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Columnas TECLEADO

Tecleado

Por Cosme Collignon

Gipzel Dailyn Las historias de niños con problemas físicos por enfermedades, malformaciones o accidentes siempre conmueven, pero muchos de estos niños especiales sufren porque viven en condiciones de pobreza y sus familiares no pueden, aunque quieran, darles una mejor condición de vida. En mi trayectoria como periodista he tenido la oportunidad de conocer muchos casos y a través de notas o reportajes estos pequeños han recibido la ayuda de la gente para salir adelante en la vida. Cuando conoces a un niño o una niña en situaciones de fragilidad por su condición, lo primero que me viene a la mente es cómo ayudarlo. Hoy quiero contar la historia de una pequeña de Mexicali, se llama Gipzel Dailyn, tiene 8 años de edad y muestra una hermosa sonrisa. La culpable de conocer esta historia es una reportera compañera de Canal 66 de Mexicali, se llama Mayté López y mostró en la pantalla el caso de Gipzel, quien vive con su abuela paterna, María del Socorro. Esta historia empieza cuando Gipzel tenía 3 meses de nacida, vivía con su mamá y papá, pero un día la casa donde habitaban se incendió y la pequeña estaba en el interior, en medio del fuego fue rescatada por uno de los vecinos. “El vecino cuando oyó el llanto y vio la lumbre quebró el vidrio y la sacó, si no puje así se quema”, explicó la abuela. A pesar lo los esfuerzos de médicos tanto en el Hospital General de Mexicali como en la fundación Interface en Sacramento, no pudieron salvarle una de sus manos que perdió en el incendio ni borrar las cicatrices en cabeza y brazos, por ejemplo. Gipzel, de tierna mirada, pedía ante la cámara ayuda para poder ir a la escuela y alimento para ella y su abuela, quien además se hizo cargo de Gipzel meses después del accidente porque la madre la abandonó por irse con otra pareja y el padre se la entregó a su madre, María del Socorro. Leía en LA CRÓNICA en un reporte sobre Gipzel de Andrea Jiménez que la abuela afirmaba que su nieta era feliz: “Ella es feliz, si no tiene pelo o no tiene manita para ella es lo mismo, ella es bien inteligente”. Al publicarse esta serie de reportajes sobre Gipzel empezó a fluir la ayuda de la gente, después, más por vergüenza que otra cosa fueron las autoridades las que acudieron. Médicos fueron a buscarla, le ofrecieron ayuda, un dentista dijo que él se encargaría de todos los tratamientos odontológicos que requiriera sin costo alguno. Otros médicos están viendo la posibilidad de una visa humanitaria y acudir con los Shriners. Tiene ilusiones de ir a la escuela como cualquier niño, pero el sector educativo le impidió a la abuela inscribirla en el kinder y la directora le dijo que hiciera como le hiciera no la aceptaría. Ahora, tras la actuación de reporteros el Sistema Educativo hizo lo que debía haber hecho antes y ya está inscrita en una escuela. Felicidades Gipzel y gracias a todos las reporteras y reporteros que dieron a conocer esto. * El autor es periodista independiente.

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