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Columnas PERCEPCIÓN POLÍTICA

Percepción política

Por Gustavo Macalpin

Los vicegobernadores de AMLO Andrés Manuel López Obrador todavía no es presidente de la República; ni siquiera es presidente electo, ya que aún no recibe su constancia de mayoría por parte de la autoridad electoral, pero ya tiene acaparada toda la escena política. En gran medida, entiendo esto debe ser bajo acuerdo con el todavía mandatario nacional Enrique Peña Nieto. Pareciera el gobierno peñanietista está conforme con que Andrés Manuel tenga todos los reflectores, mientras ellos terminan de juntar sus cosas y salen por la puerta de atrás. Sin embargo, independientemente de esa posible complacencia del actual Gobierno Federal, las polémicas iniciativas anunciadas por López Obrador, que impulsará una vez sentado en la silla presidencial, han causado revuelo mediático por sí solas. Como parte de su “plan de austeridad republicana”, el futuro presidente de México propone eliminar las delegaciones federales en cada entidad del país, bajo la lógica de ahorrar una buena cantidad de dinero, tener mayor control sobre los gobernadores y no permitir se repita la historia de Javier Duarte, Cesar Duarte, Roberto Borge y un largo etcétera. Al suprimir las delegaciones federales, López Obrador propone crear la figura de los “coordinadores estatales” quienes, en cada entidad federativa, tendrán el control absoluto de los recursos y programas federales. “¿A quién van a pedir audiencia los políticos locales, los empresarios, los medios de comunicación, el obispo o cardenal, el rector de la universidad o el abogado más distinguido de la comarca? ¿Querrán entrevistarse con el gobernador, sin recursos ni accesos en México, o con el representante personal de López Obrador en Chilpancingo o Culiacán?”, escribió Jorge Castañeda en el periódico El Financiero. Los críticos a dicha propuesta dicen el riesgo es latente. El futuro presidente podría estar buscando centralizar el poder, teniendo control no únicamente del Congreso de la Unión, sino también de las entidades federativas. El debate es el siguiente: La creación de los coordinadores estatales, ¿es una medida administrativa para generar ahorro y un uso eficiente de los recursos? O bien, ¿es una medida política para que López Obrador y Morena continúen incrementando su poder? “Y por más que su función fuera administrativa y no política, en la realidad todos los coordinadores serán gobernadores en potencia o futuros candidatos a las gubernaturas de Morena, y no van a depender ni a reportar a Gobernación, ni a Hacienda, sino directamente al presidente”, escribió Salvador García Soto en el periódico El Universal. A mi entender la respuesta es bastante clara. Andrés Manuel busca mayor control administrativo, generar ahorro, construir un gobierno austero y eficiente. Pero, al mismo tiempo, López Obrador mueve sus fichas en el tablero político para garantizar que Morena obtenga triunfos electorales en los comicios de los próximos años. Hemos navegado por diferentes esquemas y pareciera que ninguno funciona, tuvimos presidentes superpoderosos, tuvimos presidentes limitados ante el poderío de los gobernadores, tendremos nuevamente un presidente con poder absoluto. En México, todo cambia para que todo siga igual. El autor es abogado y conductor de televisión.

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