La bioquímica Jessie Inchauspé explica por qué la fruta actual no es tan “natural” como creemos, cómo la agricultura la hizo más dulce y qué efectos reales tiene ese cambio en los niveles de glucosa de quienes la consumen a diario
La bioquímica Jessie Inchauspé explica que la fruta que hoy consumimos no es igual a la de hace siglos, detalla cómo la intervención humana aumentó su dulzor y aclara qué implicaciones reales tiene esto en la glucosa, la alimentación diaria y la salud metabólica.

La bioquímica Jessie Inchauspé, conocida por sus investigaciones sobre la glucosa y su impacto en la salud, ha generado debate al decir que la fruta “no es tan natural” como se cree y que, debido a su azúcar, puede elevar los niveles de glucosa en la sangre más de lo esperado si no se consume de forma adecuada.
Su argumento no es negar los beneficios de la fruta, sino explicar cómo su contenido de azúcares naturales interactúa con el cuerpo, y cómo algunas formas de consumo pueden afectar la glucosa, especialmente en personas con sensibilidad a los carbohidratos o problemas metabólicos.
¿Qué quiso decir con que la fruta no es completamente natural?
Cuando Inchauspé afirma que la fruta “no es tan natural”, se refiere a que no existe en la actualidad tal como crecía hace miles de años.
La mayoría de las frutas que consumimos han sido modificadas por la agricultura humana a través de generaciones, aumentando su tamaño, dulzor y cantidad de azúcar.
Esto quiere decir que la fruta que tenemos hoy no es exactamente la misma que la que comían nuestros ancestros, y su contenido de glucosa puede ser considerable, dependiendo del tipo de fruto y su madurez.

Cómo la fruta afecta tu glucosa en sangre
La experta explica que, aunque la fructosa, el azúcar natural de la fruta, se metaboliza de forma distinta a la glucosa directa, puede elevar los niveles de glucosa en sangre si se consume en exceso o sin balance con otros nutrientes.
Esto sucede porque:
- La fruta aporta carbohidratos simples que el cuerpo puede transformar rápidamente en glucosa.
- La velocidad a la que se libera esta glucosa depende de la fibra, la madurez y el tipo de fruta.
- Comer demasiada fruta de una sola vez puede elevar más los picos de glucosa que repartirla a lo largo del día o acompañarla con otros alimentos.
Inchauspé no sostiene que la fruta sea mala, sino que su efecto metabólico depende de cómo y cuándo se consume.
Consejos prácticos para consumir fruta sin elevar demasiado la glucosa
Según la experta, algunas prácticas simples pueden ayudar a minimizar las subidas bruscas de glucosa al comer fruta:
- Combinarla con proteínas o grasas saludables, como yogurt natural o frutos secos, para ralentizar la absorción.
- Preferir frutas con más fibra, como manzanas, peras o berries, que liberan glucosa más despacio.
- Evitar consumir grandes porciones de fruta muy dulce (como mango o uvas) de una sola vez.
Estos ajustes son útiles para quienes buscan controlar sus niveles de azúcar por razones de salud, ya sea para mantener energía estable o para personas con riesgo de diabetes.

¿Esto significa que hay que dejar de comer fruta?
No. La mayoría de las frutas sigue siendo una fuente valiosa de vitaminas, minerales y fibra. El punto central de Inchauspé es cómo afecta la glucosa, no que la fruta sea dañina en sí misma.
La recomendación es consumirla con atención al contexto de tu alimentación, especialmente si tienes sensibilidad a los carbohidratos o condiciones que requieren control de glucosa.
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