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Dormir con tu perro o gato puede darte calma antes de acostarte, pero la ciencia advierte que también puede romper tu descanso nocturno

Compartir la cama con una mascota puede dar compañía, seguridad y apoyo emocional, pero también puede provocar despertares, alergias, incomodidad o problemas de higiene si no se toman precauciones

Dormir con tu perro o gato puede darte calma antes de acostarte, pero la ciencia advierte que también puede romper tu descanso nocturno

Dormir con un perro o un gato es una costumbre común para muchas personas. Para algunos, la mascota ayuda a sentirse acompañados, seguros y tranquilos antes de dormir. Sin embargo, esa sensación de calma no siempre significa que el descanso sea mejor. La ciencia ha encontrado que compartir la cama con animales puede afectar la calidad del sueño, sobre todo cuando hay movimientos, ruidos, diferencias de temperatura o interrupciones durante la noche.

De acuerdo con Xataka, con base en estudios sobre el llamado colecho humano-animal, dormir con mascotas no tiene una sola respuesta para todos los hogares. Puede tener beneficios emocionales, pero también puede generar problemas de sueño, riesgos de salud en personas vulnerables y conflictos dentro de la dinámica familiar.

¿De verdad muchas personas duermen con sus mascotas?

Sí. Dormir con perros o gatos es una práctica más frecuente de lo que parece. Xataka retoma una encuesta realizada a 23 mil dueños de mascotas en la que cerca de la mitad reconoció que dormía con sus animales.

Esto ocurre porque las mascotas no son vistas solo como animales de compañía. Muchas personas las consideran parte de la familia. Para quienes viven solos o tienen un vínculo fuerte con su perro o gato, compartir el espacio de descanso puede ser una forma de sentirse acompañados.

El punto importante es que el bienestar emocional no siempre coincide con la calidad del sueño. Una persona puede sentirse más tranquila con su mascota cerca, pero también puede despertar varias veces sin darse cuenta.

¿Dormir con perros o gatos afecta el descanso nocturno?

Puede afectarlo. Las mascotas tienen ciclos de sueño distintos a los humanos. Pueden moverse, cambiar de posición, roncar, levantarse, pedir atención o caminar sobre la cama durante la madrugada.

Esas interrupciones pueden ser pequeñas, pero si se repiten varias veces durante la noche, el descanso puede volverse menos reparador. Algunas personas no recuerdan haber despertado, pero al día siguiente se sienten cansadas o con sueño ligero.

En el caso de los gatos, el problema puede ser mayor para algunas personas porque suelen tener periodos de actividad nocturna. En los perros, depende mucho del tamaño, la edad, la conducta y el nivel de movimiento durante la noche.

¿Por qué dormir con una mascota puede sentirse tan reconfortante?

La respuesta está en el vínculo emocional. Una mascota puede dar seguridad, rutina, contacto físico y compañía. Para muchas personas, acariciar a su perro o gato antes de dormir ayuda a reducir la sensación de soledad o estrés.

Ese beneficio no debe minimizarse. La compañía de los animales puede tener un efecto positivo en la vida diaria y en el bienestar emocional. Por eso, la recomendación no es prohibir que las mascotas duerman cerca, sino revisar si esa costumbre está afectando el descanso o la salud.

La pregunta útil no es solo “¿me gusta dormir con mi mascota?”, sino “¿duermo mejor o peor cuando está en mi cama?”.

¿Qué riesgos de salud puede haber?

En la mayoría de los casos, los riesgos son bajos si la mascota está sana, vacunada, desparasitada y mantiene buena higiene. Aun así, existen situaciones en las que compartir la cama puede no ser recomendable.

Las principales preocupaciones son alergias, asma, exposición a pelo, caspa, polvo, pulgas, garrapatas, arañazos o mordeduras. También puede haber más riesgo para niños pequeños, mujeres embarazadas, personas inmunodeprimidas o pacientes con enfermedades respiratorias.

Por eso, si alguien tiene alergias frecuentes, congestión nocturna, tos, picazón en la piel o crisis de asma, conviene revisar si la mascota en la cama puede estar empeorando los síntomas.

¿Es lo mismo que duerma en la cama o solo en el cuarto?

No. Dormir con la mascota en el dormitorio no necesariamente implica el mismo impacto que compartir la cama. Una alternativa útil es permitir que el perro o gato duerma en una cama propia dentro del cuarto.

Esa opción mantiene la compañía emocional, pero reduce interrupciones directas. También ayuda a conservar más espacio, mejorar la higiene de la cama y evitar que los movimientos del animal afecten tanto el sueño.

Para muchas personas, esta puede ser una solución intermedia: la mascota sigue cerca, pero el descanso del dueño tiene menos interrupciones.

¿Cuándo conviene evitar que la mascota duerma en la cama?

Conviene reconsiderarlo si la persona despierta cansada, tiene insomnio, alergias, asma, ronquidos, sueño fragmentado o problemas de pareja relacionados con la presencia del animal.

También es mejor evitarlo si la mascota está enferma, tiene pulgas, garrapatas, diarrea, heridas, infecciones, conducta agresiva o ansiedad por separación.

En esos casos, no se trata de alejar emocionalmente al animal, sino de establecer límites saludables para todos. Una cama propia, una rutina nocturna y una revisión veterinaria pueden mejorar tanto el descanso humano como el bienestar de la mascota.

¿Qué hacer si no quieres dejar de dormir con tu perro o gato?

Si la persona decide seguir compartiendo cama con su mascota, puede reducir riesgos con algunas medidas sencillas:

  • Mantener vacunas y desparasitación al día.
  • Revisar pulgas y garrapatas con frecuencia.
  • Lavar la ropa de cama de forma regular.
  • Limpiar patas después de paseos.
  • Evitar que la mascota lama la cara o heridas.
  • No permitir que duerma en la cama si está enferma.
  • Usar una manta exclusiva para la mascota.

También puede servir hacer una prueba durante una o dos semanas: dormir sin la mascota en la cama y observar si mejora el descanso. Si la persona despierta con más energía, quizá convenga cambiar la rutina.

La ciencia no dice que dormir con mascotas sea siempre malo. Lo que muestra es que puede afectar el sueño en algunas personas, especialmente cuando el animal duerme directamente sobre la cama.

También reconoce que puede haber beneficios emocionales reales. Para muchas personas, su perro o gato ofrece seguridad, compañía y calma antes de dormir.

La mejor decisión depende de cada caso. Si la persona duerme bien, no tiene alergias, la mascota está sana y no hay interrupciones importantes, compartir el espacio puede no representar un problema. Pero si hay cansancio constante, despertares frecuentes o síntomas respiratorios, cambiar la rutina puede ser una forma simple de recuperar el descanso sin romper el vínculo con la mascota.

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