No te pierdas las últimas noticias

Suscríbete a las notificaciones y enterate de todo

Columnas

Baja California y sus maestros II

Las aportaciones fundamentales de los maestros bajacalifornianos, tanto en las etapas de Partido Norte, Distrito Norte y Territorio Norte, como en el periodo del estado libre y soberano de Baja California, pueden ser sintetizada en varios aspectos: han sido los guías de sus respectivas comunidades (ranchos, pueblos, urbes, barrios)

Por Gabriel Trujillo

Las aportaciones fundamentales de los maestros bajacalifornianos, tanto en las etapas de Partido Norte, Distrito Norte y Territorio Norte, como en el periodo del estado libre y soberano de Baja California, pueden ser sintetizada en varios aspectos: han sido los guías de sus respectivas comunidades (ranchos, pueblos, urbes, barrios), las voces defensoras de su sociedad en los temas esenciales para su desarrollo y su progreso, los intelectuales que han pensado la ética y la filosofía de su entorno y de su tiempo con claridosa lucidez y apasionada retórica, los promotores de la educación como herramienta de evolución cultural, económica y social, los periodistas que han dado voz y rumbo a las políticas de nuestra nación en lo regional, en lo estatal, en lo local.

En el transcurso de nuestra historia, hay obras que  apenas los mencionan o que sólo hablan de unos cuantos de ellos, pero estos pocos representan a la vasta familia educadora bajacaliforniana que, conformada por profesores de todos los rumbos de México y del mundo, crearon la hazaña educativa de nuestra entidad. Pensemos sólo en Manuel Clemente Rojo, quien dio pie a la educación entre nosotros, era un inmigrante venido de Perú, pero cuya labor como maestro y promotor de la cultura, la ciencia y las artes es hoy el corazón histórico de nuestra educación. Reconozcámoslo como un hecho prodigioso el que esta tierra haya concitado los esfuerzos de tantos maestros, nativos y foráneos, que pensaron que valía la pena implantar aquí la semilla prodigiosa de la educación, que era un trabajo fundamental abrir los horizontes de la mente y la conciencia de sus habitantes fronterizos para que estos fueran los herederos de sus enseñanzas.

O como la profesora Carmen Moreno Corral, quien llega a Mexicali en 1930. El gobernador Agustín Olachea le encarga la creación del primer jardín de niños del Territorio Norte de la Baja California, ubicado en Mexicali y al que se le da el nombre de Federico Froebel. Más tarde funda el primer jardín de niños en Tijuana: el María Montessori, con lo que es pionera de la educación preescolar en Baja California.

O como el profesor Manuel Quiroz Martínez, quien por invitación del general Abelardo L. Rodríguez viene al Distrito Norte de la Baja California. En 1927 crea la escuela normal preparatoria de Mexicali, la primera en toda la entidad y de la que es su primer director. Colabora con la Memoria administrativa 1924-1927 (1928) del gobierno rodriguista y es autor de La educación pública en el Distrito Norte de la Baja California (1928). Para 1933 es director general de educación pública en el ya entonces Territorio Norte de la Baja California.

O como el profesor César Rolón Álvarez, quien en 1937, a la edad de 15 años, llega al Territorio Norte de Baja California, incorporándose al servicio educativo en una escuela de Estación Cuevas -hoy Ciudad Morelos- del Valle de Mexicali. En enero de 1938, se muda a Ensenada para hacerse cargo de la dirección de una escuela de nueva creación. Al iniciar el ciclo escolar 1938-1939 se hizo cargo de la Escuela Eliseo Schieroni, del poblado Real del Castillo. Al inicio del año escolar 1940-1941, es nombrado maestro de la Escuela 20 de Noviembre, ya en Tijuana. Después pasa a la escuela José María Larroque de la colonia Morelos, donde permanece hasta 1946. A partir de septiembre de 1946, forma parte del personal de la Escuela Primaria Miguel F. Martínez y luego funda la Escuela Secundaria y Preparatoria Benito Juárez.

O como la profesora Mercedes Carrillo, quien nace en Villa Unión, Sinaloa, en 1885. Llega a Mexicali en 1903 y habilita una escuela debajo de un mezquite, siendo ése el primer salón de clases que hubo en esta población. Se le considera la primera maestra de primaria en abrir una escuela en Mexicali en la misma tienda de su padre, que se dedicaba a vender gaseosas. En su primera clase asistieron seis alumnos y ninguno pagó por recibir su fértil enseñanza. Para la maestra Carrillo lo que importaba es que esos pequeños aprendieran a defenderse mejor en el mundo con número y letras, con la historia de su país, con el amor a su patria.

Maestros venidos de todas partes del mundo y de México. Maestros que se consagraron a educar a nosotros, los bajacalifornianos. Maestros que cumplieron con su deber para que nuestra entidad creciera en ciencia y tecnología, en humanidades y artes. ¿Qué más héroes necesitamos?

*- El autor es escritor, miembro de la Academia Mexicana de la Lengua.

Comentarios