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CONCIENCIA CIUDADANA La cultura de lo absurdo Vivimos en un mundo en donde no solo se ha perdido el sentido común y la lógica, sino que se ha llegado a apoyar la cultura de lo absurdo. Primero se inició con los transgénero, hombres que se identificaban como mujeres y mujeres que se identificaban como hombres, personas que dicen ser del género opuesto al que nacieron, y sienten que están atrapados en el cuerpo incorrecto. Esto fue aceptado por la sociedad. Luego siguieron los transraciales: Rachel Dolezal es una mujer blanca que pretendía ser negra e incluso dirigía una capilla hasta que fue expulsada. Ella asegura ser negra porque se siente negra, atrapada en el cuerpo de una mujer blanca, dice ser transracial. Esto también fue aceptado por la sociedad. Después de los transgéneros, y transraciales, llegaron los transable, ¡toda una locura! ¿Quiénes son ellos? Personas que nacen físicamente sanas pero que sienten que debieron nacer con cierta discapacidad. Un hombre se cortó un brazo porque se sentía como un amputado. Una mujer se echó un químico en los ojos porque se sentía ciega. También esto llegó a aceptarse. Transgénero, transracial, transable. Y no es todo: En Canadá un hombre de 56 años, casado y con hijos, un día se sintió niña de 5 años. Habló con su familia y fue llevado a un lugar propio de niños viables para ser adoptados por matrimonios. Lo más absurdo es que este hombre “niña” fue adoptado por una pareja que tenía una niña de la misma edad, que anhelaba tener una hermanita con quien jugar. La foto del viejo peinado con colitas y moños, sentado jugando a la casita dio vueltas en las redes sociales. Otro adulto también posteó una solicitud para que una niñera fuera a cuidarlo porque él se identificaba, y se sentía como un bebé, alegando: "¡Estas son cosas que no se explican sino que se sienten!". ¿ Ridículo? Quizá, pero ¿quién puede decir algo si así es como nos sentimos? Si un hombre puede ser como una mujer solo porque se siente mujer, si una persona blanca puede ser una negra solo porque se siente negra, si alguien sano, se puede infligir daño, solo porque siente que debió nacer discapacitado, y un adulto puede ser una niña o un bebé porque así lo siente, ¿dónde termina esto? ¿Puede un niño ser adulto porque se siente grande? ¿Puede un adolescente comprar alcohol porque se siente e identifica como mayor de 21 años? ¿Puede un hombre adulto estar en una clase de kínder porque se identifica como una niña de 5 años? Si no puede ¿por qué no? Cuando se niega la realidad y la objetividad como en los transgéneros, los tranraciales, los transables, los transespecies, los transedad y todos los “trans” que se han inventado, estamos obteniendo y viviendo una cultura de lo absurdo. Y aunque usted no lo crea, estas locuras, son una realidad en países de Europa, Canadá y Estados Unidos, donde la ideología de género ha matado, la realidad, el sentido común y la lógica. ¿Cómo enfrentar éstos absurdos? ¿Estamos preparados para ello? *La autora es orientadora familiar.

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