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Columnas Palabra por palabra

Palabra por palabra

Por Miguel Ángel Lino

Cataratas Eso de ser modelo 1950 tiene sus bemoles. Mire, conforme al INEGI, 7 de cada 10 personas de 60 años y más, en 2016 presentaban limitaciones visuales, lo cual es tan lógico como natural. Pero, lo que a todas luces se ve muy mal es que cuatro de cada diez padezcan distintos grados de discapacidad visual. Se lo cuento porque hasta hace una semana yo estaba dentro de ese peliagudo segundo segmento estadístico. Lo bueno es que hallé una puerta de emergencia y me salí del grupo. Por lo tanto, públicamente pido me borren de tan delicada lista. Así fue: Hace ocho días me operaron el ojo derecho y el izquierdo, el viernes pasado. Tanto las cirugías como la posterior recuperación de ambos oclayos van viento en popa. ¡Adiós cataratas, no las quiero volver a ver en mi vida! Ahora y como dicen los chavos, entre como veía antes y como miro ahora: ¡Nada que ver! O, más de acuerdo con mi principal afición: ¡Mucho que leer! Como usted sabe, las cataratas ocasionan la pérdida en la transparencia del lente natural interno de ojo llamado cristalino. El lente externo es la córnea. Bueno pues las cataratas provocan una gradual disminución en la agudeza visual que no puede ser corregida utilizando gafas. Nunca hay que confiarse porque las cataratas son en nuestro país la primera causa de ceguera irreversible. Y aquí sí: “Ojos que no ven, corazón que lo siente (en el alma)”. Con la cirugía se sustituye el cristalino por un lente intraocular y ¡A ver se ha dicho!, claro con las debidas precauciones e indicaciones del oftalmólogo. LA PALABRA DE HOY. – CATARATAS La palabra griega 'katarátēs' se forma de las raíces ''kata que significa “hacia abajo” y 'arassein' que equivale a golpear. Por lo tanto, la palabra en español cataratas etimológicamente significa “golpear hacia abajo”. En la naturaleza es una cascada, como las Cataratas del Niágara o las de Iguazú; pero como enfermedad ocular es la opacidad del cristalino que impide el paso de los rayos luminosos, provocando una enfermedad que puede provocar la ceguera. DE MI LIBRERO: ENSAYO SOBRE LA CEGUERA. Del famoso escritor portugués, José Saramago, en 1995 se publicó el inquietante “Ensayo sobre la ceguera”, aguda mirada a los tiempos sombríos que vivía el hombre a finales del siglo XX. En palabras del propio autor: “Es una novela que plasma, critica y desenmascara a una sociedad podrida y desencajada”… El argumento inicia con un hombre que se detiene frente a un semáforo en rojo y súbitamente queda ciego. Esta obra plantea la siguiente tesis: “Es la responsabilidad de tener ojos cuando otros los perdieron”. Novela psicología con un narrador omnisciente (conocimiento de todo, atributo exclusivo de Dios) que narra el profundo egoísmo de hombres y mujeres que luchan por la supremacía unos y la supervivencia otros, en donde el concepto ceguera es una metáfora que trasciende el significado de la enfermedad física. Saramago, ganador del Premio Nobel de Literatura en 1998, no dice en su obra: “ …estamos ciegos, ciegos que ven y que, viendo, no ven”. * El autor es profesor de Redacción Creativa en Cetys Universidad.

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