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Columnas El PRI: una derrota múltiple

Columna Huésped

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Por: Jorge Islas Es probable que el 1 de julio sea recordado también, como la fecha en la que el PRI inició su gran debacle política hacia el futuro, el día en que empezó a convertirse en una oposición muy marginal dentro del espectro electoral mexicano. Tal como sucedió con los antiguos partidos de estado del bloque socialista después de la caída del muro de Berlín, en la que quedaron con márgenes no mayores al 15% de apoyo electoral. Muchos de estos partidos desaparecieron posteriormente, quedando únicamente sus documentos y fotografías como una especie de suvenir turístico para fortuna de algunos marxistas nostálgicos del pasado. Ciertamente no estamos ante el mismo escenario de 1989 en Europa del Este, pero a diferencia de la elección del año 2000, fecha en la que perdió por primera ocasión la Presidencia de la República, ahora el PRI no contará con el apoyo de la mayoría de los gobernadores, ni de los congresos locales, ni de las autoridades municipales, menos aún, de la cámara de diputados y senadores y obviamente del nuevo gobierno federal. Y también importante mencionar, que no es lo mismo Fox que AMLO, políticamente hablando. El detalle más importante en la nueva configuración, es que no tendrá mucha incidencia en la asignación del presupuesto y con la creación de la nueva figura en la que habrá un súper delegado del gobierno federal en cada entidad, presumiblemente los gobernadores tendrán por primera ocasión un contrapeso real que bien puede dejar su futura función de gobierno, únicamente con carácter protocolario. Para las fotos y cortones de listón. Si a esto sumamos la reducción sensible que tendrá en sus prerrogativas como consecuencia de la baja votación que obtuvo, así como la nueva ley que promueve Morena, para reducir hasta el 50% el financiamiento a los partidos políticos, se prevé entonces un escenario muy complicado, por no decir casi imposible de superar, a fin de regresar a ser un partido altamente competitivo. Una opción política seria, que pueda ser alternativa de gobierno en el futuro. La derrota del 1 de Julio fue múltiple y será dosificada en distintos tiempos. Por lo pronto lo obvio, pagar deudas, trabajar con presupuestos limitados, dejar de tener representación, influencia en las grandes decisiones de gobierno, y, en el corto plazo, integrar una nueva dirigencia, para tratar de reinventarse ideológica y políticamente. Me pregunto con quienes impulsarán su nueva agenda de trabajo y si tienen alguna idea de los temas que deben de integrar en su nueva plataforma ¿Con los mismos personajes que fracasaron en el gobierno que está por terminar? La segunda derrota del PRI, bien podría venir cuando muchas de sus reformas sean revertidas. Su legado, quedará enmendado en el mejor de los casos. En algunos otros, probablemente sean derogados con la fuerza de una mayoría que fue altamente apoyada en la elección pasada. Me preguntó qué y cómo van a defender un proyecto de gobierno que en la percepción social es altamente rechazado, tanto en encuestas de popularidad como en votos de castigo. Ante estos escenarios, también veo factible que muchos de sus militantes migren a otras opciones políticas, sea por pragmatismo, conveniencia o convicción. La carrera de un político que vive de la política o para la política, no puede esperar mucho en la sombra y los ejemplos están a la vista de todos. Trapecistas que pasan de un partido a otro sin recato alguno ni pena, es una práctica común de nuestra democracia. Lamentable, pero cierto. Sea cual fuere el futuro del PRI, México necesita de partidos de oposición fuertes que puedan ser contrapeso y alternativa para una sociedad plural y diversa, qué, por medio del voto, puede premiar el buen gobierno, y, claramente castigar el abuso, los privilegios y arbitrariedades, que justifican a la corrupción, la impunidad, la desigualdad y la injusticia como una forma de vida, para beneficio de unos cuantos. Twitter: @Jorge_IslasLo *- El autor es académico en la UNAM.

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