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Columnas La verdad sea dicha

La Verdad Sea Dicha

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Obras públicas, entre necesidades y críticas Mexicali de repente se volvió un cuello de botella en algunas de sus arterias fundamentales, sobre todo Anáhuac, Héctor Terán Terán, carretera a San Felipe y Novena, por mencionar algunas vialidades que han visto alterados sus tránsitos en los últimos cuatro meses. Los factores que determinan este tipo de problemáticas son varios de acuerdo a la información proporcionada: la falta de recursos federales que lleguen a tiempo para llevar a cabo las obras o la aparición de conflictos técnicos enterrados, como son tuberías de agua. Hasta ahí se puede concebir una justificación, pese al estrangulamiento que generan e incluso las pérdidas económicas que para algunos sectores puede representar hasta un 90 por ciento en la disminución de las ventas. Automovilistas y comerciantes resienten la problemática por las obras simultáneas que se llevan a cabo en los diferentes puntos antes descritos. Hay falta de recurso federal y, más aun, entendemos que si se tratan de hacer las obras más ágiles también se generaría un gasto extra en el rubro estatal, esto para poner rutas alternas más viables o para que los empleados trabajen de madrugada. Pero también es cierto que ha faltado comunicar de manera precisa la realización de este tipo de construcciones a quienes podrían ser afectados. Algo que pareciera simple, hasta cierto punto, genera molestia, desasosiego y hasta falta de credibilidad en un gobierno que podría hacer mejor las cosas, con calidad y socialización, pero que en este momento y en ese tema se ve ausente. El denominador común que recogimos entre los comerciantes aledaños a las áreas donde se realizan las obras fue: me avisaron de que cerrarían totalmente las calles, el mismo día en las que iniciaron los trabajos. Sí, el mismo día les dijeron “usted disculpe las molestias que le generaremos, pero debemos cerrar estas vialidades un mes y medio”, tiempo que, por supuesto, se ha extendido. Todos, sin excepción, pedían que cuando menos les hubieran informado una semana antes para tomar las debidas precauciones. Ni siquiera pedimos que se someta a consulta popular en dónde y hasta si son necesarias en estos momentos dichas construcciones, sino algo elemental, como es la información de su realización. Por qué tenemos que acostumbrarnos a que no se nos tome en cuenta en este tipo de información, que tanto puede afectar a diversos sectores poblacionales. Es evidente que hay una desvinculación entre las necesidades de la población y las acciones de gobierno que, cuando menos en el discurso, se supone que van encaminadas al mejoramiento de las vialidades y la comunicación. Estas construcciones están generando molestia, pero sobre todo pérdidas económicas, por lo que urge mayor aplicación por parte de la autoridad encarga de dar un mejor servicio. La verdad sea dicha. *La autora es directora del portal MF Noticias Mexicali.

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