Cansado del peligro que conlleva cruzar ríos en Guatemala, un campesino de 70 años sin estudios técnicos construyó una canasta que conecta seis poblados y ha ayudado a más de 14 mil personas a atravesar de manera segura las crecientes
Hermelindo Arriola tardó cinco años en construir su invento. Relató que vio morir a familiares y vecinos arrastrados por el lodo.

En Guatemala, un campesino de 70 años de edad identificado como Hermelindo Arriola construyó con sus propias manos una canasta que conecta a seis poblados y que permite cruzar el río Taniluya sin poner en riesgo la vida.
De acuerdo con el reportaje del programa Primer Impacto, de Univision, este hombre solo estudió la primaria, es agricultor y hace trabajos de herrería, pero su ingenio lo llevó a diseñar una solución para un problema que las autoridades no atendieron.
El río Taniluya representa una amenaza constante para los habitantes de la región. Cuando crece, arrastra lodo, piedras y lajares del volcán de fuego. Los pobladores que intentan cruzarlo a pie o en moto quedan atrapados, sufren accidentes o pierden la vida. Ante esta situación, don Hermelindo decidió actuar.
¿Cómo funciona la canasta?
La canasta que diseñó don Hermelindo tiene un metro de ancho y dos metros de largo. Está sostenida por un cable de anclaje de 116 metros de longitud. El sistema incluye una polea y una pieza de seguridad que evita que la canasta caiga al río si el eje que sostiene la polea se rompe o se debilita.
El propio don Hermelindo explica el funcionamiento de esta pieza:
Esta pieza es insignificante, pero al ponerla sobre la polea, por si en un momento dado el eje que agarra la polea se rompiera o se debilitara, la canasta simplemente cae el cable aquí y ya no caminaría y evitamos el accidente”.
Para que el cable gire, don Hermelindo usa aros de moto como rodos. No tiene herramientas especializadas, pero con ingenio y recursos propios ha logrado mantener la canasta en funcionamiento.
¿Por qué decidió construirla?
La historia de don Hermelindo está marcada por la pérdida. Él mismo vio morir a miembros de su familia mientras intentaban cruzar el río.
Relata que a un sobrino se le murió un niño y este, para cruzar, le pusieron un lazo con el que pasó colgado.
De ahí nace la idea, digo, tenemos que poner aunque sea un cable bien seguro y una garrucha para pasar una persona, un enfermo, un herido grave colgado, amarrado en alguna camilla”, cuenta don Hermelindo.
Antonio Ruano, uno de los vecinos, recuerda que cuando iba pasando, el río le arrebató la moto.Antonio tuvo suerte porque había personas que lo pudieron ayudar. Otros vecinos no corrieron con la misma fortuna.
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¿Cuántas personas se han beneficiado?
Don Hermelindo tardó cinco años en hacer realidad su idea. Hoy, más de 300 motoristas prefieren utilizar su canasta en lugar de arriesgar su vida atravesando el río.
Se estima que al menos 14 mil personas han usado este sistema para cruzar.
¿Qué pide don Hermelindo a las autoridades?
A pesar del éxito de su invento, don Hermelindo sabe que la canasta no es la solución definitiva. Por eso, ha pedido ayuda al gobierno para la construcción de un puente que beneficie a la comunidad.
Mientras tanto, continuará mejorando su invención con sus propios recursos y reparándola cuando sea necesario.
Su historia es un ejemplo de cómo una persona sin estudios técnicos ni universitarios puede transformar la vida de una comunidad entera con ingenio y determinación.
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