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Columnas

La ambulancia de Morena

La definición de las candidaturas en Morena se realizó entre sobresaltos y un vacío que amenazaba con salirse de control.

La definición de las candidaturas en Morena se realizó entre sobresaltos y un vacío que amenazaba con salirse de control.

Los diferentes grupos internos advertían con imponerse, es decir, si no eran ellos los elegidos, desconocerían los resultados y podrían irse a las impugnaciones.

La designación de los aspirantes a las candidaturas a la alcaldía y a las diputaciones federales y locales llenó los espacios, pero también generó ruidos a un volumen medio, ciertamente, a diferencia de otros estados.

Era evidente que el gobernador, Jaime Bonilla quería llevar mano en las propuestas. En tiempos de normalidad gubernamental serían sus elecciones intermedias donde los gobernantes, de acuerdo a la tradición, tienen la posibilidad de colocar a sus candidatos, para darle viabilidad a sus proyectos y concluir con sus planes.

Sin embargo, en este mini gobierno, Bonilla no tuvo esa oportunidad y debido a ello le permitieron sugerir candidaturas.

Es evidente que en este panorama complicado, la candidata Marina del Pilar tampoco deseaba un rompimento total con el mandatario estatal.

El titular del Ejecutivo llevó mano en cuatro de los cinco abanderados a las presidencias municipales.

Logró empujar los intentos para reelegirse del alcalde de Ensenada, Armando Ayala, así como de Araceli Brown, en Playas de Rosarito.

Además impulsó a la diputada con licencia, Monserrat Caballero, para la presidencia municipal de Tijuana y en Tecate promovió al ex director de la CESPT, Darío Benítez.

Intentó incorporar a su secretaria de Infraestructura, Karen Postlethwaite en la candidatura a la presidencia municipal de Mexicali, pero no le alcanzó.

Por su parte, la pre candidata a la gubernatura de BC, por Morena, Marina del Pilar Ávila Olmeda se quedó con “su” ciudad, la capital del estado, con la candidatura de Norma Bustamante.

Ávila Olmeda, pese a los jaloneos que se dieron en la CDMX, logró presionar para no perder su ciudad capital.

En este escenario, la dirigencia nacional, así como la candidata a la gubernatura buscan arroparse de la mejor manera.

Marina del Pilar tendrá una candidata a la alcaldía afín en la capital del estado, que no es política y aun no se mete de lleno en el banderazo de arranque de un difícil proceso electoral, en donde partirá como un pato y ya no como escopeta.

Pero aunque en la zona costa los aspirantes a las presidencias municipales huelen a Bonilla, tampoco están enfrentados con la abanderada a la gubernatura.

Las diputaciones locales en Mexicali tienen aroma a la candidata, aunque tuvo su distanciamiento con el aspirante en el primer distrito, el dirigente de los burócratas, Manuel Guerrero, luego de sus manifestaciones por el aumento salarial, que hasta un regaño por parte del gobernador le generó.

Así, aun cuando evidentemente quedaron heridos en el camino, algunos muy anunciados, se están tratando de tejer los delicados hilos de la conciliación.

Sobre todo en los tiempos donde los errores se pagan muy caro y los rencores de los derrotados pueden traer un costo elevado, hacia quienes resultaron favorecidos con la designación.

Necesarias, hasta urgente diría, son las mesas de la reconciliación. En donde quepan todos. El margen de error es estrecho, sin lugar a dudas. La verdad sea dicha.

* La autora es directora del portal MF Noticias Mexicali.

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