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Gestante subrogada se niega a abortar a un bebé con una grave malformación cardiaca y enfrenta una demanda de 250 mil dólares

West aseguró que estaba dispuesta a hacerse cargo del bebé y asumir las responsabilidades económicas y de custodia, con el objetivo de que los padres biológicos quedaran liberados de esas obligaciones.

Gestante subrogada se niega a abortar a un bebé con una grave malformación cardiaca y enfrenta una demanda de 250 mil dólares

MÉXICO-. Lo que comenzó como un embarazo por gestación subrogada terminó convirtiéndose en una batalla legal por el futuro de un bebé.

McKenna West, enfermera de Alaska y madre soltera de dos hijos, aceptó ser gestante subrogada para obtener ingresos adicionales para su familia.

Todo cambió durante una revisión médica a las 20 semanas de embarazo, cuando los médicos detectaron que el bebé que llevaba presentaba síndrome del corazón izquierdo hipoplásico, una grave malformación congénita.

La enfermedad impide que una parte del corazón se desarrolle adecuadamente y requiere tratamiento médico especializado poco después del nacimiento.

Según los documentos del caso, los padres biológicos le solicitaron a West que interrumpiera el embarazo.

El argumento se relacionaba con una cláusula del contrato de gestación que contemplaba la posibilidad de un aborto ante determinadas condiciones médicas.

Ella decidió continuar con el embarazo

West se negó.

Ante la imposibilidad de encontrar un médico en Alaska que realizara el procedimiento en esa etapa del embarazo, los padres le habrían pedido viajar a Seattle para hacerlo.

La mujer tampoco aceptó esa alternativa.

West aseguró que estaba dispuesta a hacerse cargo del bebé y asumir las responsabilidades económicas y de custodia, con el objetivo de que los padres biológicos quedaran liberados de esas obligaciones.

La propuesta fue rechazada.

Posteriormente, según el litigio, los padres iniciaron una demanda en la que reclaman 250 mil dólares, argumentando que la gestante incumplió las condiciones establecidas en el contrato.

Ante el conflicto, West se trasladó a Texas, donde buscó un hospital especializado que pudiera atender al bebé después de su nacimiento.

También inició acciones legales para obtener la custodia de Gabriel, nombre con el que se refiere al bebé, y así poder autorizar el tratamiento que necesitaría inmediatamente después de nacer.

Un bebé en medio de una disputa legal

El caso ha abierto un complejo debate sobre los límites de los contratos de gestación subrogada, la autonomía de las mujeres embarazadas y los derechos de los padres biológicos.

La situación también llegó a los tribunales de Alaska, donde se discute, entre otros asuntos, qué jurisdicción tendrá autoridad sobre determinadas decisiones relacionadas con el nacimiento y la custodia del bebé.

West ha defendido públicamente su decisión de continuar con el embarazo:

“Toda vida importa. Ninguna mujer debería ser obligada a terminar con la vida del bebé que está llevando, incluida yo”.

Mientras el proceso judicial continúa, el nacimiento de Gabriel podría marcar el siguiente capítulo de una disputa que comenzó con un contrato y terminó involucrando decisiones médicas, derechos parentales y el futuro de un bebé.

Gestante subrogada se niega a abortar a un bebé con una grave malformación cardiaca y enfrenta una demanda de 250 mil dólares

Por ahora, la batalla no solo se libra por quién tendrá su custodia, sino por quién podrá tomar las decisiones sobre su vida y tratamiento.

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