan algunas corrientes evangelistas en el mundo. Todo se reduce a un uso intenso y masivo de un medio de comunicación para “educar”, combatir, alinear sentimientos y corrientes de pensamiento, pero especialmente para lograr una cohesión y una “comunión” entre el líder (político o religioso) y sus seguidores o simpatizantes.

Las mañaneras es una forma de mantener el control desde la cúspide del poder político sobre el resto de los actores y el conjunto de la sociedad, porque, además, su prominencia apaga el resto de las posibles voces, desmoviliza a la disidencia, estigmatiza y descalifica a los partidos opositores e impone (o por lo menos intenta) una agenda única en el debate público.

Hay muchos ejemplos de sobra de todo esto en los dos años de gobierno de López Obrador. El más reciente y elocuente es la embestida contra los partidos que formaron la alianza para competir contra Morena y, claro, las críticas al INE, utilizando justamente las mañaneras para ello y favoreciendo implícitamente al partido de Morena.

Es obvio, López Obrador hace una campaña electoral y política todos los días desde su tribuna matutina, intentando desde ahí invalidar o descalificar al resto de los partidos o de las organizaciones de la sociedad civil. Es un esquema adoptado y seguido en varios países de América Latina donde lo que gobierna es más bien una dictadura y no gobiernos democráticos.

Es terrible el debate que el presidente ha impuesto desde sus mañaneras en México. Es como la existencia de un juez que censura y condena diariamente, y luego llama a que no lo “silencien”. Pura manipulación.

*-El autor es analista político.

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