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Columnas

El difícil arte de la política

Desde el 2018 a la fecha, de manera reiterada el quehacer político se ha visto envuelto en continuas disputas y tensiones, algo que es normal en dicha actividad humana.

Por Manuel Ortiz

Desde el 2018 a la fecha, de manera reiterada el quehacer político se ha visto envuelto en continuas disputas y tensiones, algo que es normal en dicha actividad humana. Siempre y cuando aceptemos como válida la definición de política del Diccionario de Ciencia Política de Norberto Bobbio que indica que “El concepto de política entendida como forma de actividad o de praxis humana está estrechamente vinculado con el de poder” (1982:1240-1241). Luego entonces, la disputa por el poder está vinculada con la actividad política y viceversa. Por ello a partir de julio del 2018 apreciamos diferentes formas de hacer política tanto del actual presidente de México, Andrés Manuel López Obrador como de los distintos funcionario de su gabinete o los gobernantes de entidades federativas que pertenecen al partido MORENA, cuyos actos de este personaje y otros más, son con frecuencia objeto de descalificativos de distintos tonos, que rayan en lo ofensivo por decir lo menos y otros, apelan al humor y sátira para desprestigiar los hechos de los gobernantes. Y si eso es hacer política, pues creo que en nada contribuye al debate serio y la crítica certera de estos políticos.

Pero amable lector si piensa que esto solo ocurre en México, le comparto unos ejemplos de situaciones similares, como sucedió en Ucrania cuando el 17 de enero de 2020, el primer ministro de ese país Alexéi Groncharuk, renunció a su cargo porque fue grabado haciendo comentarios descalificando la capacidad de gobernar del presidente Volodímir Zelenski. El otro caso, y más cercano a nuestro país, es la renuncia a su partido y a la actividad política de Borja Sémper, quien fuera portavoz del Partido Popular de España hasta el 14 de enero de este año. Las razones que expuso fueron muy claras "Me incomoda mucho un clima de confrontación permanente en la política. Tengo la amarga sensación de que la política transita por un camino poco edificante. Convendría prestigiarla y que vuelva el respeto" (https://elpais.com/politica/2020/01/13/actualidad/1578919157_409735.html).

El respeto al otro, la mesura en la juicio al adversario político, el debatir con argumentos y no con calificativos peyorativos a la persona, sea quien sea, es algo que el quehacer político demanda de quienes son profesionales de la política, de esos que viven para la política y no de la política, como afirmara Weber.

Refiero lo anterior, pues con frecuencia demandamos que los jóvenes se interesen por la actividad política, que dejen la apatía y el desinterés por esta actividad tan importante para la democracia, pero con dichos comportamientos supongo que no es muy halagador practicar la política; sobre todo cuando nos enteramos por los medios, por supuesto de los que son serios y profesionales, de las barbaridades que expresan los políticos, tanto en público como en privado, y si vamos a las redes sociales, contemplamos videos de actos de algunos funcionarios y políticos en fiestas y reuniones que más que ejemplos del actuar honesto y mesurado, repugna su conducta, además de la prepotencia en su comportamiento público. ¿Usted qué opina?

*- El autor es coordinador del Observatorio Global Mediático de la Frontera-UABC.

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