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Columnas TECLEADO

Tecleado

Por Cosme Collignon

Delia Isabel ¿Qué está pasando? Es la pregunta que me hago a diario al leer y escuchar las noticias de asesinatos de hombres y mujeres en Baja California; las muertes en nuestro país, la desaparición de personas por grupos criminales; la muerte de inocentes en manos de tipos desalmados. ¿Y las policías qué están haciendo? Muy poco. En Mexicali se descubrió el cuerpo de una mujer desmembrado, el puro tronco; la escena de horror fue descubierta por un perro de la Procuraduría, Iker, los agentes ministeriales encontraron en esa casa abandonada, además del torso, las extremidades inferiores, las piernas, estaban en bolsas de plástico. De inmediato descubrieron que se trataba de los restos de una mujer. La víctima no podía ser reconocida porque le faltaban los brazos y la cabeza. Pronto se empezó a difundir por redes sociales que se trataba de Delia Isabel Verdugo Machado, de 32 años, que había desaparecido desde el 26 de enero pasado. Incluso los familiares acudieron al Semefo, donde se les tomaron muestras de sangre para comparar el ADN con los de la mujer asesinada. Todo ocurrió esta semana, por supuesto que se movió la Procuraduría, en este caso, dándole prioridad a la “carpeta de investigación”. Se buscaba al criminal o sospechoso de homicidio, ya se tenían datos pero no se divulgaban. El pasado miércoles detienen como sospechoso del homicidio de Delia Isabel a Carlos “N”, de 22 años de edad, ya que en su domicilio se encontró en el refrigerador la cabeza de la víctima; aún no encuentran los brazos. La noticia de la detención e identificación de Delia Isabel corrió más rápido en redes sociales que en los medios de comunicación tradicionales. Grupos civiles piden que se catalogue como feminicidio por las características del crimen, y así se empieza a manejar. Con qué saña atacó el presunto homicida a la joven, según confirmó el coordinador del Semefo, César Raúl González Vaca al revelar las causas de su muerte. El presunto homicida, Carlos Javier, es originario de la Ciudad de México, antes el Distrito Federal, trabajaba en Telvista de Mexicali y al parecer ahí trabaja su novia. Al parecer era un ser “normal”, no un sicópata. ¿En qué momento se convirtió en criminal?, ¿estaría bajo los efectos de alguna droga?, ¿qué lo motivó, además de matarla, a desmembrarla? Son preguntas que se tendrán que responder con el tiempo. La sociedad está en proceso de descomposición, en lo que va del año más de 200 homicidios violentos se registran en Tijuana, siguen los homicidios al Sur de Ensenada, Mexicali no se queda atrás. ¿Dónde están los valores? Los hemos perdido. Mientras, el gobierno de Baja California, en particular la Procuraduría, tiene cientos de casos sin resolver, y tal vez muchos de ellos queden así, sin detener al culpable, más las malas prácticas de los ministeriales que provocan que jueces y juezas dejen en libertad a delincuentes. El caso de Delia Isabel debe dejar huella, debe seguir doliendo a la sociedad, a los padres de familia para saber qué valores les estamos inculcando a nuestros hijos. ¿Y las policías? No llegaron a tiempo cuando se denunciaron gritos de auxilio, tal vez se hubiera salvado. * El autor es periodista independiente.

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