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Un centavo de 1894, un juego maya y cerámica: los objetos del Tren Maya que hoy estudia el INAH

Dos laboratorios del INAH en Chetumal resguardan piezas prehispánicas y materiales históricos recuperados en los siete tramos; entre ellos hay un patolli de Calakmul, cerámica intervenida y monedas de entre 1894 y 1993.

Un centavo de 1894, un juego maya y cerámica: los objetos del Tren Maya que hoy estudia el INAH

CIUDAD DE MÉXICO.-Una moneda de un centavo de 1894, un tablero de juego maya plasmado en estuco y objetos cerámicos que han pasado por procesos de intervención forman parte de los materiales recuperados durante las obras del Tren Maya que hoy son conservados, clasificados y estudiados por especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en Chetumal, Quintana Roo.

El trabajo ocurre en el Laboratorio de Conservación y Restauración de Chetumal (LCRC) y en el Laboratorio de Análisis de Materiales Históricos y Misceláneos (LMHM), ambos adscritos al Proyecto de Salvamento Arqueológico del Tren Maya. El INAH mostró parte de estas labores en un boletín publicado el 27 de agosto de 2026, a propósito de una visita de estudiantes a las instalaciones.

De los fragmentos a la conservación: qué ocurre en el laboratorio

Una pieza que llega desde una excavación no pasa directamente a una vitrina. Entre los procedimientos mostrados por los especialistas se encuentran la limpieza, registro de fragmentos, clasificación de piezas, reposición de faltantes, resanes, pruebas de mortero y microexcavaciones.

El objetivo no es simplemente devolver una apariencia completa a los objetos. En información difundida previamente sobre los laboratorios del proyecto, el INAH ha explicado que una función central de la restauración es mantener la estabilidad de las piezas mediante procedimientos que permitan conservarlas.

Ese trabajo posterior al hallazgo puede resultar decisivo para recuperar información que a simple vista permanece oculta. Un ejemplo reciente es la Estela 46 de El Palmar, en Campeche, cuyo estudio mediante fotogrametría y escaneo tridimensional permitió leer inscripciones erosionadas y establecer una fecha correspondiente al año 180 d.C.

Un laboratorio resguarda 1,163 objetos prehispánicos

El LCRC mantiene bajo resguardo 1,163 objetos prehispánicos de cerámica, lítica, materiales malacológicos y elementos arquitectónicos procedentes de los tramos 6 y 7, específicamente de los frentes 1 y 2.

De acuerdo con el INAH, la mayoría de los bienes patrimoniales restaurados en ese conjunto corresponde al periodo Clásico, situado entre 200/250 y 900 d.C.; también existen materiales del Preclásico Tardío, de 200 a.C. a 250 d.C., y del Posclásico, de 900 a 1521 d.C.

Entre los objetos mostrados se encuentra un patolli recuperado en 2023 en el sitio arqueológico Banco El Tigre, en Calakmul, Campeche. El INAH lo describe como un tablero de juego maya plasmado en estuco y como una pieza poco común de valor científico.

Campeche continúa aportando información para el estudio de la civilización maya. En 2024, por ejemplo, investigadores reportaron el hallazgo de miles de estructuras mediante tecnología LiDAR, incluida una antigua ciudad bautizada como Valeriana, un descubrimiento documentado por El Imparcial sobre la llamada “mega ciudad” maya de Campeche.

Monedas de 1894 a 1993: no todo lo recuperado es prehispánico

El segundo laboratorio amplía considerablemente la línea del tiempo. El LMHM resguarda objetos de vidrio, metal, plástico y estuco, además de materiales orgánicos como madera y semillas, que abarcan distintos momentos históricos, desde época prehispánica hasta periodos mucho más recientes.

Su acervo suma 1,505 registros procedentes de los tramos 1 al 7 del Tren Maya, distribuidos entre Chiapas, Tabasco, Campeche, Yucatán y Quintana Roo. La galería difundida por el INAH incluye, entre otros materiales, elementos de sujeción de una antigua vía ferroviaria, fragmentos de botellas y monedas.

Uno de los conjuntos utilizados para explicar el trabajo de identificación es la colección numismática, integrada por ejemplares fechados entre 1894 y 1993. Los investigadores estudian en ellos cambios en diseños, valores monetarios y materiales utilizados a través del tiempo.

Un objeto cerámico recuperado en el tramo 7 del Tren Maya muestra el antes y después de su intervención en el laboratorio de conservación de Chetumal. Foto reportada por INAH: Mariana Sámano.

La fotografía difundida por el instituto permite identificar específicamente una moneda de un centavo de 1894, mientras otra imagen muestra el proceso de identificación y clasificación de distintas monedas.

La cerámica también permite reconstruir contextos concretos cuando se conserva información suficiente sobre su procedencia. En Yucatán, por ejemplo, el INAH reportó anteriormente una ofrenda formada por cuatro vasijas en Uxmal, hallazgo recogido por El Imparcial en esta nota sobre la ofrenda maya descubierta en la zona arqueológica.

Lo que puede contar incluso un fragmento

Una de las ideas centrales del trabajo en Chetumal es que el valor de un material no depende necesariamente de que haya sido recuperado completo. Según explicó el INAH, incluso un fragmento puede aportar datos para estudiar cómo fue fabricado un objeto, qué utilidad tuvo y cómo cambiaron determinados materiales con el paso del tiempo.

Por eso, después de la excavación comienza otra etapa menos visible: registrar, limpiar, estabilizar, clasificar y analizar. En el caso de los materiales recuperados durante las obras del Tren Maya, esa labor permite conservar objetos de épocas muy distintas y mantener disponible la información arqueológica e histórica que contienen.

Las piezas y registros bajo resguardo

  • 1,163 objetos prehispánicos conserva el LCRC, procedentes de los tramos 6 y 7.
  • 1,505 registros integran la colección del LMHM con materiales de los siete tramos.
  • 1894 a 1993 es el periodo que abarca la colección numismática mostrada por el INAH.
  • Entre los objetos documentados aparecen cerámica, lítica, materiales malacológicos, vidrio, metal, estuco, madera, semillas y monedas.
  • Un patolli de estuco recuperado en Calakmul en 2023 forma parte de los materiales mostrados durante la visita.

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