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Boeing llenó un avión con 9 toneladas de papas para estudiar cómo los pasajeros afectan el wifi a bordo y redujo de más de dos semanas a solo 10 horas el tiempo necesario para realizar pruebas de conexión

El experimento permitió analizar cómo los cuerpos humanos absorben y reflejan las señales inalámbricas, lo que puede generar diferencias de cobertura según el asiento y la distribución de los pasajeros.

Boeing llenó un avión con 9 toneladas de papas para estudiar cómo los pasajeros afectan el wifi a bordo y redujo de más de dos semanas a solo 10 horas el tiempo necesario para realizar pruebas de conexión

En 2012, Boeing sustituyó a los pasajeros de un avión por cerca de 9 toneladas de papas para resolver un problema relacionado con la conectividad wifi durante los vuelos.

El experimento permitió reproducir las condiciones de una cabina ocupada sin depender de decenas de voluntarios y reducir de más de dos semanas a solo 10 horas el tiempo necesario para realizar determinadas pruebas de conexión inalámbrica.

De acuerdo con un comunicado publicado por Boeing el 19 de diciembre de 2012, el método ayudó a sus ingenieros a estudiar cómo se distribuían las señales dentro de una aeronave y a identificar las zonas donde la cobertura podía presentar deficiencias.

La solución aprovechó una característica física de las papas: su contenido de agua, que les permite interactuar con las ondas electromagnéticas de una manera comparable, para este propósito, a la del cuerpo humano.

¿Por qué los pasajeros afectan la señal wifi de un avión?

Aunque una conexión inalámbrica puede parecer un sistema sencillo, su funcionamiento dentro de una aeronave depende de varios factores.

Los cuerpos humanos absorben y reflejan las ondas electromagnéticas, por lo que la cantidad de pasajeros y su distribución en la cabina pueden modificar la propagación de las señales.

Esto significa que la cobertura no necesariamente es igual en todos los asientos. Algunas zonas pueden recibir una señal más intensa, mientras que otras presentan dificultades para mantener una conexión estable.

El ingeniero Dennis Lewis explicó a la revista WIRED que incluso el movimiento de los carritos de servicio puede alterar la distribución de las señales. Por ello, reproducir las condiciones reales de una cabina ocupada era fundamental para evaluar el funcionamiento de los sistemas inalámbricos.

¿Por qué Boeing eligió papas en lugar de personas?

Para estudiar la conectividad, los ingenieros necesitaban realizar mediciones durante periodos prolongados con una distribución de cuerpos similar a la que encontrarían en un vuelo comercial.

Sin embargo, mantener a decenas de voluntarios sentados durante horas implicaba organizar su participación, disponer de una aeronave y repetir los ensayos cada vez que fuera necesario.

La alternativa surgió al buscar un material con propiedades físicas capaces de imitar la interacción del cuerpo humano con las señales inalámbricas. Las papas, compuestas en gran parte por agua, resultaron adecuadas para ese propósito, gracias a sus propiedades dieléctricas, que determinan cómo responde un material ante un campo eléctrico.

Así, los ingenieros encontraron una forma de representar la presencia de los pasajeros sin tener que recurrir a personas durante todas las pruebas.

Nueve toneladas de papas para simular una cabina llena

Boeing llevó el experimento a la práctica con un avión retirado del servicio, cuyos asientos fueron ocupados por sacos de papas.

En total, se utilizaron 20 mil libras de papas, equivalentes a aproximadamente 9 mil 72 kilogramos. La cantidad permitió distribuir el material por la cabina y realizar mediciones sobre el comportamiento de las señales en distintas zonas de la aeronave.

A diferencia de un grupo de voluntarios, las papas no necesitaban descansar ni cambiar de posición. Esto facilitó que los especialistas repitieran las mediciones bajo condiciones controladas y analizaran los resultados sin las variaciones provocadas por el movimiento de los pasajeros.

El proyecto recibió el nombre de SPUDS, siglas en inglés de Synthetic Personnel Using Dielectric Substitution, una expresión que puede traducirse como personal sintético mediante sustitución dieléctrica. El nombre también hacía referencia a spud, una palabra coloquial en inglés para las papas.

De más de dos semanas a solo 10 horas de pruebas

El principal resultado del experimento fue la reducción del tiempo necesario para realizar determinadas evaluaciones de conectividad.

Según informó Boeing en diciembre de 2012, el procedimiento permitió reducir las pruebas de más de dos semanas a aproximadamente 10 horas. La compañía pudo utilizar las mediciones para estudiar la intensidad y propagación de las señales inalámbricas e identificar puntos con cobertura deficiente.

Los resultados obtenidos con las papas también se contrastaron con mediciones realizadas con personas reales para comprobar la fiabilidad del método.

Este proceso formaba parte de un trabajo de ingeniería que combinaba instrumentos especializados y análisis estadísticos.

El objetivo era ajustar los sistemas de conectividad para conseguir una distribución más uniforme de la señal, sin descuidar los requisitos de seguridad relacionados con posibles interferencias en los equipos electrónicos esenciales de la aeronave.

¿Las papas hicieron posible el wifi en los aviones?

El experimento no significó que Boeing hubiera inventado el wifi a bordo ni que las papas, por sí solas, solucionaran todos los problemas de conectividad.

Su aportación consistió en mejorar la forma de probar y evaluar las señales inalámbricas dentro de una cabina ocupada.

Al utilizar un material que reproducía parte del comportamiento electromagnético de los pasajeros, los ingenieros pudieron realizar ensayos más rápidos y repetibles, sin depender continuamente de voluntarios.

La prueba también mostró cómo una solución poco convencional puede ayudar a estudiar un problema tecnológico complejo.

En este caso, nueve toneladas de papas permitieron reducir semanas de trabajo a unas cuantas horas, al facilitar las mediciones necesarias para analizar la cobertura wifi dentro de un avión.

La anécdota quedó como un ejemplo de la ingeniería aplicada a la aviación: para estudiar cómo se comporta una señal cuando una aeronave está llena de pasajeros, Boeing encontró una alternativa tan práctica como inesperada.

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