El Imparcial / Lo Curioso / Jefe

Los 10 tipos de jefes terribles, según expertos: señales claras para saber si tienes o eres uno

Un estudio revela que casi todos han trabajado con un mal jefe. Especialistas explican cómo identificarlos, qué hacer si trabajas con uno y por qué el cambio sí es posible.

CIUDAD DE MÉXICO.- Si alguna vez has tenido un mal jefe, no estás solo. Un estudio reciente de los especialistas en recursos humanos Ken y Debra Corey, autores del libro “Los malos jefes arruinan vidas”, encontró que el 99.6% de las personas encuestadas ha trabajado bajo un liderazgo negativo.

La información fue difundida en análisis retomados por medios como HR Dive y New York Post, donde también se incluyen opiniones del experto laboral Jeff Civillico.

El dato clave no solo es la frecuencia del problema, sino su origen: muchos líderes no saben que están fallando. De hecho, Debra Corey señaló que “el 95% de nosotros somos malos jefes porque en realidad no sabemos que estamos haciendo las cosas mal”.

A partir de esta investigación, los especialistas identificaron 10 tipos de jefes con conductas problemáticas. Reconocerlos puede ayudarte a evaluar tu propio liderazgo o entender mejor tu entorno laboral.

Tal vez te interese: Ley Federal del Trabajo confirmó el descanso obligatorio de 30 minutos mínimos de comida y advirtió que si el trabajador no puede salir de la oficina ese tiempo debe pagarse como jornada laboral

Los 10 tipos de jefes terribles que debes identificar

1. El evasor

Es un líder ausente. No da seguimiento ni acompaña al equipo. Su falta de presencia genera incertidumbre.

2. El ignorante

Ignora ideas, opiniones y aportaciones. Esto hace que el equipo se sienta poco valorado.

3. El acumulador

Retiene información o la comparte de forma incompleta. Esto limita el trabajo y la toma de decisiones.

4. El desagradecido

No reconoce el esfuerzo. La falta de gratitud afecta la motivación y el compromiso.

5. El que aparenta (pretender)

Evita conflictos. No da retroalimentación clara, lo que impide mejorar el desempeño.

6. El bloqueador

Frena el crecimiento profesional. Impide aprender, avanzar o asumir nuevos retos.

7. El “bombero”

Actúa solo en crisis. No planifica y genera urgencias constantes que afectan resultados.

8. El microgestor

Controla todo. Supervisa en exceso y limita la autonomía del equipo.

9. El culpador

Evita asumir errores. Transfiere responsabilidades a otros.

10. El coaccionador

Usa el poder para imponer control. No permite autonomía ni participación.

¿Cómo saber si tú eres el problema?

Identificar estos patrones en otros es fácil, pero el reto es reconocerlos en uno mismo. El experto Jeff Civillico advierte una señal clave: “Si tu presencia disminuye en lugar de empoderar, esa es una señal de alerta”.

También explica que el comportamiento del equipo funciona como espejo:

  • Si dejan de opinar
  • Si evitan dar retroalimentación
  • Si se muestran demasiado cautelosos

Entonces no hay armonía, hay temor o desconfianza.

“Cuando la gente deja de compartir verdades incómodas, evita buscar retroalimentación o empieza a ser demasiado cautelosa en las reuniones, eso no es armonía… Es indecisión”, señaló.

Tal vez te interese: Mientras en Alemania el modelo de semana laboral de 4 días evoluciona con mejores condiciones laborales, en México la reducción laboral se aplicará gradualmente hasta 2030

Los tipos de jefes más comunes

Según el estudio, tres perfiles destacan por su frecuencia:

  • El desagradecido
  • El microgestor
  • El evasor

Cerca del 80% de los encuestados ha trabajado con alguno de ellos.

Civillico resume su impacto:

  • “Una persona que no aprecia las cosas agota el propósito”.
  • “Un micromanager sofoca la autonomía”.
  • “Una persona que evita las cosas genera incertidumbre”.

¿Qué hacer si trabajas con un mal jefe?

No siempre puedes cambiar a tu jefe, pero sí puedes ajustar tu forma de trabajar.

El experto recomienda acciones prácticas:

  • Con un desagradecido: visibiliza tus logros
  • Con un microgestor: comunica avances de forma constante
  • Con un evasor: haz preguntas claras y directas

“No siempre puedes cambiar su enfoque, pero sí puedes moldear el entorno en el que trabajas”.

¿Por qué es tan difícil cambiar estos comportamientos?

Algunas conductas tienen raíces profundas.

Civillico explica que el microcontrol y la falta de reconocimiento suelen venir del miedo:

  • El microgestor busca validar su valor controlando todo
  • El desagradecido puede estar abrumado por la presión

Esto hace que, incluso al reconocer el problema, el cambio sea lento.

¿Se puede dejar de ser un mal jefe?

Sí. Los especialistas coinciden en que el cambio es posible si hay conciencia y acción.

El enfoque está en tres elementos:

  • Esfuerzo personal
  • Estándares claros
  • Conexión humana

“Incluso en un entorno poco ideal, puedes perfeccionar tus habilidades y ayudar a quienes te rodean”.

Tal vez te interese: Con 441 votos Diputados aprobaron reducción gradual de jornada laboral de 48 a 40 horas entre 2027 y 2030 sin disminuir salario y enviaron reforma al Ejecutivo para su publicación en el Diario Oficial mientras oposición cuestionó falta de descanso obligatorio de dos días

Un aprendizaje inesperado: lo que enseña un mal jefe

Aunque el impacto del mal liderazgo es real, también puede dejar una lección útil.

“Un mal liderazgo ofrece un contraste. Revela cómo se siente la desmotivación y con qué rapidez puede minar la moral. Si prestas atención, se convierte en una guía que te muestra exactamente el tipo de líder que aspiras a ser”, concluyó Civillico.

El liderazgo no se define por el puesto, sino por el impacto en las personas. Reconocer errores no es una debilidad, es el primer paso para mejorar.

Ya sea que dirijas un equipo o formes parte de uno, entender estos patrones te permite tomar decisiones más conscientes y construir entornos de trabajo más claros, funcionales y humanos.

Temas relacionados