No te pierdas las últimas noticias

Suscríbete a las notificaciones y enterate de todo

Columnas Malas noticias marinas

Ecoanálisis

Por Alberto Tapia

El derretimiento polar, en este caso de Groenlandia, está afectando la llamada Corriente del Atlántico, que intercambia aguas calientes que suben del Ecuador y se enfrían en el Atlántico Norte, fenómeno que mantiene el clima mediterráneo europeo. Esa agua regresa fría por debajo de la caliente que sube y ayuda a mantener el equilibrio de la temperatura de este océano. Esa circulación e intercambio de aguas, mantuvo una velocidad de la corriente estable por 13 mil años. Pero el calentamiento global que derrite aceleradamente los polos está alterando este equilibrio y la medición más reciente indica que desde la mitad del siglo pasado, la velocidad de la Corriente del Atlántico se ha reducido en un 15%, que es igual a 13 millones de metros cúbicos por segundo, equivalente a 15 ríos Amazonas juntos. Algunos meteorólogos asocian esta desaceleración a las olas de calor que azotan la costa Este estadounidense. Y como todo cambio trae consecuencias, la pesquería del bacalao se ha desplomado y la cultura mediterránea, con toda su vinicultura, está amenazada. Mientras en el Océano Pacífico Norte, la isla flotante y artificial de residuos plásticos provenientes de todas las naciones sigue creciendo, ya es visible desde la Estación Espacial. El plástico se desintegrará a nivel molecular y entrará a los organismos vivos causando mutaciones, degeneraciones e intoxicaciones de muchas especies marinas. Reciente evidencia de esta contaminación es la ocurrida a fines de marzo en Indonesia, en donde una ballena de esperma o cachalote joven, de 10 metros y 7 toneladas, se varó. La necropsia encontró 29 kilos de plásticos en su sistema digestivo que le ocasionó una peritonitis. Para los animales, la presencia del plástico es tan súbita, que todavía no han reaccionado ante ella y caen engañados de que se trata de alimento. Por ejemplo, los delfines engullen las bolsas de plástico creyendo que son medusas, uno de sus alimentos favoritos. Las noticias anteriores provienen del diario The Washington Post. Pero en ¿nuestro? “marecito cortesito” también tenemos malas noticias marinas. En lo que va del mes de abril se siguen encontrando redes sumergidas cargadas de totoabas. Ni los federales ni los ambientalistas extranjeros pueden detener este delito ambiental. Y para colmo de males, la mafia que controla la pesca ilegal de la totoaba ya se atrevió a disparar contra los ambientalistas extranjeros que sacaban a una de sus redes clandestinas sumergidas. Ese atrevimiento podría marcar el inicio de otro frente de violencia en México, como el de la tala clandestina, narcotráfico, tráfico de personas, huachicol, etc. La impunidad rampante invita a la ilegalidad. En cuanto a la sufrida vaquita marina de la que se guarda secreto oficial sobre su futuro, pues se encontró otra muerta con huellas de red en su cuerpo. Parece ser que el número mágico para esta especie será el 30, pues desde que se supo que esa era toda su población, no se ha vuelto hablar de ella y nadie quiere llevar su mortal cuenta regresiva hacia la extinción. El autor es investigador ambiental independiente.

Comentarios