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Crónicas electorales: Fórmulas, datos y bemoles En algún lugar de la convicción, se ponderan las virtudes y se cuantifica la consistencia de todas las posibilidades para forjar cada uno de los eslabones de una cadena que resistirá las inclemencias de la contienda… En los primeros días de diciembre rindieron protesta los consejer@s ciudadan@s en los 300 distritos electorales del INE; la designación de los consejer@s distritales es una de las atribuciones de los ciudadan@s que integran los consejos del Instituto en cada estado de la República quienes fueron designad@s por el Consejo General. Estos son los primeros eslabones de la secuencia que culminará en la jornada electoral cuando l@s ciudadan@s, como integrantes de las mesas de casilla, recibirán y contarán los votos. La fortaleza de esta cadena reside en la ciudadanía, como convicción y atributo. Atendiendo a mi leal saber y entender, la designación de l@s consejer@s ciudadan@s en los 8 distritos del INE en Baja California es el resultado de una ponderación exhaustiva y compleja porque en esta figura convergen virtudes que son imprescindibles para el funcionamiento del engranaje electoral e intervienen las convicciones que sustentan la confianza en todo el proceso. Entre las atribuciones de l@s consejer@s distritales está la determinación del número y la ubicación de las casillas, así como la integración de los ciudadanos que serán funcionarios de casilla. Para configurar cada uno de los consejos distritales debe aplicarse una fórmula que pondera datos incuantificables pero contundentes como el prestigio (público y profesional), el compromiso democrático y el activismo social; debe cumplirse con la paridad de género y la pluralidad cultural. Para lograrlo, se descifran todos los datos significativos, evitando los extremos, y se multiplican por el grado de dificultad para que el resultado sea igual o mayor al índice de libertad e independencia de criterio. Y mientras se ponderan los factores de la fórmula deben observarse todos los bemoles del honor implícitos en la figura del consejer@ ciudadan@: la responsabilidad de anteponer la ética democrática a las expectativas personales para someterse al imperio de la ley como la única línea de acción cuyos márgenes no habrán de traspasarse; debe considerarse también que este encargo que exige tolerancia en cantidades industriales, que es una presencia constante que acompaña, vigila y verifica aplicando un raciocinio imparcial ante las ambigüedades o contradicciones que se susciten. Las funciones de l@s consejer@ ciudadan@ exceden los parámetros del empleo, quienes aspiran a este encargo, no buscan el sustento ni la remuneración. La presencia en el consejo requiere el desprendimiento de cualquier nexo con los contendientes y la negación absoluta a la parcialidad porque los consejos representan a la ciudadanía y asumen como propios los objetivos del órgano electoral, plenamente convencid@s de la consistencia de todos y cada uno de los eslabones de esta cadena que habrá de resistir las inclemencias de la contienda… Desde aquí, envío un abrazo a todos los consejer@s en los 32 estados y en los 300 distritos que, como ciudadan@s, representan todos los bemoles del honor. *La autora es Lic. en Contaduría por la UNAM. Con Maestría en Estudios Humanísticos, Especializada en Literatura en el Itesm.

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