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Columnas OBSERVATORIO MEDIÁTICO

El difícil arte de la política

Por diversas razones que por el espacio no puedo explicar ampliamente, he constatado la complejidad del quehacer político cuando se trata de analizar los actos de los gobernantes.

Por Manuel Ortiz

Por diversas razones que por el espacio no puedo explicar ampliamente, he constatado la complejidad del quehacer político cuando se trata de analizar los actos de los gobernantes. Si bien, solemos opinar con ligereza, difícilmente emitimos un razonamiento centrado y mejor aún, con elementos de juicio que realmente contribuyan al debate del actuar de los políticos cualquiera que sea su orientación política e ideología.
Tuve la oportunidad de viajar en este mes a Europa y constatar por la información en los telenoticieros y en los periódicos, aunada a la charla con diversas personas, que hay un clima de convulsión política en países como España, Grecia, Italia, Inglaterra, Alemania, entre otros, en los cuales hay una enorme dificultad para lograr consensos que permiten avanzar hacia estadios de gobernabilidad razonables. España es un ejemplo, tienen tiempo que no pueden lograr un gobierno estable, desde la moción de censura a Rajoy en junio del 2018 y hasta el actual líder del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) Pedro Sánchez que, a pesar de triunfar en las elecciones tanto la nacionales como las europeas en el 2019, no puede tomar posesión pues los otros cuatro partidos se lo impiden, pues el PSOE no tiene mayoría en la cámara para ser investido. En Italia, la política está en un horno y no de pizza, pues Matteo Salvini, líder del partido Liga del Norte, actual vicepresidente y ministro del Interior, además de tener una política de no tolerancia a la migración criticada por varios países europeos, recientemente fue denunciado en los diarios italianos, de recibir apoyo de Rusia para la campaña electoral pasada en la cual su partido logró la mayoría de votos.
Resulta significativo que el pasado 17 de julio, los ex presidentes de España, Felipe González y José María Aznar, que en su tiempo fueron acérrimos rivales, uno por el PSOE y otro por el Partido Popular (PP) respectivamente, coincidieron que si bien cada uno de ellos se manifestaba en desacuerdo con las políticas del otro, ambos mantenían claro que debían lograr consensos, “pensando en la centralidad y buscando los objetivos del país” (https://elpais.com/politica/2019/07/17/actualidad/1563369794_468892.html).
Comparto estas ideas con la intención de reflexionar que más allá de las filias o fobias que tengamos en lo personal sobre el actuar del presidente López Obrador, es momento de razonar y evitar llevarnos por opiniones a la ligera y porque no decir “noticias falsas” que inundan a los medios, en particular a las redes sociodigitales, en la cuales hay una descalificación continua y desmesurada que pierde proporciones como la de la manifestación ciudadana en días pasados para pedir la renuncia de AMLO con apenas 100 días de gobierno. Si bien Dominique Wolton, afirma que los discursos de la política suelen ser contradictorios dado que cada actor político defiende con argumentos el actuar de los gobernantes con los cuales simpatiza, no por ello se debe descalificar permanentemente las acciones que realizan estos. Por supuesto que tampoco hay que dejar de señalar los errores, pero si darles la justa dimensión que tienen. ¿Usted qué opina?


* El autor es coordinador del Observatorio Global Mediático-UABC.
 

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