En 2021 comenzaron a liberar en España al pigargo europeo, un águila de casi 3 metros de envergadura, pero cinco años después su regreso ya tiene cuatro crías y una polémica científica que enfrenta a conservacionistas
El proyecto de GREFA comenzó con ejemplares procedentes de Noruega para recuperar en España a una especie considerada extinguida como reproductora; desde entonces ya nacieron cuatro polluelos, mientras persisten las discusiones sobre su presencia histórica y su relación con otras especies

En 2021, un grupo de pigargos europeos (Haliaeetus albicilla) procedentes de Noruega llegó a Asturias como parte de un proyecto destinado a recuperar en España una especie que había desaparecido como reproductora.
Cinco años después, el programa ya no depende únicamente de las aves trasladadas desde el norte de Europa: el pigargo ha comenzado a reproducirse en libertad en la península ibérica. En 2025 nació el primer ejemplar y durante 2026 se sumaron otros tres, de acuerdo con GREFA.
Según información de Infobae, el proyecto ha generado durante estos años una fuerte discusión entre organizaciones conservacionistas y especialistas. El punto de conflicto no se limita a la conveniencia de recuperar al ave, sino que abarca una pregunta más amplia: qué tan sólida era la evidencia de que el pigargo había sido una especie reproductora en España y qué consecuencias puede tener su regreso para otras especies.
La situación, además, cambió con una investigación científica publicada en agosto de 2026 en la revista Ibis. El estudio revisó restos subfósiles, documentos históricos y registros ornitológicos y concluyó que el pigargo europeo sí formó parte de la avifauna reproductora de la península ibérica, aunque ya era extremadamente raro durante el siglo XIX.
¿Por qué España decidió reintroducir esta águila?
El pigargo europeo fue incorporado en 2018 al Listado de especies extinguidas en todo el medio natural español, específicamente en la categoría correspondiente a la población reproductora. El registro oficial permite que especies desaparecidas de un territorio sean consideradas para programas de reintroducción bajo determinadas condiciones.
El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) explicó en 2021 que el proyecto contemplaba una primera fase experimental para comprobar cómo se adaptaban los ejemplares al entorno y cómo interactuaban con otras especies y con las actividades humanas.
Los primeros ejemplares fueron trasladados a Pimiango, en la costa oriental de Asturias, donde pasaron por un periodo de aclimatación antes de ser liberados con sistemas de seguimiento GPS. El plan inicial contemplaba continuar con liberaciones para intentar establecer una población reproductora.
GREFA, organización responsable del proyecto, señala que hasta ahora se han liberado 26 pigargos procedentes de Noruega. El programa se ha desarrollado durante más de cinco años con seguimiento de los ejemplares y medidas destinadas a reducir algunas de las amenazas presentes en el territorio.
Cuatro nacimientos cambiaron el rumbo del proyecto
Uno de los principales hitos ocurrió en mayo de 2025, cuando nació en libertad el primer pigargo europeo registrado en España en tiempos recientes.
El ejemplar, llamado Aquila, fue producto de dos aves reintroducidas, Pimiango y Mansolea. Aunque en el nido habían nacido dos polluelos, solamente uno sobrevivió y posteriormente abandonó el nido para comenzar su etapa de independencia.
En 2026 llegaron tres nacimientos más. Dos de los nuevos polluelos pertenecen a la misma pareja que tuvo a Aquila, mientras que el tercero corresponde a otra pareja.
Con ello, el proyecto suma cuatro pigargos nacidos en libertad desde su inicio, un dato que GREFA considera especialmente relevante porque demuestra que algunas de las aves liberadas no solo sobrevivieron en el territorio, sino que alcanzaron la reproducción.
El programa también ha registrado la formación de cinco parejas entre los ejemplares liberados. GREFA señala que dos de ellas corresponden a agrupaciones formadas por dos machos y una hembra.
La nueva evidencia sobre su pasado en la península
Durante buena parte del debate sobre el proyecto, uno de los principales cuestionamientos fue si existían pruebas suficientes para afirmar que el pigargo europeo había sido realmente una especie reproductora en España.
El propio registro del MITECO señalaba referencias históricas de reproducción, entre ellas dos nidos atribuidos al pigargo en Mallorca a finales del siglo XIX, además de restos fósiles encontrados en Ibiza y registros de ejemplares aislados en diferentes puntos de la península.
Algunas organizaciones y científicos habían considerado insuficiente esa evidencia para justificar la reintroducción.
Sin embargo, un estudio publicado el 11 de agosto de 2026 en Ibis revisó una cantidad mucho mayor de información histórica. El investigador Duncan J. Halley, del Instituto Noruego de Investigación de la Naturaleza, reunió datos arqueológicos, fuentes históricas y registros ornitológicos de los siglos XIX y XX.
La investigación identificó 103 registros definitivos y 37 probables de reproducción entre la década de 1840 y 1980 en el conjunto de la región analizada, además de evidencias que muestran una distribución histórica mucho más amplia de la especie.
El trabajo plantea que las poblaciones actuales no necesariamente representan toda la capacidad ecológica que tuvo una especie antes de sufrir reducciones provocadas por la actividad humana. En otras palabras, utilizar únicamente la distribución reciente puede llevar a subestimar los territorios que una especie ocupó históricamente.
Este resultado aporta un elemento nuevo a una discusión que durante años estuvo centrada precisamente en la falta de evidencias históricas suficientes.
El debate no termina con la reproducción
Que el pigargo haya comenzado a reproducirse en España no elimina automáticamente las dudas sobre el proyecto.
Uno de los cuestionamientos se relaciona con su posible interacción con otras especies de la fauna ibérica, especialmente aquellas que atraviesan problemas de conservación.
El pigargo es una rapaz de gran tamaño que se alimenta de peces, aves y mamíferos, además de aprovechar carroña. Por sus características, algunos grupos han advertido que puede convertirse en depredador o competidor de especies que ya enfrentan presiones ambientales.
Entre las especies señaladas se encuentra el cormorán moñudo, además del salmón atlántico, cuya población atraviesa un importante declive.
Los críticos del proyecto sostienen que introducir un gran depredador en un ecosistema donde existen especies vulnerables requiere evaluar cuidadosamente sus posibles efectos antes de ampliar su presencia.
GREFA mantiene una posición diferente. La organización sostiene que no se ha observado un impacto negativo atribuible a los pigargos reintroducidos sobre especies amenazadas y argumenta que la especie puede desempeñar funciones ecológicas como depredador generalista y carroñero.
El proyecto también enfrenta amenazas para los propios pigargos
La discusión sobre los posibles efectos del pigargo sobre otras especies convive con un problema distinto: las amenazas que enfrenta la propia población reintroducida.
GREFA informó en agosto de 2026 que habían transcurrido dos años desde la última muerte registrada dentro del proyecto. Hasta entonces, ocho pigargos habían muerto desde el comienzo de las liberaciones.
De esas ocho bajas, seis estuvieron relacionadas con electrocuciones, mientras que las restantes correspondieron a un caso de envenenamiento en Francia y otro de ahogamiento en una captación de agua.
Para reducir este riesgo, el proyecto ha participado en la corrección de más de 500 apoyos de tendidos eléctricos considerados peligrosos para las aves.
Esto convierte a la conservación del hábitat y la reducción de amenazas humanas en una parte fundamental del proyecto, más allá de liberar nuevos ejemplares.
¿El pigargo europeo está amenazado?
A escala mundial, la situación del pigargo es diferente a la de muchas especies sometidas a programas de reintroducción.
La especie tiene una distribución amplia por Europa y Asia y cuenta con poblaciones importantes, especialmente en países como Noruega y Rusia. Por ello, uno de los argumentos utilizados por los críticos del proyecto español ha sido que la especie no se encuentra globalmente en una situación que requiera aumentar su población mediante una reintroducción en España.
Sin embargo, el objetivo del programa no es recuperar al pigargo a escala mundial, sino restablecer una población reproductora en un territorio donde había desaparecido.
El MITECO considera al pigargo una especie extinguida como reproductora en España, una categoría distinta de afirmar que la especie esté globalmente amenazada.
Cinco años después, el proyecto entra en una nueva etapa
La historia del pigargo europeo en España ha cambiado de manera importante desde aquellas primeras liberaciones de 2021.
El proyecto comenzó con aves procedentes de Noruega y con la necesidad de comprobar si podían adaptarse al entorno cantábrico. Ahora existen parejas formadas en libertad, cuatro nacimientos registrados y una nueva generación que comienza a ocupar el territorio.
Al mismo tiempo, la investigación científica publicada en Ibis aporta nuevas evidencias que respaldan la existencia histórica de poblaciones reproductoras en la península ibérica, aunque todavía quedan cuestiones por estudiar sobre su antigua distribución y sobre la manera en que interactuará con los ecosistemas actuales.
Por eso, cinco años después del inicio del programa, la discusión ya no gira únicamente en torno a si el pigargo puede sobrevivir tras ser liberado. La especie ya se ha reproducido en libertad en España.
El desafío ahora consiste en determinar si esa nueva población puede consolidarse a largo plazo y cómo encajará en unos ecosistemas que, al igual que el propio pigargo, han cambiado durante el tiempo que permaneció ausente.
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